Carreteras secundarias, ¿por qué hay que ser más precavidos?

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El 80% de los accidentes mortales tienen lugar en carreteras convencionales, en la mayoría de los casos son salidas de la vía por excesos de velocidad y distracciones. ¿Por qué estas carreteras son más peligrosas que, por ejemplo, las autovías o autopistas? Las características propias de este tipo de vías hacen que circular por ellas sea más complicado y requiera de todas nuestras aptitudes y concentración al volante.

Carreteras convencionales, vías con un carril para cada sentido, sin separación entre ambos y con escasos arcenes a ambos lados. Adelantar en este tipo de vías puede resultar muy peligroso. En ocasiones, una línea continua nos lo prohibirá; en otras, tendremos que cerciorarnos de que no viene ningún vehículo en dirección contrario para realizar la maniobra sin problemas. Además, durante nuestro trayecto podemos encontrarnos con curvas muy cerradas y escasa visibilidad.

Y es que las carreteras secundarias son menos seguras que las vías desdobladas ya que las intersecciones y las incorporaciones suelen estar al mismo nivel, los trazados de las carreteras son más antiguos y hay muchos tramos montañosos.

En este tipo de vías, una distracción o conducción desatenta puede ser determinante para salirnos de la vía. De hecho, este tipo de accidente es el más frecuente en este tipo de carreteras. De los 26.129 accidentes con víctimas que tuvieron lugar en estas carreteras durante 2013 (último año con datos cerrados de la Dirección General de Tráfico), 9.922 fueron salidas de la vía. En este caso, podemos encontrarnos con árboles u otros obstáculos. Otro tipo de accidentes frecuentes son las colisiones y atropellos. Por muy seguro que pensemos que puede ser ir por el arcén, no olvidemos que los vehículos que pasan por allí lo hacen a velocidades excesivas.

Además, las carreteras convencionales destacan sobre el resto por su escaso mantenimiento y conservación. Desde ‘Seguridad Vial para Mayores’ queremos destacar la importancia de elegir una vía en óptimas condiciones a la hora de realizar nuestros desplazamientos. Si nosotros tenemos que estar en perfectas condiciones, así como nuestro vehículo, también debemos exigir este cuidado para las vías en las que circulamos.

La falta de márgenes es, sin duda, una de las mayores dificultades. En caso de avería o indisposición, el conductor no tiene apenas espacio en el que detenerse. Contar con un amplio margen disminuye las posibles consecuencias en caso de siniestro.

El estudio ‘Tramos Blancos’, realizado por el Área de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE identificaba precisamente aquellos tramos de carretera de al menos 25 kilómetros de longitud donde no se habían registrado accidentes con víctimas mortales.

Si circulamos por una vía secundaria, debemos adaptar también nuestra conducción a este tipo de vías. Evita completamente las distracciones y mantén una velocidad apropiada a las condiciones de la carretera, a la situación climatológica y a las circunstancias del tráfico.