Párkinson, ¿puede afectar a la conducción?

Párkinson, ¿puede afectar a la conducción? Párkinson, ¿puede afectar a la conducción?

¿Podemos conducir a pesar de sufrir Párkinson? ¿Qué dice la normativa al respecto? ¿Qué precauciones debo tomar? Con motivo del Día Mundial del Párkinson queremos dar respuesta a todas aquellas dudas que nos pueden surgir a la hora de tener que ponernos al volante. Y es que según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay 40 millones de afectados por la enfermedad de Párkinson, muchos de ellos sin diagnosticar.

Las asociaciones de pacientes han puesto en marcha la campaña #DíadeMuchasPersonas, donde se pone el foco en todas aquéllas personas que tienen conocimiento y están en contacto con la enfermedad. Y es que la ayuda de familiares, amigos y profesionales es vital.
En primer lugar, tenemos que identificar qué el Parkinson (EP). Se trata de una enfermedad neurodegenerativa crónica provocada por la destrucción de las células cerebrales que produce una progresiva incapacidad motora que limita significativamente las actividades de la vida diaria de los enfermos y necesitan tratamientos rehabilitadores motores y de logopedia. Sus síntomas son: te temblor en reposo, rigidez, bradicinesia (enlentecimiento y pobreza de movimientos) y alteraciones posturales.
En ‘Médicos por la Seguridad Vial’, Área de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE han elaborado una ficha para ayudarte a conocerlo mejor y las recomendaciones de seguridad vial asociadas y han preparado un vídeo donde la doctora María Abad resuelve nuestras principales dudas.  

¿Qué dice la normativa? 

Al respecto, el Reglamento General de Conductores señala que “no deben existir pérdida o disminución grave de las funciones motoras, sensoriales o de coordinación, episodios sincopales, temblores de grandes oscilaciones, espasmos que produzcan movimientos amplios de cabeza, tronco o miembros ni temblores o espasmos que incidan involuntariamente en el control del vehículo.”
Y es que no sólo debemos tener en cuenta los síntomas de la enfermedad, como es temblor, rigidez… sino también las limitaciones del tratamiento farmacológico. Según el tratamiento, muchos de ellos provocan somnolencia y/o episodios repentinos de sueño.

Consejos para conducir

  • Procura conducir acompañado y reducir el número de horas al volante. 
  • Evita maniobras como adelantamientos arriesgados e innecesarios. 
  • Evitar utilizar el coche en su actividad laboral y la conducción nocturna. 
  • Toma siempre la medicación. 
  • Elige recorridos conocidos. Además,  evita horas punta, trayectos complicados y las condiciones climatológicas adversas. 
  • En cuanto detectemos síntomas como somnolencia, movimientos anormales, dificultad de movimientos… disminuye la marcha y para el vehículo en un lugar seguro. 
  • Pide consejo sobre la adaptación de su vehículo para facilitar la conducción (dirección asistida, pomo en el volante, pedales anchos, etc.). Las Jefaturas Provinciales de Tráfico y los Centros de Reconocimiento de Conductores pueden orientarle.