Volver a conducir después de una grave enfermedad: ¿qué ocurre si tengo que renovar el carnet?

Volver a conducir después de una grave enfermedad: ¿qué ocurre si tengo que renovar el carnet? Volver a conducir después de una grave enfermedad: ¿qué ocurre si tengo que renovar el carnet?

¿Puedo conducir después de que me hayan puesto un marcapasos? ¿Y sin tengo hipertensión arterial? ¿Qué ocurre si acabo de pasar por un trasplante renal y tengo que renovar el carnet? Por supuesto, cada enfermedad tiene su periodo de recuperación. Además, no todas las personas reaccionamos igual ante determinadas enfermedades.

Será el profesional médico quien determine si estamos lo suficientemente capacitados para volver a conducir y cuándo debemos hacerlo. El Reglamento General de Conductores recoge las aptitudes psicofísicas requeridas para obtener o prorrogar la vigencia del permiso o de la licencia de conducción.

Conducir requiere que conservemos en buena integridad el sistema sensorial, el motor, el perceptivo y el cognitivo. Por este motivo, cualquier enfermedad que pueda modificar o alterar nuestra capacidad para conducir debe ser evaluada por un profesional médico. Conducir a pesar de las indicaciones del médico o sin comunicarlo al centro de reconocimiento en caso de tener que renovar el carnet de conducir no hará más que perjudicarnos a nosotros mismos, ya que mentimos sobre nuestras capacidades y las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico aumentan irremediablemente, no sólo perjudicándonos a nosotros mismo sino también al resto de usuarios de la vía.

Con el paso de los años es normal que aparezcan ciertas enfermedades. Debemos tener en cuenta que la enfermedad en sí misma puede no perjudicarnos pero sí hacerlo la medicación que tomemos. Por este motivo, es el especialista médico la persona más indicada para decirnos si podemos o no conducir con motivo de dicha enfermedad y con la prescripción médica que nos acaba de señalar.

Si ya hemos pasado la peor y hablamos de una enfermedad grave, seguramente tengamos que esperar un tiempo para volver a ponernos al volante. Para hacernos una idea vamos a analizar qué dice el Reglamento de Conductores sobre ciertas enfermedades a la hora de adquirir el carnet de conducir B o para realizar la renovación.

¿Cómo afectan las enfermedades a la hora de renovar el carnet?

Por ejemplo, en lo que respecta a la capacidad visual, para el carnet de conducir B se debe poseer, si es preciso con lentes correctoras, una agudeza visual binocular de, al menos, 0,5. Si se ha sufrido una cirugía refractiva (procedimiento quirúrgico para eliminar miopía, hipermetropía o astigmatismo y en el que se ha modificado la anatomía del ojo, especialmente la córnea), se debe esperar un mes tras la cirugía. Posteriormente se debe aportar informe de la inversión para poder obtener la prórroga del carnet. En algunos casos se pueden determinar adaptaciones del vehículo como espejo retrovisor exterior a ambos lados del vehículo y espejo interior panorámico o espejo retrovisor adaptado.

Si por el contrario se ha sufrido una insuficiencia cardiaca, el conductor no debe contar con ninguna alteración que afecte la dinámica cardiaca con signos objetivos y funcionales de descompensación o síncope. Aquí no hay adaptaciones ni limitaciones posibles.

Si el conductor acaba de ser operado para ponerle un marcapasos, el Reglamento indica que para su renovación debe haber transcurrido un mes con informe favorable de un especialista en cardiología para poder obtener o prorrogar el permiso o licencia con un periodo de vigencia establecido a criterio facultativo, es decir, se renovaría por menos tiempo según considere el especialista.

Para conducir no se admite la cardiopatía insquémica (no debe existir antecedente de infarto agudo de miocardio durante los últimos tres meses) ni hipertensión arterial.

En lo que respecta a procesos hematológicos sometidos a tratamiento de quimioterapia, se debe esperar tres meses desde la finalización del último ciclo de tratamiento, contar con informe favorable de un hematólogo y que en el último mes no se haya tenido anemia, leucopenia o trombopenia severas. Para la renovación del carnet se fijará un periodo de 3 años como máximo hasta que transcurran 10 años de remisión completa.

Por último, en el caso de un trasplante renal, el conductor debe esperar 6 meses para renovar el carnet, tiempo en el que debe evolucionar sin problemas derivados de aquél. Además, es necesario un informe favorable de un nefrólogo. El facultativo podrá determinar el tiempo de vigencia del carnet de conducir.

Pueden encontrar más información sobre salud y seguridad vial en nuestro canal ‘Médicos por la Seguridad Vial’.