Tema 2

Atención y distracciones

Atención y distracciones Atención y distracciones

Toma nota:

  • Es la causa de accidente más habitual entre los 18 y 27 años de edad.
  • La distracción, como causa de accidentes, ha aumentado un 74 por ciento en la última década.
  • Causa 4 de cada 10 accidentes en España.
  • Las tres distracciones más frecuentes son fumar, maquillarse y mirar otros accidentes.

¿Qué es atención? ¿Qué es distracción?

La atención es la capacidad para percibir, organizar y gestionar la información que procede de nuestro entorno. La atención al volante debe ser de tres tipos:

“Selectiva”: hay que discriminar entre diferentes estímulos. Por ejemplo, hay que distinguir entre una señal de entrada a una gasolinera y otra de prohibido adelantar.

“Sostenida”: de un modo u otro hay que estar permanentemente atento, pero en ocasiones con más intensidad. Si vemos un cartel que pone “obras en 3 km” durante ese tiempo estaremos particularmente atentos.

“Dividida”: hay que estar atento a muchas cosas. Por ejemplo, un buen conductor es capaz de estar atento al cuentarrevoluciones del coche, a lo que pasa por delante, a lo que pasa por detrás y, además, mantener una conversación.

Lo contrario de la atención es la distracción. Técnicamente, la distracción es un estímulo que desvía tu atención de lo que estás haciendo, en el caso que nos ocupa, conducir. Nos podemos distraer mientras estamos en clase, mientras hablamos con nuestra pareja o durante un partido de fútbol…, pero la distracción durante la conducción es peligrosa, muy peligrosa.

Concentración razonable

La capacidad de atención del ser humano no es infinita, y cuanto más la repartimos entre diferentes actividades, menos dedicamos a cada una de ellas. Te sugerimos esta sencilla prueba: ponte a jugar con tu videojuego favorito y, a la vez, trata de mantener una conversación por el móvil o escribir un mensaje de texto. ¿Qué va a pasar? Pues que el malo de turno te va a “matar” enseguida. Pero si en un videojuego te van a “matar” así, entre comillas, al volante te vas a matar o vas a matar a otros, pero sin comillas.

Las consecuencias de la distracción

Nos gusta convencerte con datos, así que te proponemos una tabla en la que aparecen algunos ejemplos típicos de distracción al volante. Hemos supuesto circunstancias muy favorables para que veas las consecuencias, sola y exclusivamente, de la distracción. Suponemos que circulas por una autovía, de día, en plenas facultades y a 100 Km/h. Incluso si vas atento, en caso de emergencia, tardarás unos 0,4 segundos antes de pisar el freno. En el ejemplo que te ponemos hemos supuesto que hay que parar el coche completamente, mira lo que pasa si vas distraído:

Velocidad Tipo de distracción Estimación de tiempo Metros recorridos antes de actuar Metros totales hasta detener el coche
100 km/h Ninguna 0,4 11 71
100 km/h Manejar la radio 3,0 93 153
100 km/h Encender un cigarrillo 4,0 122 182
100 km/h Marcar un teléfono 8,0 233 293
100 km/h Enviar un mensaje 12,0 344 404

¿Sabes de fútbol? ¿No? No te preocupes, no hace falta, pero seguro que tienes una idea de lo grande que es un campo de fútbol. Pues a 100 Km/h, encender un cigarrillo supone recorrer la distancia de una portería a otra, ida y vuelta, antes de detener el coche; si te distraes por mandar un mensaje puedes recorrer a ciegas ese mismo campo de fútbol ¡cuatro veces!

¿Por qué nos distraemos?

Aunque te encante conducir, en determinadas condiciones puede volverse aburrido, rutinario o repetitivo. Imagínate conduciendo en una autopista recta, sin tráfico a 120 Km/h durante mucho tiempo…, lo más fácil es distraerse. Pero incluso en la autopista más segura el peligro está ahí, y un simple animal que se cruza, si estamos distraídos, puede causar un accidente.

Hay muchas cosas fuera del coche que nos distraen (un anuncio, un paisaje llamativo, un accidente en el carril contrario, etc.); pero hay otras muchas y más peligrosas dentro del coche que también roban nuestra atención (una llamada telefónica, cambiar de emisora, beber agua…).

La experiencia es siempre una ventaja, pero ¿sabes que la mayor parte de los accidentes –y los más graves- se producen durante el segundo año como conductor? La experiencia es fundamental, pero no nos podemos relajar. Creerse muy bueno o infalible es la semilla de un accidente. No bajes la guardia, por mucha experiencia o habilidad que tengas, si no estás atento, no serás un buen conductor.

La importancia del acompañante

También desde el asiento de la derecha puedes contribuir, y mucho, a la seguridad vial. Una buena conversación sobre asuntos “ligeros” (el tiempo, música, deportes…) “distrae” al conductor de un modo positivo, ya que le mantiene despierto y espabilado. Pero ¡ojo!, evita las conversaciones profundas, los temas “pesados” y las discusiones.

Para ayudar también puedes abrir una botella de agua, cambiar la emisora, consultar los mapas, estar atento a la salida que buscamos… Te aseguramos que la buena compañía, motivada y conocedora de la conducción, es muy importante y contribuye a la seguridad en la carretera.