¿Son realmente seguros los airbag?

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Es probable que alguna vez hayamos leído opiniones sobre los airbag que los califican como “no tan seguros” como se quiere vender. Seguro que alguna vez hemos oído a alguien contar la historia de que, a otra persona, un airbag le rompió las gafas o le causó lesiones en la cara, y a lo mejor eso nos preocupa. Hoy vamos a desterrar ciertas falsas creencias acerca de los airbag, y a explicar por qué es un sistema al que le debemos mucho respeto y confianza.

Para empezar, si el airbag se utiliza correctamente y está revisado (y por supuesto, si no ha funcionado nunca), podemos confiar en que funcionará a la perfección. Seguro que nos ha extrañado leer que el airbag “se utilice” correctamente, ¿verdad? Efectivamente, el airbag no se utiliza, sino que funciona, o no, dependiendo de si es necesario, pero lo que queríamos transmitir es que el airbag, por sí solo, no sirve de nada: si no llevamos el cinturón de seguridad correctamente ajustado, será totalmente ineficaz.

Cómo funciona el airbag del coche

El airbag lleva asociada una centralita que interpreta ciertos datos que vienen de sensores dispuestos por la carrocería del coche. Si se detecta una desaceleración brusca, esa centralita interpreta que hay colisión, y entonces se despliega el airbag.

Esa es, como es evidente, la definición simplificada, porque el airbag y la electrónica asociada pueden ser muy complicados: desde regular la velocidad y presión de despliegue en función del peso o de la envergadura del conductor, pasando por la decisión de no disparar el airbag cuando tenemos un golpe que nos va a llevar a una segunda colisión, más grave,... hay muchas variantes y todas son muy complejas, hasta la más sencilla de ellas.

El despliegue del airbag ocurre en 80 milisegundos, y a partir de ahí se empieza a desinflar. Para hacernos una idea, un simple parpadeo dura entre 300 y 400 milisegundos, de media, así que podemos decir que el airbag se despliega entre 4 y 5 veces más rápido que un parpadeo normal. Esa altísima velocidad es la que nos salva la vida… si llevamos abrochado el cinturón de seguridad. Veamos en un vídeo a alta velocidad cómo se despliega el airbag:

El airbag ayuda al cinturón de seguridad a retener a los ocupantes en los asientos, ya que, combinado con la retención del cinturón está el cojín inflado (que se desinfla instantáneamente, para absorber aún más energía) que nos recoge a nosotros (y nuestra cabeza). Con respecto a otros mitos como que si llevamos gafas podemos tener lesiones oculares graves si salta el airbag, es mentira. La probabilidad de que tengamos lesiones oculares es prácticamente nula, e incluso las gafas protegerán a nuestros ojos de los gases emanados, los polvos de talco, etc.

Por tanto, el airbag es seguro, y de hecho es uno de los avances en seguridad pasiva más decisivos de la historia, por detrás del cinturón de seguridad. Y ambos ingenios, combinados, hacen que salir en coche sea hoy mucho más seguro que en el pasado.