Antes de una maniobra siempre mira, señaliza y vuelve a mirar

Antes de una maniobra siempre mira, señaliza y vuelve a mirar Antes de una maniobra siempre mira, señaliza y vuelve a mirar

Conducir es una tarea que realizamos en un entorno compartido. En la calle y en la carretera no solo está nuestro vehículo, hay muchos otros, y también otros usuarios, como peatones o ciclistas, y por tanto es inevitable que tengamos que relacionar y sincronizar nuestras acciones con las de los demás.

La única manera de hacerlo es que nos comuniquemos de alguna manera con los otros conductores, para darles a entender qué es lo que vamos a hacer, y viceversa, que podamos saber qué van a hacer ellos. Para eso existen las luces indicadoras de dirección, o más coloquialmente llamadas simplemente intermitentes.

Cuando aprendemos a conducir, y empiezan a explicarnos las nociones más fundamentales teóricas y prácticas, esta que queremos recordarte hoy está entre ellas: antes de realizar una maniobra siempre hay que mirar, señalizarla y volver a mirar... y finalmente ejecutarla.

Por maniobra nos referimos en término amplio a todo cambio de dirección, giro, cambio de carril, incorporación, aparcamiento, etc.

Lo hemos dicho al principio, si compartimos la carretera con más vehículos tenemos que mirar que la maniobra que queremos hacer, en verdad la podemos hacer porque no interfiere con las que estén realizando otros vehículos y que no vamos a molestar a nadie, y sobre todo y más importante, que la acción que queremos realizar se puede hacer en condiciones de seguridad.

Si por ejemplo vamos a cambiar de carril no podemos hacerlo sin mirar. ¿Qué sucede con los vehículos que ya vengan por el carril? ¿Qué sucede con otros vehículos que antes que nosotros se fueran a cambiar también a ese carril? El accidente, y cuando menos el susto, está asegurado.

Pero tampoco es correcto realizar el cambio de carril sin indicarlo, aunque si al menos hemos mirado antes no es tan peligroso como el caso anterior. El problema en este caso es que no damos opción a los otros vehículos a que se anticipen a nuestra maniobra, porque no les estamos explicando nuestras intenciones.

En este ejemplo del cambio de carril, el orden adecuado que te decimos significa mirar primero, para ver si tenemos espacio en el carril al que queremos cambiarnos, que no viene nadie más rápido por ese mismo carril y que no hay otro vehículo en carriles adyacentes que vaya a cambiarse a él.

Entonces ponemos el intermitente para indicar que vamos a cambiarnos a ese carril, para que el resto de conductores sepan lo que vamos a hacer, en ese momento volvemos a echar una mirada para cerciorarnos de que no ha cambiado nada y de que podemos cambiarnos de carril y ya al final, después de estar bien seguros, nos cambiamos.

Siendo esto algo que deberíamos tener totalmente automatizado, que al conducir debería salirnos de manera instintiva, y aunque seguro que muchos conductores lo verán totalmente obvio, fíjate la de conductores que hay por la carretera que no lo hacen correctamente, por ejemplo por ir distraídos (y no mirar) o por esa mala costumbre bastante extendida de no poner el intermitente.

En este otro artículo también puedes leer sobre la circulación en las rotondas, otra situación bastante compleja, y en la que mirar y señalizar se hacen imprescindibles.

Lo de poner el intermitente no es solo una cuestión de que sea obligatorio, que lo es, ni tampoco es una cuestión de evitar que nos puedan multar si no lo hacemos, que también, sino que es una cuestión de educación (vial), de civismo, y de conducir con la debida precaución y más seguridad.

Así que aunque llevemos mucho tiempo al volante y tengamos mucha experiencia conduciendo, no dejemos de pararnos a pensar si lo hacemos tal y como debemos hacerlo.