Osteonecrosis, afecciones de los sesamoideos, tumores óseos, infecciones osteoarticulares, gota y su influencia en la conducción

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Osteonecrosis

Clínicamente se manifiesta con dolor mecánico, aunque en ocasiones son un hallazgo, al descubrir un abultamiento en el dorso del pie en relación con la destrucción de la zona articular del metatarsiano con la falange.

Aunque el comienzo del tratamiento es el reposo, las alteraciones en la bipedestación y la marcha se tratan mediante plantillas ortopédicas paliativas.

La enfermedad de Köhler del navicular no suele dejar rastro en la edad adulta.

La enfermedad de Freiberg del segundo metatarsiano se trata con plantillas de adaptación y cirugía, que suele tener al paciente alejado del volante cerca de un mes.

La enfermedad de Sever o apofisitis posterior del calcáneo puede presentarse en el adulto como secuela de la corrección quirúrgica realizada en la infancia, en la que migró alguna porción del calcáneo dentro del tendón de Aquiles.

Consejos

  • Los pacientes que cursan sin síntomas pueden conducir si el especialista lo permite, ya que en muchos casos para la mejoría clínica se requiere reposo del pie que incluye no presionar los pedales del vehículo.
  • El tratamiento quirúrgico de cada caso requiere un periodo posterior de recuperación funcional y de seguridad, en el que no se puede conducir hasta que el especialista informe favorablemente de ello.

Afecciones de los sesamoideos

El aparato glenosesamoideo compuesto por ambos sesamoideos y los tejidos blandos implicados en la primera articulación metatarsofalángica pueden ser asiento de numerosas patologías.

Puede provocar metatarsalgia focalizada en esta zona con marcha antiálgica sobre el borde externo del pie, un heloma bajo la primera cabeza metatarsiana, tumefacción o fístula.

El tratamiento incluye reposo, fisioterapia, plantilla de descarga de la zona y cirugía, y como se trata de una zona del pie imprescindible para la conducción, en razón a la discapacidad que pueda producir el dolor, se aconsejará al conductor.

  • Las sesamoideopatías por traumatismo requieren principalmente descanso de la zona, por tanto, no se debe conducir sin plantilla protectora y calzado de suela gruesa, en el supuesto de que se pueda conducir.
  • Las luxaciones traumáticas de los sesamoideos son muy dolorosas e incapacitan la conducción, aunque en algunas ocasiones son hallazgos radiológicos asociados al hallux valgus y no serán sintomáticas.
  • Las fracturas de sesamoideos son muy raras, sólo si hay que extraer alguna porción sería imposible la conducción durante dos semanas, el resto se adecuará a la limitación que la terapia pudiera suponer.
  • Las artropatías microcristalinas por hiperuricemia o condrocalcinosis, las inflamatorias y las neurodistróficas pueden también asentarse en los sesamoideos.

Consejos

  • Todas las afecciones de los sesamoideos incluyen una zona del pie imprescindible para conducir, por ello, ante la discapacidad que puede producir el dolor y las necesidades terapéuticas en cuanto a reposo e inmovilización, el médico desaconsejará la conducción cuando lo considere necesario, y hasta la recuperación sintomática con correcto apoyo de la zona en los pedales.

Tumores óseos

Los tumores óseos primarios en el pie son muy raros.

Consejos

  • El osteoma osteoide afecta sólo a varones, y cursa con un dolor permanente que aumenta por la noche. La exéresis quirúrgica lo resuelve, impidiendo conducir al paciente un mínimo de tres semanas.
  • El quiste aneurismático se resuelve quirúrgicamente mediante relleno, que obliga a varias semanas sin conducir.
  • Los tumores óseos malignos requieren cirugía de exéresis, que en muchos casos requiere amputaciones, con las consiguientes adaptaciones en el vehículo para poder conducir.
  • En general, no se puede conducir con dolor en el pie de origen tumoral.
  • El especialista indicará en su informe las recomendaciones para conducir después de la cirugía y las secuelas definitivas que permitirán la adaptación del vehículo para recuperar cuanto antes la libertad al volante.

Infecciones osteoarticulares en el pie

Son frecuentes manifestándose como artritis, osteomielitis, osteítis y sinovitis.

Se producen por traumatismos locales, infecciones trasmitidas por vía hematógena o yatrogenia.

Consejos

  • Los signos generales y locales se suman a la impotencia funcional del pie, impidiendo que estos pacientes conduzcan mientras se encuentran en tratamiento.
  • El tratamiento supone, en algunos casos, limpieza quirúrgica seguida de antibioterapia durante seis semanas, con reposo y sin conducir, hasta que el especialista lo indique.

Pie gotoso

Los ataques agudos de gota se localizan normalmente en el dedo gordo, aparecen por la noche con inflamación local y duran no más de diez días.

El primer dedo tiende a acortarse e hipertrofiarse.

Los tofos, o depósitos de ácido úrico, se desarrollan en cualquier zona del pie, y complican el calzado y la movilidad cuando se sitúan en una articulación, pudiendo fistulizarse con destrucción articular muy discapacitante.

Consejos 

  • Los procesos agudos suelen impedir la conducción mientras están en tratamiento debido al dolor que se produce en el pie.
  • Cuando se realiza limpieza quirúrgica de la zona, el tiempo sin conducir se sitúa entre el mes y los dos meses, dependiendo de las técnicas utilizadas y la evolución del paciente.
  • El especialista desaconsejará la conducción en los episodios agudos y durante el periodo de recuperación posquirúrgica, indicando el momento de la curación que permite la conducción con seguridad.