Tema 5

Tecnología aplicada a la seguridad

Tecnología aplicada a la seguridad Tecnología aplicada a la seguridad

Son muchos los sistemas que nos ayudan a hacer la conducción más segura, pero la mayor parte de ellos se esconden tras unos nombres y unas siglas que no todo el mundo conoce o entiende. Y además, unos son más eficientes y recomendables que otros, o son más adecuados para un determinado tipo de uso. En este tema te ayudamos a entender qué hay detrás de esa sopa de letras.

ABS

Son las iniciales de “Anti-lock Brake System”, o sistema antibloqueo de frenos. En una frenada de emergencia en un vehículo sin sistema ABS, si no se modula la fuerza sobre el pedal puede ocurrir que las ruedas se bloqueen. Si eso sucede se pierde la capacidad de dirección, y aunque giremos el volante el vehículo seguirá recto.

Los sistemas ABS permiten mantener el control del vehículo cuando se hace una frenada de emergencia, evitando que las ruedas se bloqueen por la fuerza de los frenos y así poder esquivar un obstáculo o evitar una colisión. El “cerebro” del sistema controla permanentemente la velocidad de giro de las ruedas mediante unos sensores en las mismas, y actúa sobre cada pinza en concreto para evitar el bloqueo.

Con este sistema, en frenadas de emergencia hay que presionar el pedal a fondo y dejar que el sistema actúe. Mientras tanto, nosotros debemos seguir manejando el volante y aprovechar la ventaja que supone el no perder en ningún momento el control de vehículo. Además, también conviene pisar el pedal del embrague a fondo, para evitar que el motor llegue a calarse.

El sistema antibloqueo de frenos ABS es obligatorio en todos los coches nuevos comercializados en la UE desde el año 2003.

Influencia en la seguridad: muy alta.

Asistente a la frenada de emergencia

El Asistente a la Frenada de Emergencia, que algunas marcas denominan como BAS (Brake Assistance System), es obligatorio en la UE en los vehículos fabricados a partir de 2010.

Está demostrado que el conductor medio no obtiene toda la eficacia posible de los frenos ante una situación que requiera una frenada de emergencia. Además, después de pisar con fuerza el pedal, la presión sobre el mismo se suele reducir antes de tiempo. El asistente a la frenada de emergencia funciona en combinación con el sistema antibloqueo de frenos ABS y no solo amplifica automáticamente la fuerza que el conductor ejerce sobre el pedal en caso necesario, sino que además mantiene de forma automática y hasta el último momento la máxima presión. Junto con el sistema ABS forma un conjunto muy eficaz.

Influencia en la seguridad: alta.

Repartidor electrónico de la fuerza de frenada

No siempre llevaremos la misma carga en nuestro coche: algunas veces iremos solos, otras veces irán ocupadas todas las plazas, el maletero puede ir lleno o vacío… Para adecuar la frenada a esas diferentes condiciones de carga y conseguir que la fuerza de freno que llega al tren delantero y al trasero sea la correcta, el sistema EBV, o repartidor electrónico de frenada, pasa más o menos frenada a cada eje.

Una evolución del sistema de reparto electrónico de la fuerza de frenada que cada vez equipan más vehículos es el Control de Frenado en Curva (CBC). Sigue el mismo principio, pero en este caso el repartidor electrónico puede pasar más o menos frenada a las ruedas del lado izquierdo o del lado derecho del vehículo, e incluso a cada rueda de forma individual, para mejorar la estabilidad.

Influencia en la seguridad: alta.

Controles de tracción

Cuando aceleramos, si las dos ruedas motrices de nuestro vehículo no tienen idéntica adherencia puede producirse una pérdida de tracción en aquella que tiene menos agarre. Esta situación es más habitual cuando se circula en firmes con poca adherencia por lluvia o hielo. En caso de producirse pérdida de tracción, si las ruedas motrices son las delanteras pueden producirse tirones o movimientos extraños en el tren delantero; en los vehículos de propulsión trasera las pérdidas de tracción pueden ser incluso más peligrosas, pues se puede producir un derrape.

Sirviéndose de los sensores de los frenos ABS, los sistemas de control de tracción, conocidos como ASR, pueden calcular el número de vueltas que da cada una de las ruedas motrices y compararlas entre sí. Si una de ellas se acelera, el sistema detecta que se empieza a producir una pérdida de tracción y entonces aplica una ligera presión de freno en la rueda que patina o reduce la potencia del motor aunque se siga pisando el acelerador, dependiendo de cada fabricante. Es especialmente interesante contar con un sistema de control de tracción cuando conducimos un vehículo de gran potencia o cuando circulamos habitualmente en zonas de abundante lluvia, hielo o nieve .

Influencia en la seguridad: alta.

Control de estabilidad ESP

El control de estabilidad ESP (Electronic Stability Program) es quizás el aporte tecnológico en materia de seguridad más importante de los últimos tiempos, al ser un sistema capaz de intervenir para que el vehículo no pierda la trayectoria deseada por el conductor ante una situación imprevista o un error de conducción. Lógicamente, la eficacia del control de estabilidad tiene un límite, que viene determinado por la velocidad del vehículo y la adherencia disponible .

