Construyendo espacios de paz para menores en El Salvador

150 niños y adolescentes pueden escapar de las pandillas y la delincuencia gracias a la Fundación CINDE

150 niños y adolescentes pueden escapar de las pandillas y la delincuencia gracias a la Fundación CINDE 150 niños y adolescentes pueden escapar de las pandillas y la delincuencia gracias a la Fundación CINDE

Para los niños y jóvenes que viven en zonas marginadas de El Salvador es difícil escapar de la violencia. En un entorno de pandillas juveniles, crimen organizado, corrupción y delincuencia común, que ha colocado al país como el más letal en la región y en el mundo, los menores viven a diario enfrentamientos armados en los pocos espacios públicos existentes.

Niños, niñas, adolescentes y jóvenes corren un riesgo elevado tanto de ser víctimas de la violencia como de entrar en las pandillas buscando aceptación social y dinero rápido. En el año 2017, se registraron 365 homicidios de niños y aunque según datos de 2018, la cifra ha disminuido a 100 homicidios, la situación sigue siendo muy alarmante.

El proyecto Construir espacios de paz que lleva a cabo la Fundación CINDE trabaja en los municipios de Ayutuxtepeque, Ciudad Delgado, Mejicanos, Soyapango del Área Metropolitana de San Salvador, comunidades asediadas por la violencia social. A través de la promoción de la paz, la justicia, la igualdad entre los géneros y la inclusión se busca fomentar las habilidades y capacidades de los menores para que puedan contribuir a la reducción de la violencia.

Para el aprendizaje se utilizan técnicas de educación innovadoras. La metodología de educación para la vida se basa en actualizaciones del modelo Montessori y la atención psicosocial se enfoca en el desarrollo de habilidades de relación y factores de protección a nivel individual. A través de procesos de participación, los menores van asumiendo un papel protagonista y responsable en su desarrollo. El objetivo es generar un proceso espontáneo de transmisión de conocimientos, emociones y experiencias entre los integrantes de cada grupo fomentando la participación, la inclusión, la empatía y la comunicación.

Los menores que participan en los espacios de paz se convierten en jóvenes líderes que pueden asumir un rol protagonista en la transformación de sus comunidades, trabajando en la protección y seguridad del entorno en el que viven.