¿Influye la edad de nuestro vehículo en las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico?

¿Influye la edad de nuestro vehículo en las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico? ¿Influye la edad de nuestro vehículo en las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico?

¿Es lo mismo sufrir un accidente de tráfico en un vehículo de más de 10 años que en uno casi nuevo? La Dirección General de Tráfico (DGT) lo tiene claro: el riesgo de fallecer o resultar herido grave se multiplica por dos al comparar los accidentes ocurridos con vehículos de 10 a 15 años de antigüedad, en relación con los de menos de 5 años. De hecho, indican que el incremento de la siniestralidad vial que se ha vivido en España durante 2014 se debe, en parte, al mayor envejecimiento del parque automovilístico. En 2014 España contaba con 30.976.047 vehículos. Más de 23 millones tienen más de 7 años de edad (9 millones están por encima de los 16 años de antigüedad). 

Durante los últimos años, debido especialmente a la situación de crisis económica, el parque automovilístico continúa envejeciendo, lo que supone que más de la mitad de los turismos que circulan por carretera tienen diez años y medio o más, hecho que incrementa el riesgo de fallecer o resultar herido grave al compararlo con los accidentes ocurridos en vehículos de menos de cinco años de antigüedad. Tráfico remarca que en el caso de los fallecidos, la edad media de los turismos en los que viajaban las víctimas mortales fue de 12,1 años en vías interurbanas y en de 13,3 en vías urbanas.

Según el último estudio realizado por Tráfico, el riesgo de fallecer o sufrir una lesión con hospitalización aumenta con la antigüedad del vehículo. En comparación con los turismos de hasta 4 años, el riesgo de fallecimiento es 1,6 veces superior en los turismos de 10 a 14 años y 2,2 veces superior en los turismos de 15 a 19 años.

Teniendo en cuenta esta relación entre riesgo y antigüedad del vehículo, el mantenimiento adecuado de todos los elementos de seguridad se convierten en algo imprescindible. Entre los motivos de esta gran diferencia entre vehículos nuevos y usados, podemos encontrar los avanzados sistemas de seguridad con lo que suelen contar y que muchos coches viejos no han realizado las revisiones convenientes. Con todo ello, la DGT indica que en los primeros seis meses de 2015, la antigüedad media de los vehículos en los que se desplazaban los fallecidos en carretera asciende a 13,6 años.

En este sentido, el estudio ‘El Precio de la Seguridad’, realizado por el Área de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE, pone de relieve, sin embargo, que todavía queda un largo camino por recorrer para que esos vehículos nuevos cuenten con los principales sistemas de seguridad avanzados, sistemas inteligentes que podrían salvar muchas vidas. De hecho, el dinero vuelve a ser un factor diferenciador. Así, encontramos que en el grupo de utilitarios urbanos existen modelos low-cost, en los que la seguridad adicional (por encima de los estándares mínimos marcados por la legislación) en todas sus versiones es escasa y ni pagando se puede disponer de niveles superiores de equipamiento de seguridad. 

Hay otros modelos que sí ofrecen la posibilidad de incluir, solamente como opción, estos sistemas de seguridad avanzados pero con un importante sobrecoste. De hecho, el estudio concluye que acceder al nivel de seguridad deseado o al equipamiento de seguridad elegido, puede suponer un incremento de hasta el 73 % en el precio final del vehículo.

Entre las propuestas que se realizan por parte de Fundación MAPFRE, se pide a las administraciones que continúen fijando la obligatoriedad de determinados sistemas y reducir así las importantes diferencias en equipamiento de seguridad entre unos vehículos y otros, creando un estándar mínimo de seguridad suficientemente elevado, así como la puesta en marcha de ayudas como incentivos fiscales o subvenciones para la compra de vehículos seguros. A los fabricantes también se les recomienda que ofrezcan en todos sus modelos, incluidos los más económicos, todos los sistemas de seguridad, a ser posible como equipamiento de serie o al menos como opción, y en todas sus versiones y motorizaciones. Se busca que entre éstas y otras medidas se consiga que los vehículos más seguros estén en las calles.