¿Evitar el desayuno me ayudará a adelgazar?

El sobrepeso y la obesidad constituyen un mal muy frecuente en nuestra sociedad, cada vez más dominada por comidas rápidas o fast food, estrés, prisas, sedentarismo absoluto, etc. Todos estos factores, unidos indudablemente a la genética, constituyen factores que influyen en el desarrollo de sobrepeso y finalmente obesidad. En el momento actual existen innumerables dietas, algunas con fundamento metabólico que suelen tener un soporte profesional y otras de origen más dudoso, que constituyen un abanico en el que el paciente muchas veces no sabe qué método elegir para disminuir su peso. Si a todo esto se unen otros procedimientos, que van desde la acupuntura hasta la hipnosis, la confusión todavía es mayor. El fundamento de la pérdida de peso consiste en ingerir menos calorías que las que se gastan diariamente.

Este proceso debe realizarse de manera equilibrada, comiendo alimentos sanos; esto es, siguiendo una dieta rica en frutas y verduras, con un buen balance entre las grasas, las proteínas y los hidratos de carbono. Hay distintas aproximaciones a la prescripción del plan dietético, pero la más extendida es plantear una reducción de entre 500 y 1.000 kilocalorías respecto al consumo calórico habitual, que nos habría de permitir conseguir una pérdida de peso de alrededor de 0,5 a 1 kg por semana. 

Independientemente del éxito o la popularidad de las diferentes dietas milagro que han ido apareciendo en los últimos tiempos, hecho que aquí no nos ocupa, evitar el desayuno o saltarse una comida no es un buen método para adelgazar por diferentes motivos: evitar el desayuno supone no ingerir calorías cuando más se necesitan y existe más capacidad de quemarlas, ya que la mañana coincide con la máxima actividad laboral. No comer nada por la mañana supone que se llegue a la comida principal con mucha hambre y se ingieran en ese momento más calorías de las habituales, e incluso se coma algún postre que tenga baja calidad nutricional, sobre todo si se almuerza fuera de casa. Finalmente, el resultado es tener baja energía por la mañana y una ingestión de más calorías y de baja calidad a mediodía. Una dieta para disminuir de peso debe estar basada en comer menos y mejor, no en saltarse comidas; conviene aumentar el número de ingestas siempre que sean sanas y con calidad.

Dr. Alfonso Pérez. CAPSE Hospital Clínico de Barcelona e ICE Salud