Recuerda estos consejos para realizar una conducción eficiente y ahorrar gasolina en tu coche

Recuerda estos consejos para realizar una conducción eficiente y ahorrar gasolina en tu coche Recuerda estos consejos para realizar una conducción eficiente y ahorrar gasolina en tu coche

Tener coche propio es toda una comodidad, pero sabes que conlleva un gasto importante, y no solo cuando hay que comprarlo, también durante los años que lo tenemos. Con los tiempos que corren, con la gasolina y el gasóleo año tras año más caros, se nota en el bolsillo que cada vez cuesta más llenar el depósito y usar el coche.

Hay un hecho importante: si conducimos con atención nuestro coche, y lo cuidamos y mantenemos en buen estado, además de durarnos más, también seguirá funcionando lo mejor posible y consumirá menos. Ten en cuenta estos consejos para conducir eficientemente.

La conducción eficiente es sobre todo una cuestión de lógica y de sentido común. Lo primero que hay que tener en cuenta es que los extremos, por exceso o por defecto son malos. Si llevamos demasiado revolucionado el motor, entre otras cosas, gastaremos más combustible, pero si lo llevamos demasiado poco revolucionado, y percibimos un ruido, vibración o temblequeo como si el motor estuviera ahogado y no estuviera girando bien, podemos terminar provocando una avería.

En los coches actuales, y desde hace ya años, ya no hay que pisar el acelerador para arrancar.

Tampoco hace falta esperar para iniciar la marcha, eso sí, nos moveremos con tranquilidad, sin acelerar más de la cuenta. No hay que dar acelerones fuertes, salvo que sea imprescindible, por ejemplo porque debamos hacer un adelantamiento.

El mejor consejo que se puede dar para realizar conducción eficiente es la anticipación. Tenemos que mirar lo más lejos posible previendo qué es lo que va a pasar, y guardando una amplia distancia de seguridad, para no llegar precipitadamente.

Si hay un peatón que parece que va a cruzar, si el semáforo se está poniendo en ámbar, si hay una cola de coches más adelante, si tenemos que llegar a una rotonda… todo eso implica que tendremos que reducir la velocidad o detenernos. Y por tanto no es necesario seguir acelerando, podemos dejar de acelerar y aprovechar la inercia del coche, es decir, dejarlo ir, además irá perdiendo velocidad poco a poco y también gastaremos menos los frenos.

No hay que dar acelerones, pero tampoco hay que dar frenazos. Si conducimos dando muchos frenazos es que hemos acelerado más de la cuenta. Hay que intentar mantener una velocidad lo más constante posible. Obviamente esto debe ser compatible con la seguridad: si surge un imprevisto y hay que dar un frenazo para evitar un accidente, como por ejemplo un atropello, pues se da el frenazo.

No hay que pasar mucho tiempo con el motor más revolucionado de lo necesario. Lo antes que se pueda, sin que el motor se ahogue, hay que cambiar a una marcha superior. No hay que abusar de la primera, solo se debe utilizar para arrancar y a los pocos segundos ya podemos cambiar a segunda. En llano podemos circular con marchas más largas, pruébalo en tu coche.

No hay que abusar de pisar el embrague, ni llevarlo medio pisado. Tampoco hay que hacer operaciones como el doble embrague, ni acelerar en el momento en el que se inserta una marcha. Las cajas de cambio están sincronizadas, y simplemente hay que cambiar con suavidad, sin prisa, pero sin pausa.

No se debe correr más de la cuenta. Un coche cuanto más rápido circule, más va a consumir, debido sobre todo a la mayor resistencia aerodinámica.

No hay que llevar puesta la baca en el techo, ni nada parecido, si no la estamos usando en ese momento. Es precisamente lo que decíamos antes, esto empeora la aerodinámica lo que aumenta el consumo mucho.

Tampoco hay que llevar peso innecesario en el coche, por ejemplo trastos en el maletero que realmente no usamos.

Es importante revisar la presión del aire de los neumáticos, al menos una vez al mes. Una presión baja es menos segura, desgasta de manera inadecuada el neumático y además hace que se consuma más combustible.

El aire acondicionado aumenta un poco el consumo de combustible, pero obviamente nos permite conducir con más comodidad. No pongas una temperatura demasiado fría. Ten en cuenta además que a alta velocidad es peor circular con las ventanillas bajadas, pues el coche se frena más por la mayor resistencia aerodinámica.