El pasajero también interviene en su propia Seguridad Vial

El pasajero también interviene en su propia Seguridad Vial El pasajero también interviene en su propia Seguridad Vial

Cuando nos montamos en un vehículo como pasajeros, no nos convertimos en meros espectadores sino que en gran medida, nuestra seguridad vial y la de todos los que viajan con nosotros dependen también de nuestra capacidad para analizar y reaccionar de forma correcta.

Y no nos referimos únicamente al hecho de, por ejemplo, advertir al conductor de un peligro en la carretera que puede que no haya visto o aquel coche que, más adelante, parece tener la intención de cruzar. Hablo de manías que podemos tener cuando viajamos y que, sin saberlo, pueden tener unas consecuencias fatales.

Cuando viajamos en un vehículo, debemos hacerlo de forma correcta. Los fabricantes pasan muchas horas midiendo y probando las medidas de seguridad que incorpora y que funcionan siempre que adoptemos una postura en el asiento erguida, con el respaldo no demasiado inclinado y mirando hacia adelante.

Por supuesto, el reposacabezas debe estar regulado para que la parte superior de nuestra cabeza coincida con la parte superior de éste, siendo muy peligroso llevarlo excesivamente bajo en caso de recibir un golpe por detrás. De igual forma, el cinturón debe ir correctamente abrochado.

Hasta aquí más o menos todo el mundo lo tiene claro pero, sin darnos cuenta, a veces hacemos cosas que no deberíamos y, normalmente, por nuestro empeño en llevar objetos extraños a nuestro lado que en la mayoría de las ocasiones no necesitaríamos.

Para empezar es una malísima costumbre coger el cinturón y llevarlo sujeto con una mano “para que no nos oprima”. El cinturón no oprime, está diseñado para que nos quede ajustado, pero nunca nos hará daño en el pecho al llevarlo puesto. Por el contrario, si está separado de nuestro cuerpo, en caso de sufrir un accidente no retendrá el cuerpo correctamente con lo que podemos llegar a impactar en el cristal, el salpicadero o incluso salir despedido en caso de vuelco.

Otra fea costumbre y que además está prohibido por considerarse una posición inadecuada según el Reglamento de Circuilación (Art. 18.01), es llevar los pies sobre el salpicadero en viajes largos, por la autopista. Muchas veces se ve a gente en el asiento del pasajero, con el asiento recostado y los pies apoyados delante. Ni os podéis imaginar lo que puede llegar a ocurrirle a vuestro cuerpo en caso de accidente: desde salir despedido por el parabrisas a que podamos sufrir amputaciones de nuestras extremidades.

Cuando llueve, también hay mucha tendencia de llevar el paraguas con nosotros. ¿Para qué? Dentro del coche no llueve pero si lo llevamos entre las piernas e impactamos con algo, nos podemos llegar a clavar el paraguas en el estómago o si lo posamos en un lateral, evitar el funcionamiento correcto de los airbag laterales. Esto nos obliga a recordaros también que dormir con la cabeza apoyada contra el lateral del coche (donde se ancla el cinturón) tampoco es recomendable precisamente porque entonces, los airbags laterales no cumplirán su función.

Por último, tampoco es recomendable llevar objetos voluminosos en el regazo, sobre todo en el asiento delantero. Lo más habitual es llevar el bolso, pero se puede ver a gente llevando innumerables cosas diferentes, incluso mascotas. De nuevo, lo que llevamos puede hacer que funcione incorrectamente el airbag o que en vez de que nuestro cuerpo impacte con la bolsa de aire, el bolso por ejemplo se interponga y suframos daños. Lo mejor es dejarlo en el suelo o en el maletero.

Por último, el mejor consejo es que pensemos que nosotros también estamos conduciendo y simulemos la postura que llevaríamos al volante, aunque estemos sentados al lado o detrás. De esta forma todos los sistemas de seguridad pasiva del vehículo nos protegerán al máximo.