Básicamente, lo que hace el ESP es contrarrestar los dos efectos posibles que puede presentar un vehículo cuando tiende a apartarse de la trayectoria deseada por el conductor, lo que se denomina subviraje (que es cuando el coche gira menos de lo deseado en una curva y tiende a salirse hacia el exterior) y sobreviraje (que es cuando el coche gira más y tiende a salirse de la curva hacia el interior); además el ESP también es capaz de mantener la estabilidad y la trayectoria en maniobras bruscas, como la “maniobra del alce”, que es cuando hay que evitar un obstáculo inesperado en la carretera, como una roca, un animal o la carga de un camión que ha caído al asfalto.

La forma que tiene el ESP de corregir esas pérdidas de trayectoria es mediante la intervención de forma selectiva sobre los frenos de cada rueda, creando momentos de giro sobre el eje central del coche hacia un lado u otro, según se necesite. Si la intervención de los frenos no es suficiente, el ESP también puede reducir la potencia que el motor envía a las ruedas motrices. En los sistemas más desarrollados, y gracias a las nuevas servodirecciones de asistencia eléctrica, el ESP también puede actuar sobre la dirección para corregir esas pérdidas de trayectoria. Además, los ESP de última generación incluyen funciones adicionales como la aproximación automática de las pastillas de freno a los discos para su secado rápido en caso de lluvia.

Influencia en la seguridad: muy alta.

Control de crucero adaptativo

Algunas marcas lo denominan ACC y es una evolución más sofisticada del control de crucero. Además de mantener una velocidad constante, permite guardar una distancia de seguridad con el vehículo que nos precede.

Un radar colocado en la parte delantera del vehículo se encarga de informar al ordenador del coche de la separación y velocidad del vehículo que hay delante. Los sistemas más evolucionados cuentan incluso con función “stop-and-go”, y son capaces, en combinación con cambios de marchas automáticos, de detener por completo el vehículo y volver a iniciar la marcha sin que el conductor intervenga en el acelerador o en el freno.

Influencia en la seguridad: alta.

Limitador de velocidad

Un ejemplo de que algo sencillo puede influir mucho en la seguridad. Basta indicar al vehículo la máxima velocidad que puede alcanzar para evitar riesgos (y sanciones…) por exceso de velocidad. En caso de que superemos el límite prefijado, el vehículo puede actuar de varias formas: en unos casos sencillamente se emite una señal acústica, y en otros sistemas más avanzados se combina esta indicación acústica o visual con una actuación sobre el motor. Algunos cuentan con sistemas de desconexión automáticos, de forma que si aceleramos a fondo para realizar un adelantamiento, el sistema se desconecta y podemos superar sin problemas la velocidad máxima seleccionada.

Influencia en la seguridad: media/alta.

Sistema de alerta por alcance

Un sistema de ayuda a la conducción muy útil es el avisador de colisión o sistema de alerta por alcance. Funciona mediante un radar situado en la parte delantera del vehículo (el mismo que recoge la información para el funcionamiento del sistema de control de crucero activo), que es capaz de detectar vehículos tanto en movimiento como parados. Si el sistema detecta que nos acercamos demasiado al vehículo que nos precede activa un aviso que puede ser acústico, visual o una combinación de ambos, para alertar al conductor de que debe dejar de acelerar y accionar los frenos.

En algunos modelos, si el sistema detecta un peligro de colisión inminente, puede preparar los sistemas de seguridad pasiva del vehículo, pretensando los cinturones de seguridad, y cerrando ventanillas y techo para aumentar la eficacia de los airbags.

Los sistemas más avanzados incluyen asistencia de frenado, y lo que hacen es aplicar automáticamente los frenos si detectan que el conductor no obedece a los avisos acústicos y sonoros y la distancia al obstáculo detectado es inferior a una distancia crítica.

Influencia en la seguridad: alta.

Sistema de alerta por cambio involuntario de carril

Otro sistema simple, barato y eficaz. Mediante este dispositivo, el conductor recibe un aviso de alerta cuando se detecta un cambio no intencionado de carril, es decir, cuando el vehículo puede salirse del carril por el que circula sin que el conductor muestre voluntad de hacerlo (sueño o despiste). Los sistemas más avanzados incluso actúan sobre la dirección para mantener el vehículo en el centro del carril.

Influencia en la seguridad: alta.

Sistema de detección de fatiga

Cuando conducimos en un estado de somnolencia o gran cansancio, la forma con que movemos el volante es muy característica. El análisis de los movimientos laterales dentro del carril que recoge una cámara de vídeo permite evaluar el nivel de atención del conductor y mostrar un aviso si el sistema detecta que éste desciende por debajo de un cierto nivel predeterminado. En ese momento el sistema nos avisa mediante señales acústicas.

Influencia en la seguridad: alta.

