Dr. Alfonso González, de la SEGG: “Hay capacidades perdidas que se pueden recuperar” en la conducción

Dr. Alfonso González, de la SEGG: “Hay capacidades perdidas que se pueden recuperar” en la conducción Dr. Alfonso González, de la SEGG: “Hay capacidades perdidas que se pueden recuperar” en la conducción

‘Se puede entrenar a un paciente mayor que parece que ha perdido sus capacidades a la hora de conducir y mejorar esas capacidades y actitudes para que vuelva a hacerlo sin problemas’. Así lo asegura el Doctor Alfonso González, geriatra y coordinador del Grupo de Osteoporosis, caídas y fracturas de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). En ‘Seguridad Vial para Mayores’ hemos hablado con el doctor para conocer su opinión sobre la situación de las personas mayores en materia de seguridad vial. La formación continuada figura como opción para mejorar nuestros conocimientos y habilidades.

Según la Dirección General de Tráfico (DGT), nos encontramos ante un envejecimiento del parque automovilístico y  una mayor edad de los conductores, lo que está influyendo en la mayor siniestralidad vial, junto con el incremento de los desplazamientos. En opinión del doctor Alfonso González, “el envejecimiento de la población hace que haya ancianos activos en todos los aspectos de la vida. Ha aumentado la esperanza de vida, por lo tanto, hay más ancianos conduciendo y, por ello, aumentan las posibilidades de que tengan más accidentes”. 

Sin embargo, considera que lo que no se puede hacer es poner limitaciones en función de la edad. “Hay personas con 65 años que están muy deteriorados y que, evidentemente, no deberían conducir. Sin embargo, también hay otras personas con 80 ó 85 años que están en condiciones óptimas para poder hacerlo. No se puede discriminar por la edad en lugar de por las capacidades.  Lo que sí recomienda son revisiones médicas regladas para cada persona y con una mayor frecuencia. 

En este sentido, el especialista reconoce que es complicado decir ‘no’ a seguir conduciendo. Por este motivo, considera muy importante realizar una valoración médica exhaustiva reglada y en condiciones. “Habrá ancianos que sí son reticentes a abandonar la conducción, ya que han estado 40 ó 50 años conduciendo, prácticamente toda la vida. El hecho de decirles ahora que no deben conducir puede impactarles de manera psicológica y anímicamente. Hay que tener cuidado con este tipo decisiones”, afirma. 

Los profesionales médicos juegan un papel determinante en la seguridad vial de los más mayores. “Nosotros como geriatras que tratamos patologías muy diversas, enfermedad de Parkinson, demencias, pérdida de agudeza, alteraciones los órganos de los sentidos, polimedicación, polifarmacia… estamos muy sensibilizados y todos en nuestras consultas hacemos, por lo menos, la valoración de cada paciente de manera individualizada. Quizás el Urólogo no haga ningún tipo de recomendación pero, en concreto, los geriatras hacemos una valoración geriátrica integral. En una primera entrevista nosotros sabemos si ese paciente es autónomo y a qué nivel. Si es capaz de autogestionarse, si es capaz de conducir… y en función del nivel de vida que tiene y su patología, hacemos una recomendación al respecto”.

¿Qué opina de los actuales reconocimientos médicos? En opinión del doctor, hay que tomarse muy en serio este tipo de revisiones porque son las que van a determinar si la persona está capacitado para conducir. Si el anciano recibe un reconocimiento exhaustivo y lo pasa con todas la de la ley, ese anciano está en condiciones de conducir y no se le debe discriminar por el hecho de tener más edad que el resto de conductores.

Respecto al periodo para renovar el carnet de conducir, considera que hay ser más exhaustivos. “Hay muchas enfermedades y procesos fisiológicos asociados al envejecimiento que pueden condicionar la mejor o peor aptitud para la conducción. Esto sería lo que habría que ir regulando. Más que por la edad en sí, habría que acortarlo según la tipología de envejecimiento que pueda presentar el conductor en ese momento”, reconoce.

Uno de los principales accidentes que suelen sufrir las personas mayores son los atropellos. El doctor considera que se puede deber a múltiples causas: “Hay que tener en cuenta que los pacientes mayores tienen más alteraciones a nivel de órganos de los sentidos, su capacidad visual es peor, su audición, sistema de equilibrio…también hay que tener en cuenta los fármacos que se están tomando. La mayoría de estos problemas suele ser un concurso de causas multifactoriales y poquito a poquito aparece el efecto indeseable. En este caso, el atropello”. El médico nos pone como ejemplo el caso de un paciente que tiene deficiencia visual, sus piernas no responden tan rápido, le cuesta cruzar el paso de peatones y está tomando medicación que hace que esté menos atento… “ya tienes muchos factores de riesgo”, apunta. 

Hay capacidades y actitudes que se pueden entrenar

Con todo ello, el especialista de la SEGG señala que la formación continuada y obligatoria “sería definitivamente una buena opción, tanto para reforzar la confianza del conductor, que se cree que ya lo sabe todo por el hecho de haber estado conduciendo en los últimos 40 años, como para poder detectar posibles déficits incipientes  en la conducción y, sobre todo, además de detectar, para poder tratar y corregir”. Y es que considera que “hay cosas que son potencialmente tratables y entrenables. Igual que nosotros necesitamos de un entrenamiento previo en nuestros inicios, evidentemente también se puede entrenar un paciente mayor, que parece que ha perdido sus capacidades a la hora de conducir, y mejorar esas capacidades y actitudes para que vuelva a conducir” sin problemas.  

De hecho, añade que sería una buena idea la formación práctica y teórica. “Estas capacidades y actitudes también se entrenan. Las capacidades perdidas se pueden recuperar. Si con ese entrenamiento conseguimos que ese paciente vuelva a ser apto para la conducción, le estamos aportando mayor autonomía y calidad de vida”, concluye.