¿En qué circunstancias debemos moderar nuestra velocidad?

¿En qué circunstancias debemos moderar nuestra velocidad? ¿En qué circunstancias debemos moderar nuestra velocidad?

Siempre debemos cumplir con los límites máximos y mínimos marcados. Sin embargo, hay ciertas circunstancias que, aunque no se indiquen en ninguna señal ni haya agente que nos lo advierta, tendremos que moderar nuestra velocidad e incluso detener el vehículo, si fuera preciso. ¿Cuándo debemos hacerlo? Profundizamos en el Reglamento General de Circulación. 

A la hora de consultar en qué circunstancias debemos moderar la velocidad de nuestro vehículo, debemos acudir al artículo 46 del Reglamento General de Circulación. En él se determina que todo conductor deberá reducir su velocidad cuando haya peatones en la parte de la vía que se esté utilizando o pueda preverse racionalmente su irrupción en ella, principalmente si se trata de niños, ancianos, invidentes u otras personas manifiestamente impedidas. 

Otro punto en el que tenemos que moderar nuestra velocidad es al aproximarnos a ciclos circulando, así como en las intersecciones y en las proximidades de vías de uso exclusivo de ciclos y de los pasos de peatones no regulados por semáforo o agentes de la circulación, así como al acercarse a mercados, centros docentes o a lugares en que sea previsible la presencia de niños.

También tendremos que tener especial precaución cuando haya animales en la parte de la vía que se esté utilizando o pueda preverse racionalmente su irrupción en ella, en los tramos con edificios de inmediato acceso a la parte de la vía que se esté utilizando y al circular por pavimento deslizante o cuando pueda salpicarse o proyectarse agua, gravilla u otras materias a los demás usuarios de la vía.

Igualmente, los conductores tenemos que ser moderados en lo que se refiere a la velocidad cuando nos aproximemos a autobús en situación de parada, principalmente si se trata de un autobús de transporte escolar, y fuera de poblado al acercarse a vehículos inmovilizados en la calzada y a ciclos que circulan por ella o por su arcén. 

Reduciremos la velocidad también al aproximarnos a pasos a nivel, a glorietas e intersecciones en que no se goce de prioridad, a lugares de reducida visibilidad o a estrechamientos.

Es importante tener en cuenta que si las intersecciones están debidamente señalizadas y la visibilidad de la vía es prácticamente nula, la velocidad de los vehículos no deberá exceder de 50 kilómetros por hora.

En el cruce con otro vehículo, cuando las circunstancias de la vía, de los vehículos o las meteorológicas o ambientales no permitan realizarlo con seguridad, tendremos que reducir la velocidad, así como en caso de deslumbramiento, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 102.3 (en caso de deslumbramiento, el conductor que lo sufra reducirá la velocidad lo necesario, incluso hasta la detención total, para evitar el alcance de vehículos o peatones que circulen en el mismo sentido).

Por último, reduciremos la velocidad en los casos de niebla densa, lluvia intensa, nevada o nubes de polvo o humo.