Cenas y comidas de Navidad: ni una gota de alcohol al volante

Cenas y comidas de Navidad: ni una gota de alcohol al volante Cenas y comidas de Navidad: ni una gota de alcohol al volante

Encuentros con los amigos, comidas de Navidad, cenas con la familia… Durante estas fechas son muchas las ocasiones en las que nos veremos tentados a consumir algo de alcohol. Debemos ser conscientes que si vamos a conducir, lo mejor es no arriesgarse. ¿Por qué preocuparse de si con una o dos cervezas se da positivo? Al volante, la mejor tasa es la 0,0. Abordamos la incompatibilidad de alcohol y conducción y hacemos hincapié en por qué no merece la pena correr el riesgo.

Alcohol y conducción, mezcla explosiva que cobra aún mayor peligrosidad si lo añadimos a la medicación. Por mucho que hayas oído el mensaje, todavía son muchos los conductores que siguen poniéndose al volante con unas copas de más. Según la memoria anual del Instituto Nacional de Toxicología, el 39,09% de los conductores fallecidos y analizados (614) por dicho organismo tenían presencia en sangre de alcohol, drogas o psicofármacos. En el caso de los peatones analizados (173), este porcentaje asciende al 40%.

¿Por qué no debo correr el riesgo? En primer lugar, por tu seguridad y la de tus seres queridos. También debes hacerlo por el resto de usuarios de la vía, porque unos días festivos como la Navidad y Nochevieja se pueden ver empañados por un trágico accidente de tráfico. Si todo esto no te convence, hazlo por la sanción.

¿Qué dice la Ley? Actualmente la tasa máxima permitida para los conductores en general es de 0’5 gr/l en sangre y 0’25 mg/l en aire espirado. Los noveles y conductores profesionales tienen su límite fijado en 0’3 gr/l en sangre y 0’15 mg/l en aire espirado. Conducir con más de 0,25 mg/l y hasta 0,50 mg/l conlleva una sanción de 500 euros y 4 puntos de retirada del carnet de conducir. Si superas los 0,50 mg/l la multa pasa a ser de 1.000 euros y 6 puntos. Si eres reincidente (en dos años), dependiendo de la tasa dada son 1.000 euros y 4 ó 6 puntos.

Conducir con exceso de alcohol también es considerado delito. Así, dar tasas superiores a 0,60 mg/l en aire o 1,2 gr/l en sangre puede conllevar pena de prisión de 3 a 6 meses o multa de 6 a 12 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación de derecho a conducir de 1 hasta 4 años. La negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia también supone pena de prisión de 6 meses a 1 año y privación del derecho a conducir de 1 hasta 4 años.

El alcohol es absorbido rápidamente en sangre y afecta al cuerpo de diferentes maneras tales como reacciones y movimientos más lentos; problemas de coordinación, dificultades de concentración, incremento de la somnolencia…Aunque pensemos que estamos en pleno uso de nuestras facultades físicas y mentales, con la ingesta de alcohol aumentan nuestras posibilidades de sufrir un accidente de tráfico. Además, las lesiones suelen ser más graves en este tipo de siniestros.

De 0,3 a 0,5 gr/l, aumenta nuestro tiempo de reacción, subestimamos la velocidad y surgen problemas de coordinación. De 0,5 a 0,8 gr/l, empieza la zona de alarma, hay una peor percepción de la distancia y surgen problemas de visión. De 0,8 a 1,5 gr/l, hay graves problemas de percepción, de atención y de coordinación. Se incrementa también la somnolencia. A partir de 1,5 gr/l, todo lo mencionado se agrava, según Tráfico.

Debes tener en cuenta que el alcohol no afecta a todas las personas por igual. Si dos personas la misma cantidad de alcohol, es muy poco probable que den la misma tasa en una prueba de alcoholemia. La tasa varía en función de la rapidez con que se beba, de si se tiene el estómago vacío o lleno, de la edad, del sexo, del peso o del cansancio del momento. Por todo ello, la mejor tasa al volante es la 0,0.