Alteraciones del transporte y el drenaje urinario y su repercusión al volante

Alteraciones del transporte y el drenaje urinario y su repercusión al volante Alteraciones del transporte y el drenaje urinario y su repercusión al volante

Todas las alteraciones del transporte de la orina de origen funcional conducen a la estasis urinaria con el desarrollo de hidronefrosis progresiva y pérdida de la función renal.

Se caracterizan, en general, por dolor lumbar, hematuria, síntomas gastrointestinales, escalofríos, fiebre, disuria, pérdida de peso y síndrome urémico.

Reflujo vesicoureteral

Se produce el relleno retrógrado desde la vejiga urinaria hasta las vías canaliculares superiores, debido a una insuficiencia del mecanismo esfinteriano vesicoureteral.

Cursa con infección urinaria recidivante con dolor irradiado después de la micción hacia hipogastrio y región lumbar.

Su evolución lleva a la pielonefritis progresiva, con hipertensión arterial y síntomas de insuficiencia renal.

Los pacientes deben habituarse a realizar micciones frecuentes cada dos horas sin presión o con sonda vesical temporal, siempre que no haya estasis urinaria superior. En este caso, la cirugía es la indicación.

Consejos

  • El paciente puede conducir en recorridos cortos.
  • Si necesita viajar, se recomienda que haga paradas con frecuencia para evitar retenciones de orina peligrosas.
  • En las complicaciones infecciosas, no se puede conducir hasta la resolución completa del cuadro clínico.
  • La insuficiencia renal incapacita la conducción por la hipertensión mal controlada y los síntomas urémicos.

Alteraciones del vaciamiento vesical

Se deben a la falta de espacio del cuello vesical por adenoma de próstata o esclerosis del cuello, a las alteraciones del flujo por estenosis uretral o litiasis vesical, o bien a una falta de la capacidad de contracción del detrusor en las hipotonías y dilataciones de la vejiga.

Se produce un residuo postmiccional importante con riesgo de infecciones de repetición.

La hipotonía de la vejiga puede provocar un auténtico globo vesical con estenosis funcional del uréter y desarrollo de hidronefrosis.

El tratamiento se basa en eliminar el obstáculo de salida mediante cirugía y en tratar con técnicas diversas la hipotonía de vejiga, con resultados variables.

Consejos

  • Con globo vesical no se puede conducir. Cualquier golpe o presión brusca del cinturón de seguridad en un impacto puede romper la vejiga.
  • La infección urinaria asociada impide la conducción hasta que el cuadro clínico haya desaparecido con el tratamiento.
  • La frecuente necesidad de parar para realizar la micción incapacita al paciente para conducir libremente, cuando no tiene los medios necesarios a su alcance en las vías públicas.
  • La falta de descanso nocturno por tener que levantarse múltiples veces para evacuar la vejiga favorece el cansancio al volante, con el riesgo de la falta de control del vehículo.
  • La insuficiencia renal incapacita la conducción por la hipertensión mal controlada y los síntomas urémicos.

Incontinencia urinaria

La emisión involuntaria de la orina se produce por la falta de sincronización entre la presión intravesical y el mecanismo de cierre.

Es frecuente en cistitis y tumores vesicales con necesidad imperiosa de orinar y también después de traumatismos y operaciones puede aparecer una insuficiencia del mecanismo de cierre, así como en insuficiencias del suelo de la pelvis y en enfermedades neurológicas.

El tratamiento es el indicado en infecciones y tumores. La vejiga irritable e hipertónica no es fácil de tratar, y requiere tratamiento médico con fármacos tónicos o sedativos.

La cirugía se selecciona en los descensos del suelo pélvico.

Consejos

  • La necesidad imperiosa de orinar limita en gran medida la conducción si el paciente tiene que parar con mucha frecuencia. Esta situación incómoda produce nerviosismo y riesgo si el paciente no encuentra fácilmente dónde evacuar la vejiga.
  • Mientras se esté en tratamiento por infección y existan síntomas no se debe conducir.
  • El tratamiento quirúrgico tumoral de la vejiga, asociado en ocasiones a lavados intravesicales con quimioterápicos, hace que el paciente no pueda conducir hasta que su médico le informe de que se encuentra recuperado sin síntomas o secuelas que le incapaciten.
  • El paciente debe conocer los efectos secundarios que los medicamentos pueden tener en la conducción, como algunos analgésicos, espasmolíticos y sedantes.