Asma profesional, bronquitis aguda, neumonitis por hipersensibilidad, y su repercusión al volante

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Asma profesional

Provocado por la inhalación de partículas o vapores industriales con propiedades irritantes y alergénicas.

Los síntomas suelen presentarse durante el horario laboral al contacto con la sustancia, con disnea, opresión torácica, sibilancias y tos, asociado a síntomas de las vías respiratorias superiores como estornudos, rinorrea y lagrimeo.

Pero en otros casos, los síntomas se producen varias horas después, impidiendo el descanso nocturno.

Estos trabajadores presentarán somnolencia, falta de atención y concentración al volante, tanto en su desplazamiento laboral, como en el uso de vehículos y maquinaria en las obras o la industria.

Consejos

  • El paciente con asma profesional grave no puede conducir.
  • Son enfermedades, en gran medida, evitables, con la adecuada protección de la vía respiratoria, y dejando de fumar.
  • Los episodios de insuficiencia respiratoria con tos y disnea incapacitan la conducción.
  • Aunque el paciente por la mañana al ir a trabajo no tenga síntomas pulmonares, se encuentra somnoliento y fatigado por la falta de descanso nocturno, y tiene más riesgo de dormirse al volante. En esta situación, aunque no llegue a dormirse, la falta de concentración y atención al volante favorece la posibilidad de provocar un siniestro. Además, se suma la frecuente automedicación con antihistamínicos que producen sueño.
  • El paciente debe conocer los efectos secundarios de los fármacos antiasmáticos y su interferencia con la conducción, pues aunque respiratoriamente se encuentre bien para conducir, los síntomas medicamentosos le incapacitarán para llevar con seguridad el vehículo.
  • El trabajador que conoce el riesgo de inhalar vapores o sustancias nocivas en el trabajo se encontrará más motivado para protegerse y no sufrir la enfermedad, disminuyendo los riesgos al volante.
  • La evolución de cada paciente permitirá al médico individualizar los consejos referentes a la conducción.

Bronquitis aguda

Es la inflamación aguda del árbol traqueobronquial, en general de curso clínico autolimitado, con curación y normalización completa de la función pulmonar.

Aunque con frecuencia es un cuadro leve, puede ser grave en pacientes debilitados, cardiópatas o neumópatas crónicos.

El origen de la bronquitis aguda puede ser infeccioso, irritativo por polvos o gases, y asmático.

  • Síntomas: está precedida con frecuencia por una infección viral rinosinusal con coriza, rinitis, malestar general, escalofríos, febrícula, mialgias, dorsalgia y dolor de garganta.
    La aparición de tos seca señala el comienzo de la bronquitis, que posteriormente se hace productiva y con fiebre, con posible disnea secundaria por obstrucción de las vías aéreas.
    Al cabo de unos días remiten los síntomas, aunque la tos puede durar semanas. Si la fiebre continúa, sugiere la existencia de neumonía como complicación de la bronquitis.
  • Tratamiento: requiere reposo hasta la remisión de la fiebre, hidratación y toma de medicamentos antipiréticos y antitusígenos. En los casos necesarios se administrarán antibióticos.

Consejos

  • No se puede conducir hasta la resolución completa del proceso, sin síntomas.

Neumonitis por hipersensibilidad o alveolitis alérgica extrínseca

Es una enfermedad pulmonar granulomatosa, intersticial y difusa de mecanismo inmunitario, que afecta a la pared alveolar y a la vía respiratoria más distal, como consecuencia de la inhalación repetida de polvos orgánicos por un paciente sensible a los mismos.

  • Manifestaciones clínicas
    • En la forma aguda, la tos, fiebre, escalofrío y disnea aparecen 6-8 horas después de la exposición al antígeno, y puede haber náuseas y vómitos.
    • La forma subaguda comienza de modo insidioso con tos y disnea durante varios días o semanas, hasta que empeora y requiere el ingreso urgente hospitalario.
    • En la forma crónica, el paciente presenta durante meses o años disnea de esfuerzo progresiva, con tos productiva, cansancio y pérdida de peso, pudiendo evolucionar a la insuficiencia respiratoria.
  • Tratamiento: en el tratamiento es esencial evitar el contacto con el antígeno causal. Las formas crónicas se tratan con corticoides.

Consejos

  • Son enfermedades en gran medida evitables, con la adecuada protección de la vía respiratoria para evitar el contacto con el agente causal.
  • Los episodios de insuficiencia respiratoria con tos y disnea incapacitan la conducción hasta que los síntomas desaparezcan.
  • Las formas crónicas que no responden al tratamiento impiden la conducción.
  • El médico indicará al paciente, con sus características individuales, las recomendaciones adecuadas al momento evolutivo de su enfermedad.