Conductores profesionales

Muchas horas al volante perjudican la salud

Conductores profesionales; muchas horas al volante perjudican la salud Conductores profesionales; muchas horas al volante perjudican la salud

Se entiende por conductor profesional (a efectos de lo dispuesto en la Ley 17/2005, de 19 de julio) a toda persona provista de la correspondiente autorización administrativa para conducir, cuya actividad laboral principal sea la conducción de vehículos a motor dedicados al transporte de mercancías o de personas.

Las prolongadas jornadas de trabajo, los horarios rotativos, las condiciones de descanso poco adecuadas y la necesidad de mantener un elevado nivel de alerta, características todas ellas intrínsecas en el trabajo de un conductor profesional, hacen que este grupo de trabajadores constituya un colectivo con riesgo de privación de sueño.

La privación o falta de sueño deteriora variables funcionales psicomotoras y neurocognitivas, tales como el tiempo de reacción, la capacidad de vigilancia, juicio y atención, así como el procesamiento de la información; factores determinantes para la seguridad durante la conducción.

El ciclo natural del sueño del cuerpo humano indica que la mayoría de las personas tienen sueño al menos dos veces al día (de noche y en la tarde), por lo que tendrán una mayor tendencia a quedarse dormidos mientras conducen durante esos momentos. Los accidentes causados por conductores fatigados tienden a producirse en jornadas largas a lo largo de carreteras monótonas entre las 2 y las 6 de la mañana, y entre las 2 y las 4 de la tarde.

Es importante tener en cuenta que la fatiga y la somnolencia son conceptos independientes. Se define la fatiga como un proceso gradual y acumulativo con una “pérdida de eficiencia e inapetencia por cualquier tipo de esfuerzo”, mientras que la “somnolencia” indica la probabilidad de quedarse dormido, y puede definirse como una dificultad en permanecer despierto y depende de cuántas horas de sueño haya tenido una persona y cuánto haya estado despierta.

La fatiga se expresa en un menor tiempo de reacción, rendimiento disminuido para controlar la dirección, menor capacidad para mantener la distancia con el vehículo que antecede y una tendencia superior para distraerse de la tarea de conducir. La pérdida de atención y de capacidad de procesamiento cognitivo de la tarea de conducción no es consciente, ni una decisión bien planeada, sino un proceso mental semiautomático del que los conductores son apenas conscientes. Las causas de la fatiga son la falta de sueño, el tiempo despierto, el ritmo circadiano y el tiempo dedicado a la labor. La fatiga está asociada con el incremento del riesgo. Una persona que conduce tras haber permanecido despierta durante 17 horas corre un riesgo de colisión equivalente a tener un nivel de alcohol en sangre del 0,5 g/l (el doble del riesgo normal).

La fatiga es especialmente relevante en conductores profesionales y depende de dos factores fundamentales: sobrecarga física (fatiga muscular por postura prolongada) y sobrecarga mental (estado de alerta o atención constante). Los conductores profesionales realizan jornadas semanales de hasta 80 horas, muchas de ellas en horario nocturno, sometidos a periodos de descanso irregulares, sedentarismo, hábitos alimenticios condicionados por la movilidad de su actividad y situaciones de estrés provocadas por la necesidad de cumplir los horarios de carga y descarga. Todo ello condiciona un perfil específico de conductor especialmente vulnerable a los efectos del cansancio.

Una gran mayoría de conductores profesionales lo hacen conduciendo vehículos pesados. La legislación al respecto es cada vez más exigente en cuanto a que dispongan de elementos de control y seguridad, (tacógrafo, limitadores de velocidad, ABS, tasas de alcohol muy reducidas, etc.) y se cumplan las normas en cuanto a tiempos de conducción y descanso.

Desgraciadamente muchos de los accidentes se deben al incumplimiento por parte de los conductores de esos tiempos, presionados por cumplir con las entregas en el plazo estipulado.

Por ello es necesario que estos conductores valoren que, si cumplen los tiempos de conducción y descanso, pueden evitar en muchos casos el accidente. Es conveniente que planifiquen previamente el viaje, inspeccionen el vehículo antes y después del viaje, no ingieran ningún tipo de bebidas alcohólicas, respeten los límites de velocidad, y en general el conjunto de normas de la circulación. Las consecuencias de un accidente en el que está implicado un vehículo pesado por regla general son mucho más graves que cuando se trata de turismos. Es por ello que sugerimos una serie de medidas para combatir el cansancio en la conducción:

