La alimentación y la seguridad vial, ¿cómo afecta?

La alimentación y la seguridad vial, ¿cómo afecta? La alimentación y la seguridad vial, ¿cómo afecta?

La alimentación juega un papel fundamental y determinante en nuestra seguridad vial. Y es que una alimentación inapropiada pueden provocarnos somnolencia, fatiga, pesadez, reducción de nuestra capacidad de atención, menos reflejos y, por ello, puede aumentar las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico. Realizar una alimentación equilibrada y saludable nos ayudará a prevenir enfermedades y, además, reducirán las posibilidades de siniestro.

¿Qué importancia tiene la alimentación en los desplazamientos largos por carretera? Lo cierto es que juega un papel más que destacado. Es importante que si vamos a pasar muchas horas conduciendo, evitemos las comidas abundantes y que puedan provocarnos una digestión difícil. No se recomienda el consumo de platos picantes o muy grasos. Por el contrario, se aconseja la ingesta de ensaladas, pescados a la plancha, carne y fruta. Es importante comer de manera adecuada y eligiendo comida que nos aporte todos los nutrientes necesarios, proteínas y grasas. Se puede decidir por comida ligera como caldos, zumos, infusiones…

Si es muy perjudicial comer en exceso, también lo es conducir después de haber pasado mucho tiempo en ayuno. ¿Lo recomendable? Comer de 4 a 5 veces al día. Los nutrientes y la energía son fundamentales, especialmente cuando necesitamos esfuerzo y concentración especial. Según vamos teniendo más edad, nuestro apetito y necesidades alimenticias van cambiando. Precisamente por este motivo, la alimentación tiene un papel determinante en nuestra seguridad vial.

Es importante realizar un desayuno completo. Si vamos a conducir durante la mañana, un almuerzo o segundo desayuno nos aportará el descanso necesario y energía extra. Esto mismo se repite durante la tarde con una merienda. Recuerda que es aconsejable parar después de 2 horas de camino. Tras comer, hay que esperar unos 15 minutos antes de volver a conducir. Debemos aumentar la precaución después de ingerir alimentos, ya que la capacidad de atención y las posibilidades de cometer una imprudencia al volante aumentan. Por este motivo, para durante el viaje cuantas veces necesites. 

Por supuesto, debemos planificar con antemano la ruta que vamos a realizar. Una buena idea es identificar también lo lugares donde se va a parar para comer y descansar. Aprovecha estas pausas para hidratarte y evitar así la fatiga. Si tienes hambre, aprovecha para tomar algo, pasear, estirar… Bebe también durante el trayecto, no sólo en el descanso, aunque no tengas sed. Es recomendable hacerlo con frecuencia durante el viaje. Por supuesto, nada de alcohol.

Es muy importante no comer mientras conducimos, ya que tenemos que evitar todas las distracciones posibles. Si es peligroso conducir con el teléfono móvil en la mano, también lo es conducir y llevar un sándwich en la otra.