La importancia de controlar nuestras emociones mientras conducimos

La importancia de controlar nuestras emociones mientras conducimos La importancia de controlar nuestras emociones mientras conducimos

En la mayoría de las ocasiones no somos conscientes de cómo influyen nuestras emociones en nuestra capacidad de conducir, ser conscientes de que las emociones afectan a nuestra conducción es imprescindible para evitar accidentes de tráfico.

El estudio “Conducción Zen. Emociones, decisiones y conducción”, realizado por Prevensis y galardonado con el Premio Seguridad Vial por la patronal del seguro Unespa, avisa que no somos capaces de controlar nuestras emociones conduciendo e informa que sólo siete de cada cien conductores mantienen un control emocional correcto y equilibrado al volante.

La muestra ha sido realizada midiendo el impacto real de las emociones en la conducción en más de mil voluntarios en doce ciudades españolas, su nivel de activación en situaciones de estrés y los elementos que reducen su atención e inciden directamente en el riesgo de sufrir un accidente de circulación.

Según los resultados del estudio, un 84,5% de los conductores tienen un bajo control emocional. El perfil del conductor con bajo control emocional es el de un varón, soltero y menor de 32 años; aunque el mayor grado de impulsividad se produce en menores de 25 años. También el estudio saca la conclusión de que los solteros son los más despistados y los separados los más apresurados o impulsivos, el lugar óptimo e intermedio es el de los casados o con pareja estable.

Lo que queda claro es que un conductor inestable emocionalmente se arriesga a tomar decisiones erróneas. Para la conducción Zen: “cuando conduces también percibes tu entorno; tienes conciencia del coche, de la carretera y de los otros vehículos. Recoges datos con objetividad y nos analizas para poder decidir. El Zen Driving trata de añadir algo más que tú casi siempre pasas por alto: la percepción de ti mismo”.

Las técnicas que proponen son:

  • Antes de conducir, da una vuelta alrededor del vehículo para revisar su estado.
  • Crea una frase que proyecte tu motivación: “Mis hijos me quieren”, “Amo la vida”, etc…
  • Encuentra la postura y si estás cansado para y descansa.
  • Evita distracciones. Favorece la concentración al volante. No discutas en el coche, ni hables por teléfono ni uses el GPS ya que reduce tu atención.
  • Aprovecha las inercias. Conduce suavemente, no luches contra el tráfico.
  • Revoluciones bajas. Cambia pronto la marcha y circula a revoluciones bajas.
  • Gestiona el espacio. Mantén la distancia de seguridad, protege tu espacio vital (2 segundos, 2 metros).
  • Respiración abdominal. Respira despacio y profundamente hinchando el abdomen un par de minutos.
  • Parada de pensamiento: oblígate a ser amable. Cuanto más te moleste el tráfico, más amable debes ser.
  • El conflicto no está en la situación en sí, sino en la interpretación que tú hagas de ella. Intenta transformar la situación, piensa que alterándote sólo vas a salir perdiendo tú. Transforma las situaciones negativas en algo positivo o, como mínimo, neutro es evitar generarte malas sensaciones.

Si sigues todas estas técnicas serás capaz de pertenecer al grupo de conductores que saben manejar sus emociones ante el volante. Poco a poco, ponte a ello.