Quemadura por tentáculos de medusa

Quemadura por tentáculos de medusa Quemadura por tentáculos de medusa

El 20 de Julio de 2015 en el periódico valenciano del Levante se ha publicado la comunicación sobre el Veneno de medusa en suspensión que causó más de una decena de atenciones en la posta de la playa de Saler. La presencia de medusas en las playas de españolas es relativamente común todos los veranos. Las altas temperaturas, el buen tiempo con mar en calma durante días y el agua cristalina conforman las condiciones ideales para las medusas, que se concentran en grandes bancos a unos cientos de metros de la orilla. Aunque no son visibles por los bañistas, las medusas exudan una sustancia tóxica que se queda en suspensión en el agua y que si no hay corriente, puede acumularse y provocar irritaciones en la piel. En la práctica real la situación nunca ha llegado a ser grave pues los ejemplares del Mediterráneo no son letales, aunque sí pueden llegar a provocar importantes complicaciones en personas alérgicas o con las defensas bajas.

Sexo y edad del paciente

Varón 29 años, original de Ourense.

Sintomatología

Acude a la consulta de la clínica madrileña 1,5 semana después de haber recibido una quemadura por tentáculos de medusa en una de las playas de Ibiza, para valoración de la evolución de las lesiones cutáneas y tratamiento del prurito residual.

Afirma no haber visto a la medusa ni haber sentido la picadura en el momento propio de la lesión, menciona que estaba “algo bebido”. Afirma haber estado constantemente cerca de la orilla sin haber estado buceando ni nadando en aguas profundas. Comenta haber recibido el tratamiento antibiótico por sobreinfección de las lesiones cutáneas y curas con pomadas antibacterianas y apósitos vaselinados en un centro médico de la isla.

Exploración física

Afebril. Perfecto estado general en el momento de la exploración sin alteraciones a nivel de los sistemas cardiopulmonar, gastrointestinal ni miccional.

En la piel del brazo izquierdo y sobre todo en la región escapular izquierda se aprecia una quemadura extensa por tentáculos de medusa con eritema residual, descamación y focos de pérdida de tejido previamente infectados en resolución con lechos profundos, pero limpios sin datos de infección en el momento actual.

Tratamiento en la fase actual de la enfermedad tópico cicatrizante y antiinflamatorio con indicaciones de medidas antipruriginosas.

Información de interés y consejos de prevención y tratamiento

Las medusas, también llamadas aguamalas o lágrimas de mar, son animales marinos más primitivos pertenecientes al filo Cnidaria (del griego “cnida” = ortiga) con  cuerpo gelatinoso y forma de campana de la que cuelga un manubrio tubular, con la boca en el extremo inferior, a veces prolongado por largos tentáculos cargados con células urticantes llamados cnidocitos. Aparecieron hace unos 500 millones de años en el Cámbrico de la Era Paleozoica.

Las medusas poseen el cuerpo constituido en 95% del agua y tentáculos formados por células urticantes, cnidoblastos o nematocistos, que tienen como objetivo la defensa del animal o la captura de presas para alimentarse. Estas células contienen una cápsula con un filamento tóxico/venenoso. Al contacto con una presa, los filamentos reaccionan de forma automática, se eyectan y disparan una especie de dardo que, si consigue traspasar la piel, inyecta el veneno que contienen. Las células se disparan por un shock térmico (temperatura) u osmótico (salinidad del agua). La diferencia de la temperatura del agua del mar con la temperatura corporal, que habitualmente es muy superior, es suficiente para que las células se disparen.

La toxicidad de la picadura de la medusa varía según la especie. Las picaduras de la medusa fisalia, también llamada carabela portuguesa (Physalia physalis) y ortiga de mar (Chrysaora quinquecirrha) rara vez son mortales, mientras las  picaduras de la medusa avispa de mar (Chiropsalmus quadrigatus) pueden causar la muerte en minutos. La mayoría de las medusas que encuentran los bañistas en las playas de Europa provocan picaduras dolorosas y con una sensación de ardor, pero pasajeras. Sin embargo, se aconseja a los bañistas inmediatamente salir del agua, porque existe la posibilidad de padecer un shock anafiláctico y ahogamiento accidental.

