Estas son las normas de tráfico que nadie te explicó: uso de las luces en el vehículo

Estas son las normas de tráfico que nadie te explicó: uso de las luces en el vehículo Estas son las normas de tráfico que nadie te explicó: uso de las luces en el vehículo

Las tenemos y las utilizamos, pero ¿utilizamos de forma correcta las luces del vehículo? Y es más, ¿sabemos cuándo, por qué y cómo debemos utilizar las luces del vehículo? Para dar salida a estas preguntas, hoy vamos a abordar el alumbrado del coche, pero de un modo algo diferente: razonando los porqués.

Cuando hablamos del sistema de alumbrado, nos referimos a tres ideas clave: 

  • ver
  • ser vistos
  • comunicarnos

Y para ayudar a ver, ser vistos y comunicarnos tenemos las luces del vehículo. Otra idea clave fundamental es la visibilidad, tan necesaria para circular con seguridad y a la que las luces del vehículo contribuyen de forma definitiva, siempre que se utilicen de forma apropiada.

Antiguamente la obligación de utilizar las luces del vehículo dependía de unas franjas horarias que en función de la época del año en la que nos encontrábamos eran unas u otras. Sin embargo, las condiciones de visibilidad son mucho más variables que todo eso, y por eso la norma indica que debemos utilizar el alumbrado siempre que las condiciones de visibilidad no sean las suficientes para una conducción segura.

En el apartado de la comunicación, tenemos los intermitentes, las luces de marcha atrás y las luces de frenado como elementos básicos para entendernos con el resto de usuarios de la vía. Si no los utilizamos o si no los utilizamos de forma adecuada, corremos el riesgo de no hacernos entender de forma suficiente o a tiempo.

En cuanto a las luces del vehículo que sirven para ver y ser vistos, debemos distinguir las siguientes:

  • para ver:
    • luces de corto alcance, también llamadas de cruce, cortas o bajas,
    • luces de largo alcance, también llamadas de carretera, largas o altas,
    • luces antiniebla delanteras;
  • para ser vistos:
    • luces de uso diurno, también llamadas luces diurnas,
    • luces de posición,
    • luces de corto alcance, también llamadas de cruce, cortas o bajas,
    • luces antiniebla traseras.

Con estos elementos en la mano, conviene establecer los escenarios en los que utilizamos las luces del vehículo. Lo haremos en orden, partiendo de las mejores condiciones de visibilidad para ir abordando poco a poco las peores condiciones.

De día, con buena visibilidad, utilizamos las luces de uso diurno. Se trata de unas lámparas de bajo consumo que se activan de forma automática en cuanto ponemos la llave de arranque en la posición de contacto. Su función es hacernos más visibles a los demás, aun con pleno sol, y está demostrada su utilidad para reducir los riesgos de atropello en ciudad. Como estas luces no fueron obligatorias en los vehículos nuevos hasta 2011, se permite que el resto de vehículos utilicen en sustitución de las luces de uso diurno las que figuran en el siguiente escenario.

De día, con visibilidad reducida (por ejemplo, en un día muy nublado, lluvioso o cuando nieva), utilizamos conjuntamente las luces de posición y corto alcance para ver y ser vistos. Es importante destacar que las luces de posición no se utilizan nunca de forma aislada para circular, ya que debido a la escasa potencia de sus lámparas apenas nos hacen visibles a los demás. De forma alternativa pueden utilizarse las luces antiniebla delanteras si las condiciones de visibilidad son especialmente adversas, por ejemplo con lluvia intensa, y su uso debe ser conjunto con las luces de posición, aunque podemos elegir entre utilizarlas con o sin luces de corto alcance.

Al atardecer y al amanecer, utilizamos las luces de posición y de corto alcance tan pronto como tengamos la sensación de que el resto de usuarios de la vía pueden tener dificultad para vernos de lejos. Es importante comprender que en este caso hablamos de luces para ser vistos. Si esperamos a encender las luces para ver, lo más probable es que llevemos un buen rato sin ser vistos de forma suficiente.

De noche, en núcleos urbanos utilizamos luces de posición y de corto alcance. En carretera, autopista y autovía, y siempre que no exista riesgo de deslumbrar a los demás, utilizaremos luces de posición y luces de largo alcance. Cuando exista riesgo de deslumbramiento, ya sea en la carretera por la que nos movemos o en cualquiera de las que nos queden cercanas, cambiaremos las luces de largo alcance por las luces de corto alcance.

En caso de niebla, dependerá de la intensidad de este fenómeno meteorológico. En principio, las luces antiniebla delanteras están pensadas para ver de forma suficiente a partir de que la niebla es densa. Como en el caso de la circulación de día y con visibilidad reducida, las luces antiniebla delanteras deben utilizarse conjuntamente con las luces de posición y pueden o no utilizarse junto con las luces de corto alcance, dependiendo de nuestras necesidades. En cualquier caso, no se recomienda utilizarlas con las luces de largo alcance, debido al riesgo de deslumbramiento al incidir los haces de luz sobre las gotas de agua que componen la niebla.

En los casos de niebla muy densa, las luces antiniebla traseras nos servirán para ser vistos por quienes nos siguen. Es muy importante desconectarlas en cuanto las condiciones de visibilidad dejen de ser especialmente adversas, ya que por su intensidad estas luces deslumbran al resto de usuarios de la vía con mucha facilidad.