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Regoyos, Darío de

Nacimiento: Ribadesella, Asturias, 1857

Fallecimiento: Barcelona, 1913

Descripción:

A la muerte en 1876 de su padre, arquitecto renombrado, Darío de Regoyos pudo dedicarse plenamente, como era su deseo, a la pintura, y en 1878 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando Madrid, donde fue alumno del holandés Carlos de Haes. Al año siguiente viajó a Bruselas, donde el mecenas Picard le introdujo en el círculo intelectual y artístico de la vanguardia belga. Recibió clases de pintura de Joseph Quinay, con quien aprendió a tomar la naturaleza como modelo. Su amistad con Théo van Rysselberghe le llevó a integrarse en el ecléctico grupo L’Essor, en cuyas exposiciones tomó parte y que abandonó en 1883. Participó, así mismo, en la creación del grupo Les XX, y mantuvo amistad con EnsorRodinSignacPisarro y Seurat, entre otros.

Viajó en 1880 a París, donde ese mismo año expuso por primera vez en el Salon des Indépendants. Participó igualmente en las muestras de La Libre Esthétique. Fue, así, uno de los primeros artistas españoles inmersos en los movimientos europeos de vanguardia, y un importante representante de la pintura expresionista en su primera etapa, que culmina con su trágica visión de la “España negra”, para después evolucionar hacia el impresionismo y el postimpresionismo a partir de 1889.

Durante su etapa belga visitó Inglaterra, Holanda y Francia, y entre 1894 y 1913 viajó en diversas ocasiones a España. Fruto de uno de estos viajes fue el libro La España negra (1899), en el que sus ilustraciones acompañan los textos de su amigo y compañero de viaje el poeta belga Émile Verhaeren. En 1890 fijó su residencia en España. En el País Vasco se desprendió de su atracción por lo telúrico, entregándose a un lenguaje impresionista que ensalzaba el aire y la luz. Su obra, de amplia presencia ya en los certámenes europeos, se mostró también en las Exposiciones Nacionales y en casi todas las muestras internacionales celebradas en Barcelona entre finales del siglo XIX y principios del XX. En esta época entró en contacto con los artistas catalanes de Pèl & Ploma.

A partir de 1911 residió en Barcelona, donde, en el último año de su vida, celebró una exposición en las Galeries Dalmau. A su muerte, sus amigos belgas le dedican el Salon de La Libre Esthétique. En 1915, la Asociación de Artistas Vascos de Bilbao organizó, a título póstumo, una exposición homenaje al artista. La Exposición Internacional celebrada en Barcelona en 1929 consagró una sala a su obra en el palacio de Montjuic.

Isabel Menéndez