Lluvia y distracciones, precaución doble al volante

Lluvia y distracciones, precaución doble al volante Lluvia y distracciones, precaución doble al volante

A 120 km/h se recorren 34 metros en un segundo. Ello quiere decir que en el tiempo en que contestamos una llamada en el móvil, unos 8 segundos, hemos recorrido 272 metros prestando más atención al teléfono que a la carretera. ¿Qué ocurre si además está lloviendo? Si la distracción por sí misma es ya peligrosa, si sumamos otro factor como puede ser la lluvia, las consecuencias pueden ser fatídicas.

Y es que la propia lluvia es ya una distracción. Debemos obligar a nuestros sentidos a aumentar su precisión, tenemos que estar más alerta, modificar nuestra forma de conducir para adaptarnos a las circunstancias climatológicas y de la carretera, la capacidad de visión se ve especialmente mermada…Todo ello hace que la distracción y la lluvia sea un binomio completamente incompatible.

En este sentido, recomendamos el artículo: ‘Diez claves para conducir con lluvia sin sobresaltos, también en primavera’ donde encontramos consejos sobre cómo debemos modificar nuestra conducción en estos días de lluvia.

¿Qué nos puede distraer?

Al volante encontramos una larga lista de factores que nos pueden distraer y que a continuación nos disponemos a enumerar: utilizar el teléfono móvil, manipular el navegador o la radio, mantener una conversación animada por el manos libres o con los acompañantes, fumar, coger algo de la guantera, cambiar de CD, mirarnos en el retrovisor, mandar un mensaje de texto, leer algún anuncio publicitario o documento…

En definitiva, pequeñas acciones que pueden conllevar grandes peligros. El peligro se incrementa, por supuesto, si añadimos lluvia o niebla, por ejemplo.

El teléfono móvil, uno de los grandes enemigos de la conducción

En España, las distracciones están presentes en la mitad de los accidentes con víctimas y usar el teléfono móvil se encuentra ente las distracciones más cometidas por los conductores. Y es que podemos verlo a diario: gente que hablar por el móvil mientras conduce o que lo manipula mandando mensajes de texto. Aquí la distracción es todavía mayor ya que perdemos la concentración, perdemos la capacidad visual (al mirar a la pantalla del teléfono) y ocupamos las manos para contestar.

Por este motivo podemos decir que escribir whatsapps mientras conducimos es incluso más peligroso que hablar por el teléfono móvil.

No podemos olvidar que usar el teléfono móvil al volante multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un accidente.

¿Y si sumamos la lluvia?

Debemos aumentar la precaución al volante en los días de lluvia. Por ello es especialmente importante que evitemos al máximo los riesgos innecesarios como son las distracciones.

Cuando llueve de manera intensa debemos agudizar nuestros sentidos, especialmente el de la vista, ya que nos costará ver mejor. Igualmente debemos prestar especial atención al oído para poder escuchar aquello que la lluvia puede tapar. Por supuesto, es importante tener agilidad de actuación. ¿Qué puede ocurrir si estamos hablando por el teléfono móvil y sufrimos una aquaplaning? Que no podremos reaccionar a tiempo y de la manera correcta.

Recordamos que estos casos tenemos que corregir en lo posible la pérdida de trayectoria, evitar acelerar o frenar. De hecho, se recomienda mantener el acelerador a punta de gas para facilitar el giro de las ruedas y mantener una velocidad uniforme para evitar la transferencia de masas y posibles derrapes. Algo imposible de realizar si estamos distraídos.

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