Conducir después de comer, ¿es recomendable?

Conducir después de comer, ¿es recomendable? Conducir después de comer, ¿es recomendable?

¿Podemos hacer un viaje largo nada más comer o es aconsejable esperar un tiempo para hacerlo? ¿Da igual el tipo de comida que ingerimos? ¿Debemos cuidar especialmente nuestra alimentación antes de emprender un viaje? En muchas ocasiones no somos conscientes de la importancia que tiene la comida en nuestra conducción. Debemos tener en cuenta que después de ingerir grandes dosis de comida pueden aparecer signos como la fatiga y el sueño, que al volante se convierten en factores de riesgo.

¿Podemos conducir nada más comer? ¿Has comprobado que después de la comida te entra sueño o fatiga? Suele ocurrir con frecuencia, especialmente si la comida ha sido copiosa. Por eso, se recomienda esperar un tiempo prudencial para que nuestro organismo asimile los alimentos consumidos y no afecte a nuestra capacidad para conducir.

La fatiga y el sueño al volante son factores de riesgo presentes, cada vez más, en accidentes de tráfico. Una comida copiosa favorece la somnolencia al producir fatiga y una disminución de los reflejos. Además, podemos sufrir molestias digestivas como ardores, náuseas, pesadez, flatulencia… Por otro lado, una comida que nos haya sentado mal puede provocarnos mareos, sudoración, dolor de cabeza… 

Por todo ello, se aconseja que si vamos a conducir inmediatamente después de comer, la comida que hagamos sea ligera, sobre todo si vamos a realizar un viaje largo. Procura hacer pequeñas comidas espaciadas, vigilar la hidratación y beber abundante agua (nada de alcohol). Recuerda que debemos beber aunque no tengamos sed (la deshidratación aumenta la fatiga).

La comida ligera que hagamos debe ser ingerida con calma, masticando bien cada uno de los alimentos y de manera relajada. Después de comer, lo aconsejable es esperar unos minutos para hacer la digestión y realizar un breve paseo. Cuando te dispongas a conducir, mantén el coche ventilado para evitar que aparezca el sueño.  

Si el viaje va a ser corto, evite realizar comidas, especialmente copiosas y que puedan afectar a su estómago. Está demostrado que después de almorzar disminuye la capacidad de mantener la atención, algo especialmente importante si vamos a conducir. De hecho, se cometen más errores, se reacciona más tarde ante imprevistos y el rendimiento desciende considerablemente debido a la posible aparición de la somnolencia, que en la conducción, compromete nuestra seguridad de manera crítica. 

La madrugada (entre las 3 y 5 horas) y las primeras horas de la tarde (entre las 14 y 16 horas) son precisamente los momentos en los que el sueño aparece con más facilidad. Por este motivo, se recomienda haber descansado y dormido lo suficiente previamente, contar con una estimulación ambiental y nivel de actividad apropiado y evitar la conducción prolongada (se debe descansar cada 2 horas o cuando se comience a notar fatiga, todo depende de cada conductor).