Tema 3: Dónde vengo y dónde voy

Tema 3: Dónde vengo y dónde voy, 6 a 11 años Tema 3: Dónde vengo y dónde voy, 6 a 11 años

Comprender que la diversidad de una comunidad es parte importante en la conformación de cualquier grupo social es un desafío que queda aún por trabajar en la escuela de forma mucho más coordinada y colaborativa con las comunidades. Los estudiantes que reconocen la pertenencia a su comunidad y valoran su procedencia son seres más completos y seguros, capaces de crear su proyecto de vida futuro, proyectarse sin límites, sin barreras sociales ni personales y con convicciones claras y autonomía para lograr lo que se propongan, ya que saben que cuentan con una identidad personal y un grupo que los apoya en las adversidades.

Es preciso comenzar por comprender mejor su ser, su carácter, sus fortalezas, sus oportunidades, sus actitudes, sus valores, sus gustos y disgustos, en pocas palabras, conocerse a sí mismo, lo que significa construir sentidos acerca de sí mismo para encontrarse con las demás personas y aprender a conocer el mundo en el que vive. Valorar lo que uno es y apreciar sus orígenes fortalece la autoestima de la persona y la prepara para enfrentar desafíos en cualquier lugar.

Conocerse tiene que ver con saber qué se quiere lograr en la vida e identificar los recursos personales con que se cuenta para lograrlo. Es determinar cuáles son los aspectos que permiten a una persona tener claridad sobre el proyecto vital que quiere emprender y desarrollar las competencias que necesita para lograrlo. Conocerse es el soporte y el motor de la identidad y de la capacidad de comportarse con autonomía dentro de la sociedad.

El plan de vida es un componente indispensable en todo proceso de desarrollo humano. Es entender que el proceso de formación personal involucra no solamente el desarrollo de conocimientos y saberes, sino también el de la generación de valores, actitudes y normas para garantizar la construcción integral del proyecto de vida personal. Para llegar a tener consciencia y proyectarse en el futuro se debe comenzar a incentivar a niños y niñas desde muy pequeños acerca de la creación personal de su vida futura. Tanto desde la escuela como en la familia, podemos ayudar a los estudiantes a tener sus propios sueños y a construir su propio futuro promoviendo su autonomía, su creatividad e iniciativa, evitando de todas las formas disponibles coartar su participación y su forma personal de realizar sus actividades, respetando sus ritmos, ofreciéndoles desafíos, dándoles responsabilidades sobre sí mismos y sobre su entorno social…

Es preciso tener raíces fuertes, un sustento desde donde partir hacia un futuro de éxito. Contar con una comunidad diversa, participativa y consciente de su rol en la mejora del entorno puede ser el mejor ejemplo que podamos dar a nuestros niños y adolescentes, ya que somos su modelo de sociedad y de persona. Somos tan responsables de su formación como de su motivación y de sus esperanzas en el futuro.

Actividades para desarrollar con los/las alumnos/as

La comunidad es en sí misma valiosa por su diversidad cultural porque es rica en valores, costumbres y formas de ver el mundo. Los estudiantes pueden aprender a valorarla y a aprovechar sus fortalezas y su riqueza cultural, así como a tener una mirada crítica que les permita reconocer sus carencias para poder mejorar. De esta forma es posible aprender a mirarse a sí mismos, valorarse y evaluarse para ser mejores.

A continuación se proponen unas actividades a desarrollar en el aula con el objetivo de apoyar el desarrollo de las siguientes competencias en los alumnos:

  • Adquirir iniciativa, imaginación y creatividad y desarrollar actitudes de valoración de la libertad de expresión y del derecho a la diversidad cultural. Realización de experiencias artísticas compartidas.
  • Ser capaces de proponerse objetivos, planificar y gestionar proyectos con el fin de conseguir lo previsto.
  • Desarrollar la habilidad para buscar, obtener, procesar y comunicar información y transformarla en conocimiento.