¿Tienes miedo a conducir? Amaxofobia

¿Tienes miedo a conducir? Amaxofobia ¿Tienes miedo a conducir? Amaxofobia

¿Qué es la amaxofobia? Podemos definirla en pocas palabras como ‘miedo a conducir’. La persona que lo sufre puede pasar por sensaciones como ansiedad, pesadillas antes y después del viaje, sudor de manos, temblor, ideas negativas, irracionales y visualizaciones de accidentes…  En muchas ocasiones, este miedo paralizante o angustioso proviene de una experiencia traumática. Suele estar muy presente en las víctimas de accidentes de tráfico. 

La persona que sufre amaxofobia acumula un conjunto de sensaciones negativas, conduce en tensión e incluso puede no ponerse al volante en determinadas circunstancias: no conduce por autopistas y autovías, no coge el coche durante la noche, evita ciertas circunstancias climatológicas, congestión del tráfico... 

Conducir con este grado de tensión puede ser negativo. El informe ‘Amaxofobia. Miedo a conducir’, realizado por el Área de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE, señala que esta sensación lleva a la persona que sufre amaxofobia a un desgaste extra que no le aporta nada positivo en su vida ni en el hecho de la conducción. 

Con todo ello, el estudio distingue diferentes niveles de miedo: el paralizante, tienen permiso pero no conducen por este miedo; y el miedo en circunstancias específicas, produce sensaciones de tensión en ciertas situaciones (como detallábamos anteriormente). De hecho, cerca de un 4% de la población padece fobias limitantes, lo que les impide realizar determinadas acciones en su vida normal; y un 35% convive con ellas aunque no a nivel tan profundo y limitante.

¿Por qué puede surgir la amaxofobia? Vivir un accidente de tráfico o presenciarlo, son algunos  de los principales motivos. Puede convertirse en un trastorno limitante cuando enlaza con determinadas cadenas de pensamientos que son previas al suceso y tiene que ver con ideas de rechazo asociadas al movimiento y que se dan a nivel inconsciente. De ahí la dificultad para reconocerlo por parte del paciente y de descubrirlo por parte del terapeuta.

A esta sensación de angustia que puede surgir después de un accidente de tráfico y durante el tratamiento por estrés postraumático, debemos sumar el consumo de medicamentos que pueden empeorar todavía más la situación del conductor. Por supuesto, la persona será responsable de su comportamiento. Lo aconsejable es acudir a un profesional médico para que nos indique el tratamiento apropiado y nos informe de si podemos conducir o no. 

La amaxofobia no entiende de edades. Puede afectar a niños (miedo a ir en coche), jóvenes, adultos y personas mayores, ya que depende en gran medida de su experiencia personal. Según vamos teniendo más edad, somos conscientes de que nuestras condiciones físicas van cambiando, lo que también puede provocar la aparición de esta fobia. 

Información, lectura de prospectos, acudir al médico y realizar la terapia apropiada, son algunas de las recomendaciones. Existen cursos de formación con dinámicas de grupo y verbalización de síntomas, sensaciones y pensamientos bloqueantes y terapia individual y grupal, que pueden ayudar a superar el miedo y el trauma de estrés postraumático cuando se da.