¿Por qué son tan frecuentes las caídas en las personas mayores?

¿Por qué son tan frecuentes las caídas en las personas mayores? ¿Por qué son tan frecuentes las caídas en las personas mayores?

Con el paso de los años, las posibilidades de sufrir una caída aumentan. Además, las consecuencias de ese tropezón o pérdida de equilibrio también pueden ser peores, ¿por qué? El ‘Estudio de la accidentalidad de las personas mayores fuera del hogar’, realizado por Fundación MAPFRE, analiza los motivos de estas caídas tan frecuentes en los mayores de 65 años. Sin duda alguna, los cambios fisiológicos asociados a la edad se encuentran entre las principales causas.

Según vamos cumpliendo años, los reflejos van siendo más lentos y la fuerza muscular va disminuyendo. Además, surgen diversas enfermedades que también son factores de riesgo de caídas. A esto hay que añadir los medicamentos, que a veces tienen efectos secundarios mermando nuestras capacidades y, por lo tanto, contribuyendo a que pueda tener lugar una caída. Por supuesto, también debemos tener en cuenta el entorno y sus posibles peligros, los cuales pueden dificultar nuestra movilidad y comprometer nuestra estabilidad. 

En definitiva, podemos decir que hay tres factores muy presentes: factores que tienen que ver con el entorno(diseño de las vías, calzadas, paradas, pasos de peatones…), factores que tienen que ver con el envejecimiento normal (pérdida de reflejos y facultades) y factores relacionados con enfermedades y medicamentos (pueden alterar nuestras capacidades). 

Tal y como se refleja en el mencionado estudio, la mayoría de los accidentes tiene que ver con la pérdida de control espacial y coordinación física de la persona accidentada (tropezones, resbalones, distracciones, mareos, etc.). En segundo lugar encontraríamos los factores ambientales del entorno urbano, como pueden ser obras, aglomeraciones, tráfico… Además, debemos tener en cuenta que en un 9% de los accidentes la persona no supo o no se pudo dar explicación al motivo de la caída. 

Es especialmente llamativo que en la mayoría de los accidentes la persona iba sola, mostrando así la importancia que tiene el factor de apoyo social/familiar en la accidentabilidad. Además, el estudio indica que el ir solo es causa de mayor riesgo cuanto más edad tiene la persona accidentada y, sobre todo, cuando es mujer.

El trabajo realizado por Fundación MAPFRE muestra que el 41,4% de las caídas se debe a tropezón, bordillo o similar, mientras que el 11,4% es por resbalón, suelo mojado… Igualmente, un 11,1% se debe a una distracción y descuidos. Los mareos están presentes en el 7,4% de las caídas, mientras que tropezar con un agujero, socavón u obras está también en un 7,4% de los casos. Los problemas del tráfico ocasionan el 3,4%; los empujones y aglomeraciones el 1,5%; y un 1,2% indica que le fallaron las piernas en el momento de la caída. Este mismo 1,2% se debe a un desnivel o pendiente muy fuerte, mientras que un 0,9% se debe a una agresión o ataque a una persona. Sólo un 0,6% de las caídas se deben a problemas con el calzado, y otro 0,6% a perros o animales. 

En la ‘Guía de prevención de accidentes en personas mayores’ podéis encontrar recomendaciones para evitar estas caídas complicadas que pueden acarrearnos más de un disgusto.