Tecnología digital al servicio del talento de jóvenes refugiados

Creando oportunidades para superar las barreras de la discriminación y la xenofobia

Creando oportunidades para superar las barreras de la discriminación y la xenofobia Creando oportunidades para superar las barreras de la discriminación y la xenofobia

Aproximadamente 71 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a abandonar sus hogares debido a conflictos y persecuciones, y según el ACNUR casi 26 millones son refugiados. Una gran parte de la población, que a menudo no se tiene en cuenta y es aislada por los encargados de formular políticas y programas, son jóvenes refugiados de entre 18 y 24 años. A pesar de contar con un enorme talento, energía y potencial, los jóvenes refugiados se enfrentan a un sinfín de barreras interrelacionadas que dificultan su acceso a oportunidades de empleo y de iniciativas empresariales dignas y significativas. Entre estas figuran la interrupción de la educación o unas cualificaciones educativas o profesionales no reconocidas de sus países de origen, la falta de documentación, las políticas de los países de acogida que prohíben el acceso a algunos o a todos los tipos de empleo, la falta de acceso a oportunidades de educación y formación acreditadas, así como la xenofobia y la discriminación social generalizadas. Las jóvenes refugiadas se enfrentan a una capa adicional de vulnerabilidad, que incluye barreras socioculturales hacia los trabajos seguros y equitativos, además de correr un alto riesgo de verse involucradas, a menudo forzosamente, en trabajos de explotación.

La tecnología digital es una herramienta poderosa que puede ofrecer oportunidades a los jóvenes refugiados para superar estas barreras. Los organismos de ayuda, los gobiernos y las entidades del sector privado se están uniendo cada vez más para elaborar soluciones y modelos basados en la tecnología que ofrezcan a los refugiados vías para aprender y ganar en entornos propicios. Muchas de esas soluciones incluyen una combinación de formación técnica pertinente orientada al mercado de trabajo y a la mejora de las aptitudes, la orientación, los planes de inserción laboral y las incubadoras de empresas emergentes. Tampoco hay que olvidar que el sector de la tecnología digital es, por naturaleza, meritocrático y puede ayudar a superar la discriminación social y el nepotismo a la hora de presentarse a un empleo.

Con el fin de superar las numerosas restricciones sobre bienes y personas que obstaculizan la economía de la Franja de Gaza, en 2011 se puso en marcha el centro tecnológico Gaza Sky Geeks mediante una asociación entre Google y la ONG internacional Mercy Corps. El espacio de trabajo conjunto polivalente, el acelerador de empresas emergentes y el centro tecnológico y educativo permiten a los jóvenes de Gaza con un alto nivel de formación recibir clases de codificación, programación y conocimientos básicos de informática, incluida la forma de dirigirse a los clientes. Esto ha abierto las puertas a oportunidades de empleo a distancia y de trabajo por cuenta propia, incluso con gigantes tecnológicos mundiales, que no se ven obstaculizadas por las limitaciones físicas de la Franja de Gaza. La incubadora interna de empresas emergentes, Geexelerator, atrae a gurús de la tecnología de algunas de las empresas más importantes de Silicon Valley, como Uber y Microsoft, para inspirar y preparar a jóvenes empresarios como mentores voluntarios. Se han elaborado estrategias creativas para desafiar y superar las normas sociales que impiden a las mujeres y las niñas acceder a los programas. El equipo de Gaza Sky Geeks organizó grupos de discusión para averiguar exactamente a qué barreras se enfrentan. Entre las estrategias resultantes figuran la concesión de pagas mensuales en efectivo a las mujeres para que las familias puedan ver los beneficios tangibles inmediatos, la invitación a las familias a la final de las clases de cómo elaborar discursos, así como la puesta en marcha de un programa de divulgación y tutoría de “hermanas mayores” y “hermanas menores”.

Un importante factor de éxito de Code Your Future, una escuela de codificación sin ánimo de lucro para grupos desfavorecidos, incluidos los refugiados del Reino Unido, Italia y Colombia, es que responde a las necesidades del mercado laboral y a la diversidad. Como tal, tiene claros beneficios para los gobiernos de los países de acogida, el sector privado y los estudiantes. En Europa responde a la escasez de trabajadores técnicos cualificados, ya que en Europa no hay suficientes estudiantes en el sector de la tecnología de la información. Durante los ocho meses del programa, los estudiantes reciben gratuitamente formación técnica y de software, presencial y a distancia, para convertirse en desarrolladores de nivel básico. Una vez graduados, el programa apoya a los estudiantes en su búsqueda de empleo y en 2018 el 70% de los graduados encontró trabajo en un plazo de 6 meses. Al igual que en el caso de Gaza Sky Geeks, las empresas de tecnología también se benefician de la diversidad que aportan de los graduados de Code Your Future, ya que les ayuda a tomar decisiones más creativas y más rentables, más allá de la tradicional responsabilidad social corporativa.

Para crear el impulso y fomentar el crecimiento de iniciativas que aprovechen la tecnología digital en beneficio de los medios de vida de los jóvenes refugiados, debemos seguir desafiando el statu quo y asegurarnos de que se aborden las barreras que privan y limitan el acceso de los refugiados al empleo y la formación empresarial. Esto incluye desafiar las normas sociales que pueden impedir que las jóvenes refugiadas accedan a los programas, así como apoyar a los refugiados para que cubran algunos de los costes ocultos relacionados con el acceso a esas oportunidades, como el cuidado de los niños, el transporte y la pérdida de ingresos durante la formación profesional. Iniciativas como Code Your Future y Gaza Sky Geeks han tenido un éxito considerable, pero siguen siendo pequeñas. Existen grandes posibilidades de ampliar, reproducir y adaptar los programas y soluciones tecnológicas que han tenido éxito y a los que se puede contribuir con una mayor participación de los gobiernos y el sector privado. Por último, y tal vez lo más importante, las iniciativas deben garantizar siempre que los jóvenes refugiados, especialmente los pertenecientes a los grupos más vulnerables, se encuentren en el centro de la solución mediante su participación activa en todas las etapas de todos y cada uno de los programas, desde el diseño inicial hasta la ejecución y la evaluación.

*Sobre el autor:
Elspeth Chapman cuenta con más de 10 años de experiencia en el diseño, la ejecución y la gestión de programas humanitarios en entornos de conflicto complejos, como la crisis de los refugiados en Siria, Sudán del Sur, Afganistán y Libia. Elspeth ha trabajado tanto para agencias de la ONU como para ONG, entre las cuales, el Comité Internacional de Rescate, donde dirigió su respuesta humanitaria en Afganistán, y actualmente es la coordinadora de Programas de Plan International, organización con sede en Madrid.
Entre las principales esferas de especialización figuran la elaboración de soluciones innovadoras y la creación de asociaciones estratégicas para mejorar los medios de vida (mediante el desarrollo de aptitudes, la capacidad de crear iniciativas empresariales y el empleo), la educación y la protección de los refugiados y los desplazados internacionales, con especial atención a los adolescentes y los jóvenes.