Que tus neumáticos tengan dibujo no quiere decir que sean seguros

Que tus neumáticos tengan dibujo no quiere decir que sean seguros Que tus neumáticos tengan dibujo no quiere decir que sean seguros

Cualquiera que lleve años conduciendo sabe de la importancia que tienen los neumáticos para su seguridad. Normalmente asociamos esa seguridad a aspectos tan imprescindibles como la profundidad del dibujo del neumático. Sin embargo, lo que a veces se nos pasa por alto es que un neumático que esté bien de dibujo no necesariamente es un neumático seguro.

Un ejemplo de cómo un neumático con una profundidad de dibujo correcta puede ser, sin embargo, un peligro para nuestra seguridad lo encontramos en la presión de inflado. Sin una presión de inflado de los neumáticos adecuada, nuestra seguridad se puede ver comprometida.

Con una presión de inflado insuficiente se pierde agarre y estabilidad, sobre todo sobre asfalto mojado, y además aumenta el consumo de combustible. Pese a la importancia que tiene este factor de seguridad, se estima que un 40% de los conductores españoles circulan con una presión de inflado insuficiente en los neumáticos de sus vehículos.

Tampoco sirve de mucho un neumático que presente en su superficie golpes, cortes o cualquier otro tipo de daño. Al fin y al cabo, los neumáticos son los únicos puntos de contacto que tiene nuestro vehículo con el terreno, y de que se encuentren en perfecto estado dependerá nuestra seguridad.

Otro caso de cómo un neumático puede resultar poco seguro aun teniendo la profundidad de dibujo adecuada es el envejecimiento de los componentes del neumático. Con los años, el neumático envejece y pierde elasticidad. Al perder elasticidad,  se vuelve más frágil y quebradizo. Aunque nuestra conducción sea suave, el neumático está sometido a muchos esfuerzos, de manera que se puede romper mientras circulamos, con el consiguiente riesgo de accidente.

Determinar la vida útil de un neumático midiéndola en años es una tarea muy difícil. El uso que se le dé, el vehículo que monte los neumáticos, la carga que haya soportado, incluso los lugares donde haya estado aparcado el vehículo, pueden condicionar la duración de la goma que conforma el neumático. Como promedio, los especialistas recomiendan una revisión exhaustiva cuando han pasado 5 años desde la fabricación del neumático y a partir de los 10 años se considera que un neumático difícilmente puede seguir siendo útil, aunque apenas haya hecho kilómetros y tenga el dibujo en perfecto estado.

Se puede consultar la fecha de fabricación del neumático en el lateral de este. Cerca de las dimensiones y tipología del neumático (por ejemplo, 205/55 R 15 91 W) aparece un número de cuatro dígitos encerrado en una elipse. Esos dígitos representan la fecha de fabricación del neumático, expresado en semana y año de fabricación. Por ejemplo, un neumático que muestre en una elipse el número 1314 habrá sido fabricado en la semana 13 del año 2014 (esto es, entre los días 24 y 30 de marzo de 2014).

¿Y la profundidad del dibujo del neumático?

Hemos hablado de la profundidad del dibujo del neumático dando por supuesto en todo momento que la que llevamos en nuestro coche es la adecuada, pero por si acaso esto no es así recordaremos algunas nociones básicas.

El dibujo del neumático, lo que técnicamente se denomina escultura, permite desalojar el agua que se interpone entre el neumático y el terreno cuando el piso está mojado. Para que este desalojo sea eficaz la escultura debe tener una profundidad mínima, que se mide en los canales principales de la escultura del neumático.

Por ley, esta profundidad mínima está fijada en 1,6 milímetros para los turismos, camiones, furgonetas y remolques con una masa máxima autorizada de 3,5 toneladas. Y por seguridad, se recomienda desecharlos cuando esta profundidad del dibujo sea inferior a 2 milímetros. Por debajo de esas cifras, las consecuencias de circular sobre una superficie mojada pueden ir desde la sensación de que el vehículo patina hasta una pérdida total de control y un accidente con invasión del carril contiguo, salida de vía o incluso vuelco.