¿Estás en la playa? Cambia las chanclas antes de conducir

¿Estás en la playa? Cambia las chanclas antes de conducir ¿Estás en la playa? Cambia las chanclas antes de conducir

Sabemos que con el verano no nos apetece ni queremos llevar un calzado cerrado. Las condiciones climatológicas nos piden refrescarnos de la mejor manera posible. Además, si estamos en una zona de playa, la chancla se convierte en el ‘zapato’ más utilizado, ya sea para ir al piscina como para ir a hacer la compra. Sin embargo, debemos ser conscientes de lo peligroso que supone conducir con este tipo de calzado. 

Lo cierto es que llevar chanclas para conducir no está estrictamente prohibido o por lo menos no aparece como tal de manera normativa. Sin embargo el artículo 11 de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial sí recoge que “el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía. A estos efectos, deberá cuidar especialmente de mantener la posición adecuada y que la mantengan el resto de los pasajeros, y la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para que no haya interferencias entre el conductor y cualquiera de ellos”. 

En esta línea, el artículo 3 del Reglamento de Circulación también apunta que “se deberá conducir con la diligencia y precaución necesarias para evitar todo daño, propio o ajeno, cuidando de no poner en peligro, tanto al mismo conductor como a los demás ocupantes del vehículo y al resto de los usuarios de la vía. Queda terminantemente prohibido conducir de modo negligente o temerario”. 

Como vemos, no se hace mención alguna al tipo de vestimenta que debemos usar al volante, pero todos sabemos que conducir con chanclas no es lo más recomendable. De hecho, la policía local de muchas ciudades de España sanciona a los taxistas que van en chanclas. 

Y es que ya es complicado andar con ellas de manera habitual: pie que se sale, te resbalas… Esto mismo puede suceder mientras conducimos. A esto hay que añadir la posibilidad de que la chancla se quede atrapada con la alfombrilla, se nos escape en plena circulación o se quede entre los pedales. Pisar el pedal del freno, el acelerador y el embrague puede ser una tarea casi imposible y peligrosa con este tipo de calzado. 

Los problemas serán menores si llevamos chanclas cerradas. A pesar de todo, desde ‘Seguridad Vial para Mayores’ aconsejamos utilizar otro tipo de calzado más apropiado. Una buena opción puede ser llevar un zapato de repuesto en el maletero. De esta forma, podemos utilizar las chanclas para movernos por nuestro lugar de ocio, playa o piscina y cambiarnos de calzado cuando queramos conducir. De esta forma, no correremos riesgos ni tampoco nuestros acompañantes.