Paisaje

Estrella de Diego

Paysage / Paisaje, 3 de marzo de 1974 Paysage / Paisaje, 3 de marzo de 1974

Joan Miró
Paysage / Paisaje, 3 de marzo de 1974
Óleo sobre lienzo
Colección particular en depósito temporal
© Successió Miró 2019

Como un fotograma de la nouvelle vague, Paisaje atrapa a la mirada en una poderosa sensación de continuidad espacial que deja el lienzo desarbolado, abierto a cuanto ocurre fuera, sutilmente herido. De hecho, una inquietante ráfaga roja ha irrumpido en medio de la constelación simplísima desde el lado derecho y ha quebrado la línea del horizonte, aquella que separa la montaña negra del cielo blanco. La obra, como tantas de Miró, invoca cierta exquisita asociación con los opuestos reconciliados en la cultura oriental; es la estrategia mironiana para hacer visible lo que no se ve. El tiempo se detiene un instante en el fotograma prodigioso donde quedan suspendidos el pasado, el presente y el futuro. Luego, cuando el mundo eche a andar, la descarga roja acabará por atravesar el cielo blanco completo.

Una vez más, mediante formas sencillas, calculadas con precisión pese al aspecto improvisado, Miró determina el espacio a través de los elementos y no los elementos a través del espacio. Se diría que el artista experimenta esta estrategia ya en sus primeras pinturas figurativas, las de finales de los años 10 del siglo XX. Será la misma que traducirá más tarde a la espiritualidad de las formas puras, residuos de la realidad; las “menudencias” que -comenta en una carta de 1918 a su amigo Ràfols- pasan desapercibidas a todos salvo a los primitivos y a los japoneses. El ojo de Miró desvela magistralmente ese mundo delicado, de orfebre.

Estrella de Diego es catedrática de Historia del Arte de la Universidad Complutense (Madrid).