Cómo funcionan los coches eléctricos

Cómo funcionan los coches eléctricos Cómo funcionan los coches eléctricos

¿Qué son y cómo funcionan los coches eléctricos? Estas y otras muchas dudas queremos aclararte en este artículo de Fundación MAPFRE, contándote todo lo bueno y lo malo de los vehículos eléctricos.

El invento del automóvil eléctrico tiene ya muchos años, es incluso anterior al coche de gasolina o diesel. Data aproximadamente de principios del s. XIX, pero por diferentes motivos, la historia enterró el invento y ahora lo recupera.

El coche eléctrico se divide en dos tecnologías principales, los BEV (coches eléctricos de baterías) y los FCEV (de pila de combustible). En este artículo hablaremos de coches eléctricos con baterías, ya que los coches con pila de combustible son diferentes y se basan en otros principios.

Los coches eléctricos son, por lo general, muy simples y su motor se compone de pocas piezas. Son muy eficientes, transformando en movimiento más del 90% de la energía que consumen. El 10% de energía restante se pierde debido al calor que desprenden las baterías, el transporte, las ruedas del vehículo y la transformación de la electricidad. Aun así, la eficiencia es mayor a la de cualquier coche convencional o híbrido.

No solo consumen menos, además no contaminan

Este tipo de vehículo no solo es más eficiente, sino que además, es mucho menos contaminante. Al utilizar energías renovables las emisiones de contaminación son nulas. Aunque a la hora de fabricar las baterías existe cierto impacto medioambiental, la posibilidad de reciclado de las mismas es muy alto, ya que se puede recuperar el 100% de los materiales. De hecho, la normativa de la Unión Europea exige que así sea, y que se reciclen todas estas piezas en lugares específicos.

Aunque sería estupendo que la energía proviniese directamente del sol mediante paneles, esto es aún muy difícil de conseguir, ya que este tipo de vehículos son prototipos demasiado incómodos para su uso. Por esto, las energía de las baterías de los coches eléctricos, por ahora solo puede provenir de enchufes de la red eléctrica.

Partes del coche eléctrico

  • Motor: Dependiendo del modelo puede tener uno o varios.
  • Puerto de carga: Por donde el coche recibe la electricidad del exterior. En ocasiones existe un segundo puerto de carga rápida.
  • Transformadores: son los encargados, como bien dice su nombre, de transformar la electricidad de una toma de recarga en valores de tensión y amperaje válidos para el sistema de recarga. Además de esto, se encargan de la refrigeración que evita el riesgo de explosión o derrames.
  • Baterías: Se trata del depósito del coche. En ocasiones existe una segunda batería auxiliar (al igual que en los coches convencionales) para sistemas de bajo consumo auxiliares.
  • Controladores: Se encargan del correcto funcionamiento por eficiencia y seguridad, regulando la energía que recibe o recarga el motor.

Los coches eléctricos tienen una curva de par muy plana. Su rendimiento es muy bueno, en especial a bajas revoluciones. El ruido que producen es casi nulo y no producen vibraciones. Lo mejor es que apenas necesitan mantenimiento de ningún tipo.

Las baterías que utilizan los coches son grandes y pesadas y tienen poca densidad de energía por unidad de masa. Aunque sí que es verdad que se gana peso por el tamaño de las mismas, también se podría decir que se ahorra mucha mecánica. El rendimiento de las baterías, se ve algo afectado por la temperatura, empeorando sobre todo con el frío. Por esto, las baterías determinan tanto la potencia como la autonomía y diseño del vehículo.

Al contrario de los coches convencionales, los eléctricos no precisan de embrague, ya que empujan desde 0 RPM sin problema. Al ser motores progresivos tampoco precisan de caja de cambios, como mucho existen dos relaciones de transmisión.

¿Cómo se carga?

Lo mejor de los coches eléctricos es su facilidad de carga, simplemente hay que enchufarlos y listo. Lo más recomendable es hacer este proceso de noche, que es cuando la tarifa eléctrica es más baja.

El tiempo de este proceso es muy variable, y puede durar desde minutos a horas. Depende además del voltaje y amperaje, ya que, por ejemplo, una toma doméstica no puede admitir una carga demasiado rápida. Durante todo el proceso de carga, la batería se mantiene a una temperatura estable gracias a un sistema de ventilación integrado.

Por otra parte, como casi toda batería, cuanto más vacíe esté la misma más rápido se carga y cuanto más llena más le cuesta este proceso. De esta forma, la primera mitad de carga es muy rápida frente a la otra mitad que tarda un poco más.

Igual que un ordenador, si el vehículo no se utiliza en unos días, pierde algo de carga por limitaciones electroquímicas. Si hace frío este proceso de pérdida es mayor. Eso sí, al contrario de las baterías tradicionales, lo bueno es que en automoción, las baterías no sufren efecto memoria, conservando siempre el 100% de su capacidad.

¿De qué están hechas las baterías?

En un principio, las baterías de los coches eléctricos eran de plomo-ácido ahora son de níquel, y es probable que el futuro acaben siendo de litio.

Lo malo de las baterías de plomo-ácido no es otra cosa sino su pesadez y tamaño frente a su poca potencia. Por su parte, las de litio son perfectas pero muy caras. De hecho, si los coches eléctricos son más caros es precisamente por lo costoso de las baterías. Pasará un tiempo hasta que, como toda tecnología, se abaraten para poder llegar al consumidor medio.

En conclusión, aunque los coches eléctricos tienen muchas ventajas (desde lo poco contaminantes que resultan su alta eficiencia) a esta tecnología le queda mucho por andar. A día de hoy tienen todavía poca autonomía, poca oferta comercial, y son bastante caros. Además, la infraestructura de las ciudades aun no esta lo suficientemente preparada para ofrecer puntos de carga en los lugares precisos.

Por otra parte, desde Fundación MAPFRE te animamos a que estés al día en lo relativo al coche eléctrico, ya que estamos seguros de que llegará el día en que se instaure por completo en nuestras vidas, ya que es la alternativa perfecta al petróleo que hoy usamos y ayudará mantener un ecosistema sostenible. Al largo plazo, el coche eléctrico acabará siendo la mejor alternativa al coche diesel o de gasolina.