Recomendaciones al conductor sobre su medicación. Antihistamínicos, analgésicos y antitusivos

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Conducir bajo los efectos de sustancias que disminuyen las condiciones psicofísicas supone un gran riesgo para el conductor, acompañantes y el resto de conductores.

Antihistamínicos H1

Los antihistamínicos presentan, por lo general, serias contraindicaciones para conducir como la somnolencia, depresión, disminución del estado de alerta y retraso en el tiempo de reacción. Estos efectos son desconocidos a menudo por el afectado que se automedica.

También pueden provocar ansiedad, insomnio, alteraciones en la visión, discinesia, parestesias y alucinaciones.

Los antihistamínicos de primera generación de la familia de la dexclorfeniramina pueden causar mareos, efecto sedante e hipotensión en mayores de 60 años.

Se recomienda no desempeñar actividades que requieran máxima atención como conducir durante el tratamiento.

Desde hace años existen los “nuevos antihistamínicos” como astemizol, loratadina, ebastina y terfenadina, entre otros, con efectos sedantes mínimos.

Los antihistamínicos tipo loratadina a dosis diaria de 10 mg no producen sedación y pueden ser utilizados en la conducción. Sin embargo, presentan un grave riesgo al mezclarse con alcohol, porque provocan somnolencia y aumento del tiempo de reacción, incluso en pequeñas dosis.

El paciente con sensibilidad especial al medicamento y que note efectos secundarios debe comunicárselo a su médico.

Antihistamínicos H2

En general, presentan bajo riesgo para la conducción de vehículos. De forma ocasional producen vértigo, fatiga, somnolencia y dificultad en la concentración.

La cimetidina, ranitidina y nizatidina inhiben el metabolismo del alcohol, permaneciendo más tiempo elevadas las cifras de alcohol en sangre, e interfieren también con otros medicamentos.

Alcaloides del opio

La codeína, el dimemorfan fosfato y el dextrometorfan bromhidrato pueden deteriorar la capacidad mental y física requeridas para conducir vehículos, debido a su efecto sobre el sistema nervioso central.

Sus efectos se manifiestan con sedación, vértigos, disminución de la concentración y de la toma de decisiones, y cierta euforia.

La codeína posee efectos antitusígenos, analgésicos y ligeramente sedantes, y puede producir náuseas, vómitos, estreñimiento y sueño.

Se potencia su efecto con otros analgésicos narcóticos como buprenorfina, morfina, fentanilo, tramadol, pentazocina, tildina, petidina, y también con antipsicóticos, ansiolíticos, bloqueantes neuromusculares y el alcohol.

Descongestivos nasales

En presentación, con simpaticomiméticos como la fenilefrina, con antialérgicos como el cromoglicato sódico o con corticoides del tipo budesonida. No interfieren con la conducción.

Mucolíticos

Ambroxol, carbocisteina, acetilcisteina y bromhexina. No interfieren con la conducción.

Consejos

  • Seguir las instrucciones del médico en cuanto a horarios y tiempo de tratamiento. Cualquier efecto o alteración que se note por el medicamento debe ser comunicado al médico lo antes posible.
  • No utilizar las medicinas de otras personas, por creer que se padece de lo mismo.
  • No automedicarse, ni utilizar fármacos de manera continuada sin control médico.
  • Tomar alcohol y fármacos conjuntamente puede potenciar los efectos adversos como sedación y pérdida de reflejos.
  • Conducir bajo los efectos de sustancias que disminuyen las condiciones psicofísicas supone un gran riesgo para el conductor, acompañantes y el resto de conductores.
  • No ocultar en el reconocimiento médico para conductores las medicaciones y efectos adversos. Con frecuencia, es necesario aportar informes médicos favorables para la obtención y prórroga del permiso de conducción.
  • Se debe desaconsejar la conducción al paciente que está bajo los efectos de analgésicos narcóticos.
  • Los narcóticos utilizados como antitusivos requieren dosis muy inferiores a las analgésicas, no obstante, el paciente debe conocer el riesgo de incrementar por su cuenta la dosis de medicamento en cantidad y número de tomas, y de los posibles efectos secundarios que disminuirán la seguridad al volante.