  1. Medidas preventivas propuestas por la empresa para combatir la fatiga:
    • Estudiar la manera de planificar los horarios de los trabajadores, para que no coincidan en horas puntas en las cuales entran los empleados de las empresas anexas a trabajar.
    • Tener en cuenta el esfuerzo de las tareas a realizar durante las jornadas de trabajo.
    • Cuando se trate de viajes largos (y siempre que sea viable) se intentará por parte de la empresa que sus empleados viajen en medios de transporte colectivos: trenes, aviones, etc.
    • Fomentar la intercomunicación entre mando y trabajadores al respecto de la seguridad vial.
  2. Medidas preventivas para combatir la fatiga por parte del trabajador:
    • Antes de iniciar un viaje largo, dormir lo suficiente. No nos pondremos al volante después de una jornada de trabajo sin haber descansado lo suficiente.
    • Si se trata de un viaje con equipaje, (maletas, herramientas…) trate en la medida de lo posible de cargarlo la noche anterior a la salida. De esta forma evitará arrancar por la mañana con un estrés suplementario porque no le entran todos los bultos, porque sale con un retraso que no había previsto…
    • Ropa ancha y cómoda.
    • Procurar no viajar en los momentos del día en los que el nivel de vigilancia de la persona es menor, esto es, entre las dos y las seis de la mañana y entre la dos y las cuatro de la tarde.
    • Evite las horas más calurosas del día para viajar, sobre todo si su vehículo no dispone de aire acondicionado.
    • Ajustar bien el asiento, reposacabezas y el volante de su vehículo.
    • Conduzca a la velocidad recomendada (cuanto mayor es la velocidad, mayor atención se requiere y antes aparece la fatiga).
    • Descansar cada 150-200 km, realizar paradas de entre 10 y 15 minutos. Para que el descanso sea efectivo, cuando salga del coche dé un paseo, muévase y realice algún ejercicio.
    • Beba agua en abundancia para que la deshidratación no cause fatiga muscular y somnolencia.
    • Llevar siempre gafas de sol. Úselas especialmente a las horas centrales del día para reducir la fatiga de la vista.
    • Nada de alcohol si va a conducir.
  3. Otros procedimientos:
    Para hacer frente a la fatiga tienen como base las nuevas tecnologías, como es el caso de los dispositivos electrónicos de detección de la atención del conductor que incorporan algunos modelos de camiones, u otros externos, como las gafas de sol Optalert que cumplen una función parecida. Existen, como ya saben los conductores profesionales, más dispositivos que pueden ayudar a evitar un accidente por una distracción en muchas ocasiones debido al cansancio, como los de alerta por cambio involuntario de carril y los de detección de objetos en el ángulo muerto. Varias marcas, como DAF, MAN, Scania o Volvo Trucks, ya los tienen implantados en algunos de sus modelos.

    No podemos terminar esta revisión al tema de la fatiga en los conductores profesionales sin hacernos eco de las recomendaciones del Libro Blanco para el Debate de la Prevención en Materia de Seguridad y Salud en el Transporte de Viajeros Urbanos e Interurbanos, sobre la obligación que marca la Ley de realizar un reconocimiento médico a la hora de obtener el permiso de conducir, y de renovarlo de manera periódica.

    En primer lugar este Libro Blanco considera que, frente al plazo de 5 años indicado en la Ley para su renovación, debería existir una flexibilidad en la periodicidad de los reconocimientos médicos específicos, y que tuvieran en cuenta factores tales como la edad del trabajador, los antecedentes personales, el tipo de transporte realizado o las condiciones laborales del mismo (turnicidad, trabajo nocturno,…), de manera que existiese una periodicidad con un rango que abarcase desde los reconocimientos médicos específicos con carácter semestral para aquellas circunstancias que así lo aconsejen, hasta la realización de reconocimientos cada dos o incluso tres años.

    En segundo lugar plantea que un reconocimiento específico de salud para los conductores profesional debe incluir sólo aquellas pruebas que estén demostradas por la evidencia científica que pueden detectar precozmente daños relacionados con los riesgos laborales. Pero además se sugiere la necesidad de realizar un screening de patologías que puedan considerarse claramente un peligro para la actividad de la conducción.

¿Qué pruebas deberían incluirse claramente, cuáles deberían ser secundarias a una evaluación médica previa, y cuales otras no quedan justificadas?

A modo de ejemplos, se comentan las siguientes:

  • Exploración oftalmológica: Habitualmente, se realiza una valoración de la agudeza visual, y una prueba de las screening de discromatopsias (Test de Ishihara). Este último tiene muchos falsos positivos. Propone que la exploración oftalmológica debería ser más rigurosa, incluyendo una campimetría, una tonometría, una prueba de deslumbramiento, etc.
  • Estudio de la Apnea del Sueño: El síndrome de la apnea del sueño es una enfermedad muy frecuente en la población, y puede ocasionar una interferencia importante en la capacidad de conducción. Actualmente, se realiza un screening mediante un cuestionario (Epsworth).
  • Determinaciones de parámetros analíticos: Existen factores de riesgo cardiovascular como la hiperglucemia o la hipercolesterolemia, que pueden detectarse precozmente. Una determinación de parámetros básicos también permite revelar la existencia de otras enfermedades de la sangre, del hígado o de los riñones. ¿Debe formar parte la analítica sanguínea como prueba obligatoria dentro del reconocimiento médico específico?
  • Determinaciones de alcohol y metabolitos de sustancias psicoactivas: Actualmente son competencia de la D.G.T., mediante las campañas y controles de tráfico. Respecto a la actuación de los Servicios de prevención en este punto, existen opiniones opuestas, tanto a favor como en contra. El protocolo específico de conductores debería determinar la necesidad de inclusión o exclusión de dichas pruebas, eliminando así la diferencia de criterios.
  • Evaluación de los riesgos psicosociales, así como del trabajo a turnos.

Bibliografía: