Tema 2: Encuentro de familias

Tema 2: Encuentro de familias, 12 a 16 años Tema 2: Encuentro de familias, 12 a 16 años

La participación de la familia en una escuela inclusiva no se puede entender sin considerar la cooperación entre todos los miembros que conforman la comunidad educativa. No se trata de acudir a las reuniones o estar presentes en un momento determinado, sino de una implicación real en la vida y decisiones del centro educativo. Para ello, ya sabemos que es preciso que existan cauces claros que permitan a las familias estar informadas, a la vez que puedan ser escuchadas. Es primordial que se sientan acogidas y valoradas todas las familias desde su diversidad y que formen parte de las decisiones y de las actividades. Asimismo, es necesario que la relación con el docente no sea unidireccional, sino bidireccional, que se sientan como parte de la solución a los problemas que surjan y no como parte del problema, y que puedan implicarse y ser un apoyo de la escuela y del aula.

Las asociaciones de familias y amigos de la escuela son una de las formas más efectivas de implicarse. Aunque no siempre todos participan, es una oportunidad para promover la acción e implicación en diversas actividades en favor de sus hijos y en coordinación con la escuela. Desempeñan un rol fundamental como mediadores de la participación de las familias en actividades y propuestas de diversa índole. Sus funciones principales son:

  • Organizar y coordinar formas de participación familiar en conjunto con la escuela.
  • Facilitar la participación en la gestión y control de la escuela.
  • Promover la participación de las familias.
  • Asistir a las familias en aspectos educativos.
  • Facilitar la representación de las familias en los consejos.
  • Colaborar en las actividades educativas de las escuela.

La comunidad educativa está formada por una variedad de familias y entornos socioculturales en los que niños/as y jóvenes se desenvuelven; es decir, que los niveles socioeconómico y cultural pueden ser diversos en una misma escuela, y así también su evolución. Al ser factores importantes, aunque no los más relevantes en el desarrollo de los niños, se ha observado un impacto de estos en el rendimiento escolar de los estudiantes, sobre todo en los adolescentes. Las carencias económicas y culturales suelen ser determinantes como causas de abandono escolar temprano en los jóvenes: la falta de recursos del hogar para enfrentar los gastos que demanda la asistencia a la escuela, el abandono de la escuela para buscar un empleo, diversas dificultades familiares, el embarazo adolescente, la realización de quehaceres del hogar o el cuidado de los hermanos menores… Todas estas causas, asociadas a la falta de interés (también provocada por la baja importancia que le dan los padres a la conclusión de los estudios), a problemas de bajo rendimiento escolar o de conducta, así como otras razones que no dependen del propio estudiante, como puede ser la discapacidad, el servicio militar obligatorio en algunos países, enfermedad o accidente, asistencia a cursos especiales, etc., ofrecen un panorama poco favorecedor para lograr el éxito de los estudiantes en la escuela.

Por este motivo, es fundamental la relación entre escuela y familia, saber transmitir a las familias la importancia de terminar los estudios como medio de superación personal y movilidad socioeconómica. Es también primordial el conocimiento entre las familias para formar desde dentro de la escuela lo que se denomina «comunidad funcional» (Hofman, 1996), en la cual las familias se conocen entre sí y tienen una comunicación frecuente y fluida.De esta forma, las normas y la estructura social están fuertemente interrelacionadas y son conocidas por todos, estableciendo una red de apoyo entre familias y escuela. A través de un sistema homogéneo de normas, las «comunidades funcionales» proporcionan a la escuela un entorno consistente para la socialización y protege a sus miembros de la influencia de valores conflictivos, haciendo menos determinantes las diferencias y fortaleciendo su vínculo.

Los dos factores más relevantes a nivel familiar que influyen en el rendimiento de los estudiantes son, en primer lugar, el grado en que las familias de los niños de una misma escuela se conocen entre sí, y, en segundo lugar, el conocimiento que han adquirido las familias acerca del funcionamiento de la escuela a través de la participación en sus actividades. Además, desde la participación institucional, los factores más significativos tienen relación con la influencia de los miembros de la comunidad escolar sobre las decisiones educativas de la escuela, y por otro lado, el énfasis de la política escolar influye sobre la evaluación continua y el seguimiento del rendimiento de los estudiantes.

A modo de conclusión, podemos afirmar que cuando las familias se relacionan entre sí, participan y ejercen la cogestión de los centros educativos, se incrementa la probabilidad de que los aprendizajes académicos sean satisfactorios; es decir, el compromiso de los padres con la escuela ayuda a conseguir su objetivo, que es el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes.

Actividades para desarrollar con los/las alumnos/as

Mientras la escuela se ocupa de dar participación a la familia en su proyecto educativo, las familias tendrán que poner de su parte para fortalecer el vínculo y estar atentos a caminar juntos y apoyar a sus hijos/as en el proceso. Como escuela, es importante aprovechar cualquier pequeño o gran encuentro con las familias para intentar entusiasmar y transmitir lo valiosa que es su participación activa.

A continuación se proponen actividades a desarrollar en el aula con el objetivo de invitar a conocerse y apoyar el desarrollo de las siguientes competencias en el alumno:

  • Incorporar formas de comportamiento individual que le capacitan para convivir, aprender a trabajar solo o en equipo, relacionarse con los demás, cooperar y afrontar los conflictos de manera positiva.
  • Utilizar diferentes formas de expresión como medio para conseguir un objetivo propuesto y establecer vínculos.
  • Destacar las cualidades personales como valores positivos para compartir en familia y valorar el aporte de sus miembros.