¿Cómo calcular la distancia de seguridad?

¿Cómo calcular la distancia de seguridad? ¿Cómo calcular la distancia de seguridad?

¿Sabes cuándo vas demasiado cerca de un vehículo? A la hora de mantener la distancia de seguridad adecuada debemos tener en cuenta multitud de factores como la velocidad a la que circulamos, la situación de la vía, cómo reacciona nuestro vehículo y su distancia de frenado… Y es que la distancia entre vehículos es algo que queda determinado en el Reglamento de Circulación y que es muy importante si queremos evitar accidentes ante frenazos imprevistos. Ahora que llega el verano y los largos desplazamientos con retenciones imprevistas, en ‘Seguridad Vial para Mayores’ lo abordamos detenidamente. 

El artículo 54 del Reglamento de Circulación señala que “todo conductor de un vehículo que circule detrás de otro deberá dejar entre ambos un espacio libre que le permita detenerse, en caso de frenado brusco, sin colisionar con él, teniendo en cuenta especialmente la velocidad y las condiciones de adherencia y frenado”. Parece algo muy obvio pero lo cierto es que muy pocos conductores mantienen la distancia de seguridad apropiada. De ahí lo numerosos golpes de chapa que se producen a diario en las ciudades y los siniestros por alcance que a altas velocidades pueden provocar consecuencias muy graves, desde el esguince cervical hasta heridos graves e incluso víctimas mortales. 

Volvemos al Reglamento. La separación debe ser tal que permita ser adelantado con seguridad. Queda fijado que los vehículos con masa máxima autorizada superior a 3.500 kilogramos y los vehículos y conjuntos de vehículos de más de 10 metros de longitud total deberán guardar, a estos efectos, una separación mínima de 50 metros.  Esto no será aplicable a poblado, donde esté prohibido el adelantamiento y donde hubiese más de un carril destinado a la circulación en su mismo sentido. Lo mismo sucede si la circulación está tan saturada que no permite el adelantamiento. Esta medida no afecta a los ciclistas, que pueden circular en grupo sin mantener tal separación, extremando en esta ocasión la atención, a fin de evitar alcances entre ellos.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de determinar esta separación entre vehículos? Por un lado, debemos valorar las condiciones del tráfico, las cuales cambian constantemente. Y es que no es lo mismo conducir sobre seco que sobre mojado. El coche no tarda en frenar lo mismo. Lo mismo ocurre con la falta de visibilidad, el estado de los neumáticos, nuestro sistema de frenos… Además, hay que tener muy en cuenta nuestro estado psicofísico ya que de ello dependerá nuestra reacción, lo que tardemos en frenar ante un imprevisto. 

Así, debemos tener en cuenta: la distancia y el tiempo que tardamos en reaccionar (el tiempo que tardamos en pisar el freno y la distancia que recorremos entre que lo hacemos) y la distancia y tiempo de frenado (lo que recorre el coche desde que pisamos el pedal y el vehículo se detiene completamente).  Son un conjunto de factores que juntos nos indicarán la distancia de seguridad que debemos mantener.

Una técnica sencilla es la regla de los 2 segundos. Hay que escoger un objeto de referencia como pueden ser un panel de información, una señal de punto kilométrico, un árbol…  Este objeto debe estar a una distancia considerable. Cuando pase el vehículo que nos precede empezaremos a contar: 1 segundo, 2 segundos… Si llevamos a ese punto antes de que terminemos de contar, esto quiere decir que vamos demasiado cerca. Tendremos que reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad para que cuando lleguemos a ‘2 segundos’ todavía no hayamos pasado por ese objeto elegido. 

Se recomienda aumentar esta distancia a 3 segundos e incluso a 4 segundos si las condiciones son peligrosas: lluvia intensa, niebla, viento…