Los juegos en la calle y sus riesgos

Los juegos en la calle y sus riesgos Los juegos en la calle y sus riesgos

Aunque ya no es tan habitual como hace un par de décadas debido al aumento del parque automovilístico y el desarrollo de la sociedad, que los niños jueguen en la calle es algo inherente a la edad. Y es que aunque el grueso de la diversión se haga en lugares acotados como parques o zonas recreativas destinadas para tal fin, la propia calle a veces también se convierte en su patio de recreo.

Un trayecto siempre es más divertido si se hace jugando y, acompañado de amigos es un buen momento para plantear algún que otro reto pero, siempre teniendo en cuenta que compartimos vía con vehículos y que nosotros somos siempre los que llevamos las de perder.

Los niños parecen que siempre tienen prisa. Van corriendo a todos lados, ¡incluso al colegio cuando son pequeños! Corren para ir al parque, para ir a casa, para ir a ver a los abuelos, para ir de compras... parece que no muestran nunca síntomas de agotamiento. Y les gusta que les veamos correr, por eso no es raro que lo hagan mirando insistentemente hacia atrás.

Si la acera por la que caminamos es estrecha, no es recomendable que se lo permitamos. Además del peligro de hacerse daño contra otra persona o elementos del mobiliario urbano, su todavía falta de coordinación puede hacer que al girar la cabeza, modifiquen su rumbo y se salgan a la vía.

Otro juego bastante entretenido entre los críos cuando son pequeños es caminar guardando el equilibrio en el borde de la acera o bien, saltando de bolardo en bolardo. De nuevo nos encontramos ante otra práctica nada aconsejable ya que un mal paso o un traspiés puede ser fatal si coincide cuando pasa un coche.

De igual forma, la mejor manera de llevar un balón por la calle es en una bolsa o en la mano. Botando o jugueteando con él dará pie a que si se escapa, eche a correr para recuperarlo. Es una imagen que todos hemos visto pero que sigue completamente vigente.

Por último, la bicicleta. Y es que cuando somos pequeños, circulamos con ellas por la acera pero lo mejor es que lo hagamos a velocidad reducida. Primero porque compartimos vía con más peatones y, segundo, por seguridad. Tiempo a correr e ir más rápido ya tendremos en otras zonas más propicias para ello.