¿Es seguro circular despacio?

¿Es seguro circular despacio? ¿Es seguro circular despacio?

La pregunta tiene truco, entre comillas. Circular despacio puede interpretarse de dos maneras diferentes: la pesimista y la optimista. En el caso pesimista, circular despacio significa convertirse en un obstáculo rodante, o incluso circular por debajo de la velocidad mínima legal; en el caso optimista significa no correr, sino disfrutar de la conducción placentera, sin necesidad de ir al máximo legal.

Es mejor pensar en el lado optimista, o positivo, de las cosas, pero esta singular pregunta desvela un problema de fondo que hemos mencionado ya: el respeto por la velocidad mínima reglamentaria. Como sabemos, en cada tipo de vía tenemos dos límites de velocidad, que son el máximo y el mínimo, siendo este último aproximadamente la mitad del límite máximo. Así, si en autovía podemos circular a 120 km/h como máximo, estamos obligados a circular por encima de 60 km/h salvo causa de fuerza mayor.

El problema no es circular despacio, sino nuestra velocidad relativa

Circular más lento, o despacio, no es malo per se. El problema es nuestra velocidad relativa, o sea, la diferencia de velocidad entre nosotros y los vehículos que comparten la vía con nosotros. Si la diferencia es muy grande, entonces existe un riesgo mayor de colisión, o de problema. Si la diferencia e lo suficientemente pequeña, es perfectamente normal.

Esa velocidad relativa es la razón de que exista un mínimo de velocidad reglamentaria. Si en autovía circulamos a 60 km/h, mientras el resto de conductores lo hacen a 100 y 120 km/h, la situación es equivalente a que se encuentren un coche detenido en medio de la calle circulando ellos a 40 km/h, o 60 km/h. Es decir, en ese momento nos convertimos en un obstáculo.

En realidad, lo que deberíamos hacer es adecuar nuestro ritmo al tráfico y a sus circunstancias. Es lo que se conoce como circular a la velocidad adecuada. No es una velocidad adecuada, por lo general, incorporarse a la autovía sin haber acelerado lo suficiente, porque entorpecemos el tráfico y podemos provocar un incidente. Circular a 20 km/h por un carril cualquiera, puede que no sea una velocidad adecuada si transitamos por una vía principal de nuestra ciudad, porque si el resto del tráfico se mueve rápidamente podemos ser un obstáculo.

Además, no solo debemos hablar de la velocidad de circulación, sino que hay que añadir la lentitud en la maniobra. Es verdad que en ocasiones no será posible maniobrar con decisión y rapidez, o dudaremos en una maniobra, pero si sumamos a una velocidad por debajo de lo que sería adecuado, una maniobra errática, tendremos un cóctel explosivo en la vía.

Por tanto, debemos ser conscientes del tráfico que nos rodea para entender cuál es la velocidad adecuada a la que debemos circular. No estamos obligados a circular a la máxima velocidad permitida, pero sí estamos obligados a sobrepasar el límite inferior de velocidad, salvo que exista una razón de peso para no hacerlo (una avería, un atasco, un accidente).