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Picabia, Francis

Nacimiento: París, 1879

Fallecimiento: París, 1953

Descripción:

Hijo de padre español de origen cubano y de madre francesa que tuvo una temprana muerte, Picabia estudió en la Escuela de Artes Decorativas, junto a Braque y Marie Laurencin. En 1899 expuso por primera vez en el Salon des Artistes Français. A partir de 1902, su obra dejó sentir la influencia de Pisarro y, sobre todo, de Sisley. Después empezó a exponer en el Salon d’Automne, en el Salon des Indépendants y en la Galerie Berthe Weil, y su éxito le procuró un contrato con la Galerie Haussmann.

Entre 1901 y 1914, Picabia, cuyo estilo anterior se había acercado a los conceptos de simbolismo y sinestesia dominantes en la pintura de finales del XIX, experimentó con los distintos “ismos” en su búsqueda de un lenguaje visual moderno. En su toma de contacto con la vanguardia parisina se fraguó su amistad con Marcel Duchamp. En 1913 pasó seis meses en Nueva York, que consideró la ciudad cubista por excelencia. A partir de entonces, la máquina, en sus distintas interpretaciones, se configuró como un elemento fundamental en su obra.

Pasó la Primera Guerra Mundial entre Nueva York, Barcelona y el Caribe. En España coincidió con expatriados como Marie LaurencinGleizesCravan y Charchoune, y empezó a escribir poesía. Se incorporó definitivamente a la corriente dadaísta; colaboró en sus revistas fue uno de los fundadores de 391–, participó en sus reuniones y escandalizó en los salones con sus pinturas maquinistas. La edad de oro de Dadá en el París de los años veinte fue, así, tutelada por TzaraBreton y Picabia. Sin embargo, en 1921, Picabia abandonó el dadaísmo por considerar que, pese a su originaria crítica contra el sistema, se estaba convirtiendo, a su vez, en otra forma de sistema.

En 1922 cambió París por los suburbios de Tremblay-sur-Mauldre. Ese año expuso en las Galeries Dalmau de Barcelona sus pinturas maquinistas junto a sus Espagnoles. Además de criticar a Dadá, el artista señaló igualmente su desacuerdo con el surrealismo. Frente a todo ello, él proponía el “instantaneísmo”, una estética a la que respondían Entr’acte, ballet con música de Satie, y Relâche, película escrita por Picabia y dirigida por René Clair. Posteriormente, el artista vivió veinte años en la Costa Azul, donde también logró la fama.

En los años treinta trabajó en una serie de transparencias y, durante la Segunda Guerra Mundial, su pintura plasmó una estética realista, ya sin participar en las últimas manifestaciones de la vanguardia. Tras sufrir su primera hemorragia cerebral, e instalado en París, retomó el contacto con sus viejos amigos e inició una última etapa en la que exploró las posibilidades de la abstracción. En 1951, la arteriosclerosis que le iba paralizando acabó impidiéndole pintar en los años anteriores a su muerte en 1953.

Noemi de Haro