Control del ángulo muerto

Un elemento de seguridad que se está generalizando con gran rapidez. Empezó en los coches de alta gama, pero ya algunos fabricantes lo ofrecen en vehículos más asequibles. Pueden funcionar con cámaras situadas en los espejos retrovisores exteriores, o con módulos de radar en los paragolpes que controlan si un vehículo ocupa lo que se denomina “ángulo muerto”, aquel espacio que no está cubierto por los retrovisores y la propia visión del conductor. El sistema avisa de que hay un vehículo situado en ese punto mediante señales luminosas en el propio espejo retrovisor.

Influencia en la seguridad: muy alta.

Sistema de reconocimiento de señales

Es una de las últimas maravillas que la tecnología pone a nuestra disposición. El vehículo, mediante cámaras especiales, es capaz de leer a gran distancia las señales de tráfico, y las presenta en el cuadro frente a nuestra vista momentos antes de que el vehículo llegue a su altura. Es especialmente útil como ayuda al conductor en las versiones más avanzadas, capaces no sólo de leer la señal y presentarla al conductor, sino también de interpretarla. Así, por ejemplo, en el caso de una señal de límite de velocidad, el sistema nos indica si sobrepasamos dicho límite, detalle muy interesante cuando circulamos por travesías.

Influencia en la seguridad: alta.

Luces adaptativas

En viajes largos por la noche a veces resulta algo engorroso estar cambiando continuamente entre luces cortas y largas, y lo más normal es que al cabo de un rato nos olvidemos de que llevamos el alumbrado de carretera, produciendo deslumbramiento a los demás conductores.

Ahora la tecnología ha solucionado este problema: un sensor especial es capaz de “sentir” las luces del resto de vehículos y decide cuándo cambiar de luces de cruce a luces de carretera, o al revés.

En los sistemas más avanzados, y con la tecnología de los faros de xenón para largas y cortas, las luces adaptativas tienen otras funciones adicionales y pueden, incluso, modificar el haz de luz.

Influencia en la seguridad: media.

Control de presión de neumáticos TPMS

Junto a la falta de dibujo o el deterioro de los neumáticos, la falta de presión es una de las situaciones más peligrosas para circular. Una situación que además de afectar a la seguridad, también afecta al consumo, pues unos neumáticos con menor presión de la indicada por el fabricante provocan aumentos de consumo que pueden cifrarse en torno al 5% por ciento.

El TPMS (Tire Pressure Monitoring Sistem) es un sistema sencillo y barato que debería ser obligatorio en todos los vehículos. Aprovechando los sensores del ABS, el sistema mide la velocidad de giro de las ruedas, y si detecta alguna variación con respecto a un nivel establecido, hace saltar un aviso en el cuadro. Las “debilidades” de este sistema son que no indica en qué rueda está el problema y que no detecta las pequeñas pérdidas.

Otros sistemas más precisos, pero más caros y complejos, utilizan sensores de presión en cada rueda y muestran la información en el cuadro de mandos.

Influencia en la seguridad: alta.

Instrumentación proyectada en el parabrisas

Se llama HUD, siglas de Head-Up-Display, y es una tecnología heredada directamente de los aviones de combate. Lo que hace es proyectar la información más relevante para el conductor directamente en el parabrisas, permitiendo así al conductor no tener que apartar la vista para consultar la instrumentación. Hasta medio segundo se llega a ganar a la hora de consultar una información en el HUD respecto a una instrumentación convencional, pues al estar situada frente a nuestro campo de visión, el conductor no necesita bajar la vista y volver a enfocar cuando mira de nuevo a la carretera.

Influencia en la seguridad: media.

Sistema anti-atropellos

Algunos sistemas de alerta por alcance con asistencia de frenado son capaces de detectar la presencia de peatones, pero hay fabricantes que han desarrollado sistemas anti-atropellos específicos, capaces de detener el vehículo antes de impactar con un peatón. Funcionan siempre que el vehículo circule a menos de una velocidad determinada, que suele estar en torno a los 30 km/h.

Para detectar a los peatones, estos sistemas utilizan la información recogida de un radar y una cámara de vídeo, ubicada normalmente en el retrovisor interior, y capaz de procesar las imágenes que recoge del tráfico para reconocer la silueta de un peatón.

Influencia en la seguridad: alta.

Los límites de la tecnología

Hasta aquí te hemos mostrado los sistemas de seguridad que, día a día, van incorporando la mayoría de los vehículos, incluso los de gama media o baja. Pero no queremos terminar este tema sin una recomendación muy importante.

Toda esta tecnología nos permite percibir más de lo que son capaces nuestros sentidos, facilitan mucho la conducción y también incrementan la seguridad. Los detectores de obstáculos en el ángulo muerto del coche, o sistemas que leen las señales de tráfico y nos las recuerdan en el salpicadero, ayudan al conductor a ser consciente de lo que le rodea.

Estos sistemas nos hacen la vida más fácil y segura, pero sigue siendo necesaria poner toda la atención en la carretera. Disponer, por ejemplo, de un sistema que controla la presión de los neumáticos no nos exime de hacer esta comprobación periódicamente con un manómetro preciso; o un asistente de frenada no nos libera de la obligación de usar el freno si la circunstancia lo requiere.

El mayor peligro de los sistemas de ayuda a la conducción está en olvidar nuestra responsabilidad y caer en una falta de atención, lo que inevitablemente nos llevará al accidente.