Tema 2: Desde la escuela

Tema 2: Desde la escuela, de 6 a 11 años Tema 2: Desde la escuela, de 6 a 11 años

La comunidad en la que se inserta la escuela constituye un valioso recurso educativo que puede ser aprovechado en el desarrollo de los programas escolares, como medio para incentivar en los estudiantes el cuidado y la protección de su entorno comunitario, así como para fortalecer sentimientos de pertenencia al lugar de origen. Tener en cuenta las potencialidades del contexto local al momento de estructurar el currículo puede ser la mejor forma de establecer un vínculo entre comunidad y escuela.

Sabemos que la comunidad de la escuela es una red compleja e interrelacionada con una variedad de organizaciones y grupos sociales, que posee una identidad y características que la distinguen y hacen que cada comunidad sea única. Para poder realizar un estudio integral de la comunidad que permita la detección de potencialidades entendidas como recursos educativos, se deben observar aspectos como el tipo de comunidad donde está enclavada la escuela (que podrá ser rural, urbana, de pueblos originarios, etc.), el tiempo histórico de su origen, la realidad presente y las expectativas futuras de sus habitantes. La contextualización en el desarrollo del proceso pedagógico aporta un valor importante en la preparación del estudiante para la vida en comunidad.

Si observamos la escuela tradicional, encontraremos que existe una importante brecha entre la escuela y la vida que transcurre fuera de ella. Mientras el mundo vive un proceso de globalización y creciente conexión cultural y económica, la escuela parece estar ajena, manteniendo las formas de organización y métodos de enseñanza de forma más bien estática. Para poder entender lo que ocurre en nuestro entorno inmediato hay que mirar un poco más allá porque hay muchas situaciones que se manifiestan en las interacciones individuales cotidianas pero que tienen sus raíces profundas en la realidad social que vive cada persona. Por eso consideramos que para poder conseguir confluir escuela y comunidad, es preciso mirar a nuestro alrededor y realizar un análisis de la realidad previo a la toma de decisiones pedagógicas. Pero no es recomendable hacerlo solo desde la escuela hacia afuera, sino también desde afuera hacia la escuela, lo que otorgará validez al constituir un análisis compartido y una toma de decisiones comunitaria.

La aportación de las escuelas a la formación democrática de niños, niñas y adolescentes como futura ciudadanía consciente de las situaciones sociales y culturales de su entorno debería ser una de sus prioridades. Consideremos, por tanto, que la cultura en la que se educan los estudiantes no siempre coincide con la cultura que se pretende impartir en las escuelas. En la comunidad confluyen diferentes culturas que la escuela muchas veces no conoce o no ha reconocido como parte de ella y como consecuencia pueden producirse desconfianzas y roces, ya que los intereses de ambas partes pueden presentarse de forma contrapuesta.

Es fundamental la integración de la escuela en el conjunto de las acciones encaminadas a la mejora de la comunidad donde está inserta. Para lograrlo debe superar el aislamiento y conocer a fondo todas sus posibilidades, culturas y recursos humanos, abriendo la escuela a la colaboración y la innovación. Con ello podrá lograr el apoyo de la comunidad y ser un referente, aunando fuerzas para poner en marcha procesos de mejora de las condiciones de vida de una determinada población y activar a través de la participación el reforzamiento de sus organizaciones sociales, líderes, grupos, asociaciones y personas que forman parte de ella.

Actividades para desarrollar con los/las alumnos/as

Desde la escuela se pueden articular acciones pedagógicas que consideren la realidad de su comunidad, ya que son los estudiantes y sus familias los que traen a la escuela una parte de ella. Es posible lograr que todos se unan en función de la mejora de la educación y formación integral de sus estudiantes, que se verá reflejada en la fundación de una nueva comunidad, más participativa y abierta a nuevos desafíos.

A continuación se proponen actividades a desarrollar en el aula con el objetivo de apoyar el desarrollo de las siguientes competencias en los alumnos:

  • Incorporar formas de comportamiento que les permitan convivir y aprender a relacionarse con los demás, cooperar y afrontar los conflictos de manera positiva.
  • Entender los rasgos de las sociedades actuales, su creciente pluralidad y su carácter evolutivo.
  • Construir, aceptar y practicar normas de convivencia acordes con los valores democráticos.