¿De qué manera nos puede afectar la hipertensión arterial a la seguridad vial?

¿De qué manera nos puede afectar la hipertensión arterial a la seguridad vial? ¿De qué manera nos puede afectar la hipertensión arterial a la seguridad vial?

La hipertensión se encuentra en el primer puesto entre los 25 problemas de salud más frecuentes en mayores de 65 años, llegando a afectar al 85% de la población de estas edades, indican desde la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA). Con motivo del Día Mundial de la Hipertensión, en "Seguridad Vial para Mayores" vamos a abordar dicha patología, cómo puede afectar a la seguridad vial y qué podemos hacer al respecto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1 de cada 5 adultos tiene la tensión arterial elevada. De hecho, causa aproximadamente la mitad de todas las defunciones por accidente cerebrovascular o cardiopatía. Dicha organización destaca además que las complicaciones derivadas de la hipertensión son la causa de 9,4 millones de defunciones cada año en el mundo.

Según el libro “Hipertensión arterial 2020”,  se estima que 588 millones de personas podrían ser hipertensas en 2025. En España, esta enfermedad afecta a cerca del 40% de la población adulta y hasta el 85% cuando hablamos de mayores de 65 años.

¿Qué es la hipertensión arterial?

La hipertensión o tensión arterial alta o elevada es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos, tal y como indica la OMS. La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Así, cuanta más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.

La mayoría de las personas no experimenta ningún síntoma. Sin embargo, en ocasiones la hipertensión puede provocar dolor de cabeza, dificultad respiratoria, vértigos, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales.

En este sentido, la hipertensión puede provocar un infarto de miocardio, un ensanchamiento del corazón y, a la larga, una insuficiencia cardiaca, además de provocar un accidente cerebrovascular, deficiencia renal, ceguera, deterioro cognitivo…

Debemos tener en cuenta que la hipertensión es una patología prevenible y tratable, ya que depende en gran medida de los hábitos de vida y del cumplimiento del tratamiento prescrito.

Hipertensión y Seguridad Vial

Tal y como indican desde la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), una vez que se padece hipertensión, si se controla adecuadamente, no implica grandes riesgos para la salud. De ahí la importancia de seguir con las indicaciones del médico especialista al respecto.

En "Médicos por la Seguridad Vial", de Fundación MAPFRE, han elaborado el artículo "Hipertensión arterial esencial. Prevención y recomendaciones al volante" donde abordan en profundidad la enfermedad y ofrecen algunas claves para su prevención:

  • Evitar la obesidad. Aquí se recomienda seguir con una dieta saludable y baja en sal, así como hacer ejercicio.
  • Controlar la hipercolesterolemia, reducir el estrés y no fumar.
  • Prestar atención a los síntomas que indican riesgos: vértigo, cefalea, fatiga, trastornos, visuales, enrojecimiento facial.

A la hora de renovar el carnet de conducir, no deben existir signos de afección orgánica ni valores de presión arterial descompensados que supongan riesgo vial, tal y como indica el Reglamento General de Conductores.

¿Qué hacer al volante si se sufre un episodio de hipertensión?

Si sufrimos algunos de los síntomas mencionados anteriormente al volante, se recomienda parar el coche en una zona segura y esperar a que los síntomas remitan.

En caso de empeoramiento o continuación de los síntomas, debemos pedir ayuda a un familiar, amigo o llamar al 112.

Recordamos que un paciente hipertenso sintomático y/o refractario al tratamiento no puede conducir.

Podremos conducir a pesar de sufrir hipertensión si llevamos un buen control de la enfermedad, cumplimos con el tratamiento médico y realizamos un control médico periódico.

Es importante reducir el riesgo de sufrir un accidente, para ello es vital conocer bien la enfermedad, conocer los efectos secundarios de los medicamentos, saber identificar los primeros síntomas de una descompensación y cómo actuar, extremar las precauciones y no conducir si nos encontramos en una fase aguda.