La COVID-19 nos empujó hacia un mundo nuevo

En el que las startups empezaron antes la reconstrucción

En el que las startups empezaron antes la reconstrucción En el que las startups empezaron antes la reconstrucción

Hemos oido hablar en múltiples ocasiones sobre las bondades de la interconexión, del mundialismo, de la salida de la zona de confort y de la resiliencia. Algunos han adoptado y fomentado estos conceptos, otros solamente los escucharon de lejos como si fuese una ola que nunca les alcanzaría. La COVID-19 ha traido un nuevo mundo. Un entorno cambiante que obliga a adaptaciones rápidas, más humanas y más proactivas. Y es que, por mucho que forcemos un distanciamiento social, parafraseando a Aristóteles, el hombre es un ser social por naturaleza.

¿Cómo será este nuevo mundo? Hagamos una vista de pájaro, desde lo más global hasta lo más particular. Desde la geopolítica, pasando por los sistemas supranacionales de integración polítco-económica a través de la solidaridad de las regiones, hasta la innovación social impactando en el entorno más cercano nacido de la inspiración personal. En esta ocasión nos encontramos ante el antagonismo del gatopardismo: todo cambia para que casi nada siga igual.

Estados Unidos podría dejar de ser una superpotencia solitaria, compartiendo posición con una o más potencias mundiales, probablemente de influencia regional (Rusia, China y Estados Unidos). Las estructuras supranacionales nacidas de la II Guerra Mundial irían dando paso a otras que representen mejor los actuales pesos especificos e intereses nacionales. Este proceso de transición pasaría por más bilateralismo y menos multilateralismo. Europa podría terminar siendo en, como decía Brzezinski, una península de Asia.

El endeudamiento de algunos países supera ya el 100% y subiendo, lo que les vinculará a acreedores internacionales con deuda perpetua. Esta deuda impactará de manera asimétrica (al igual que lo es el impacto del coronavirus a nivel estatal). Los países en vías de desarrollo se llevarán de nuevo la peor parte, según la Agenda Económica del diario El País. La solidaridad de las regiones se venderá como un acto heroico, cuando en realidad es un principio europeo recogido en el Tratado de Roma (deuda, producción, venta, clientes, etc.)

Mientras que los gobiernos en los que la pandemia ha impactado con mayor virulencia se han centrado en la contención sanitaria, la población ha reaccionado para responder al siguiente paso o círculo concéntrico, el humano. Iniciativas como acompañamiento psicológico, actos de voluntariado en las propias urbanizaciones o barrios, solidaridad con comercios cerrados o con stock, donaciones en metálico o plataformas de colaboración ciudadana desde las casas para coser mascarillas o piezas de impresión 3D, han florecido a una velocidad nunca vista. En ocasiones alentados por colaboraciones público-privadas; en otras, de manera independiente.

Sectores otrora consolidados están viviendo convulsiones profundas (como la aviación, el sector automovilísitico y el turismo). Este impacto económico y social está transformando la visión del mundo que teníamos, dando paso a una economía del propósito y a una economía del reconocimiento (Opinno - 10 Tendencias Post COVID-19). Será todo más humano, más social y, extrañamente, algo más distante físicamente.

Pero todos estos cambios no los padecen solo los Estados o las empresas. Son las personas quienes gestionan, lideran y ejecutan los proyectos. Las startups, gracias a su facilidad de adaptarse a las condiciones del entorno y a su enorme resiliencia, han sido las primeras en reaccionar. En ocasiones se han adaptado aprovechando su negocio, en otras simplemente rotando el 100% hacia una aportación altruista. El sector de la salud es el que más actividad está teniendo en este corto plazo. Las mascarillas y las impresiones 3D son los productos más necesarios. ECGlove (México) es una muestra de ello. En atención psicológia destacamos a Psyalive (Chile y Brasil) como ejemplo de atención online. La labor de Fundación Donde Quiero Estar (Argentina) a través de campañas de voluntariado para la asistencia de pacientes oncológicos está siendo muy destacable. Y iHero (España) les aporta rehabilitación remota online. AIUDO (España) impacta en colectivos dependientes siendo de riesgo, como el de los mayores, tan golpeado ahora. Y en relación a la cadena de suministros, la adaptación del sector agrícola tiene un gran soporte por parte de MANEJEBEM (Brasil).

Todos estos proyectos comparten experiencias online a través de RED INNOVA, donde la generación de conocimiento estimula, potencia e integra ideas y proyectos contra esta pandemia de escala global. Luchamos de manera local, pero impactamos de manera mundial. Y es que podría decirse que la RED INNOVA es una muesta de más de 70 startups en Europa y América Latina que van marcando el ritmo de esta nueva etapa de reconstrucción. Un renovado mundo más social y más humano.

*Sobre el autor:
Gustavo F-Mazarambroz de Arespacochaga es emprendedor desde los 16 años. Tras haber dirigido fundaciones y empresas de tecnologías disruptivas ahora ejerce como Engagement Director en el Departamento de Innovación Social del IE University. Su vocación de servicio así como su pasión por el emprendimiento la han llevado a dirigir desde el IE, como partner académico, los Premios a la Innovación Social Fundación MAPFRE. De entre su formación se destaca un Executive MBA, programa de Liderazgo para la Gestión Pública y máster en relaciones internacionales.