Importante saber, que los tentáculos de medusas muertas que a veces se encuentran en la playa mantienen este reflejo y también pueden envenenar varios días después.

Clínica

La picadura de medusa produce un dolor punzante e intenso similar a la picadura de abeja o una quemadura. Los primeros síntomas son dolor inmediato, picor intenso en la zona afectada, eritema, edema, petequias y pequeñas vesículas con posible formación de pústulas y  descamación. Alguna vez pueden producirse síntomas de un carácter general como nauseas, vómitos y calambres. Shock anafiláctico y muerte son una verdadera casuística en las playas que nos rodean.

Consejos del tratamiento de las lesiones

  • No rascar o frotar la zona afectada, ni siquiera con una toalla o arena.
  • Lavar la zona con agua marina, nunca con agua dulce.
  • Quitar los restos o trozos con pinzas, o, si lo haces con la mano, que esté protegida.
  • Aplicar frío, durante unos 15 minutos y sin frotar. Si usas hielo, evita el contacto directo con la piel.
  • Se puede utilizar bolsas de plástico (o guantes) con trozos de hielo en su interior.
  • No aplicar el amoniaco, vinagre, ni orina.
  • Si a parte de molestias tópicas se observan síntomas generales tales como calambres musculares, náuseas, vómitos, mareos, cefaleas o malestar generalizado, acuda al hospital más próximo, e informa, si es posible, del tipo de medusa que produjo la picadura.
  • Normalmente, tras una picadura de medusa queda una herida abierta que se puede infectar. Por tanto, es necesario proteger la herida hasta que la herida cicatrice, las pomadas cicatrizantes, corticoides y/o antihistamínicas puede ser de ayuda, pero para su uso es preferible pedir un consejo médico previo.

Recomendaciones al bañista

  • Las medusas tienen períodos de aparición estacional. En España, la época de máxima abundancia se sitúa entre el comienzo de la primavera y final del verano, permaneciendo el resto del año en la mayoría de las especies en forma de pólipo en el fondo o de huevos de resistencia en el plancton. La presencia de grandes bancos de medusas que llegan a nuestras costas en verano no es un hecho aislado en el Mediterráneo, ni en otros mares del mundo. Asimismo, su presencia en las playas, así como su abundancia, depende de determinadas condiciones meteorológicas: lluvias, vientos, corrientes marinas, etc.
  • Es altamente recomendable la utilización de crema solar que, además de protegernos de los rayos solares, también tiene una cierta capacidad para aislar la superficie corporal de sustancias como, por ejemplo, tentáculos de medusas.
  • No subestimes la situación. Ante una proliferación es mejor no meterse en el agua, ni siquiera en la orilla, ya que pueden existir fragmentos de tentáculos con la misma acción urticante.
  • En caso de duda, pregunta al servicio de vigilancia de la playa.
  • No toques las medusas muertas o fragmentos de ellas, ya que su poder urticante persiste hasta 24 horas en condiciones de sequedad.
  • Si has visto medusas y no existe una señalización adecuada, avisa al puesto más cercano de vigilancia de playa.
  • La zona de rompiente es una zona peligrosa en caso de existir medusas, ya que muchos fragmentos, con acción urticante, pueden concentrarse allí.
  • Se recomienda que aquellas personas que permanezcan un tiempo prolongado en el agua, utilicen prendas protectoras (gafas, trajes de neopreno, lycra…).

La clave: Cuidados ante la picadura

Se debe limpiar la lesión con agua de mar, evitando frotar y tocar con las manos. Después se deben retirar los restos de tentáculo o partículas de la medusa mediante un paño y poner frío sobre la picadura.