Efectos secundarios de los medicamentos y selección de los que menos influyen en la conducción

Efectos secundarios de los medicamentos en la conducción Efectos secundarios de los medicamentos en la conducción play

Toda administración de medicamentos conlleva el riesgo de que produzca una reacción adversa.

Muchos pacientes no son capaces de reconocer o identificar los efectos secundarios de los medicamentos que comienzan a tomar. Por eso, es conveniente que tanto el paciente como los familiares sean informados al inicio de cualquier pauta terapéutica.

Muchas de las posibles reacciones adversas a los medicamentos pueden disminuir la capacidad al volante, y ni el conductor ni los acompañantes son conscientes de ello.

Se estima que cerca del 10% de los accidentes de tráfico se deben a maniobras incorrectas del conductor, por consumo de medicamentos que alteran la capacidad para conducir.

En la Unión Europea, el 10% de los muertos o lesionados por accidentes de tráfico había tomado algún tipo de medicación psicoactiva.

Cerca del 30% de los conductores está en tratamiento y de éstos, más del 64% toma dos o más fármacos simultáneamente.

La indicación conjunta de varios medicamentos es importante, por la interacción que puede establecerse entre ellos.

La normativa europea y española

La normativa europea y española definen el etiquetado y el prospecto de los medicamentos de uso humano.

Ha sido aprobada la propuesta de clasificar los medicamentos en tres niveles según su grado de influencia en la conducción, y de esta forma se puede escoger el que menos efectos adversos tenga para conducir.

  • Categoría I: medicamentos susceptibles de producir efectos moderados sobre la capacidad de conducir.
  • Categoría II: medicamentos susceptibles de producir efectos intensos sobre la capacidad de conducir.
  • Categoría III: medicamentos susceptibles de producir efectos muy severos sobre la capacidad para conducir.

Los psicofármacos son los más peligrosos.

Los tranquilizantes y sedantes disminuyen el tiempo de reacción y los reflejos, y producen visión borrosa y sueño.

Los estimulantes favorecen el desprecio al riesgo, la violencia al volante, la depresión y la somnolencia por efecto rebote.

Otros fármacos potencialmente peligrosos son los antihistamínicos, hipotensores, antitusígenos, antidepresivos, cardiotónicos, hipoglucemiantes, la mayoría de los antiepilépticos, anorexígenos, antiespasmódicos y antiparkinsonianos.

Principales efectos secundarios de los medicamentos que pueden afectar a la conducción

  • Efecto anticolinérgico: somnolencia, vértigo, visión borrosa y cefalea.
  • Efecto sedante: disminución del estado de alerta, reacción lenta ante un imprevisto y somnolencia.
  • Hipoglucemia.
  • Reacciones de estimulación: vértigo, temblor, espasmos musculares, nerviosismo, taquicardia, irritabilidad e insomnio.
  • Efecto neuropsiquiátrico: desorientación, mareo, nistagmo, cefalea, depresión, alucinaciones, agitación, confusión mental, reacciones psicóticas, etc.
  • Manifestaciones extrapiramidales: convulsiones, agitación, incoordinación motora.
  • Alteraciones oftalmológicas: visión borrosa, trastornos de la acomodación, miopía transitoria.
  • Alteraciones auditivas: acúfenos, zumbidos, hipoacusia.
  • Alteraciones circulatorias: hipotensión, arritmias, parada cardiaca.

Consejos

  • En la historia clínica es fundamental reseñar si el paciente es conductor, pues conducir es una actividad cotidiana en la sociedad, y los pacientes deben estar en las mejores condiciones psicofísicas para realizarla, especialmente los que conducen a diario, son conductores profesionales o mayores.
  • Hay que establecer pautas terapéuticas que tengan los mínimos efectos adversos en la conducción, no pasando las dosis recomendadas sobre todo en pacientes mayores y considerando la posibilidad de dosis fraccionadas, nocturnas o posteriores a los desplazamientos en vehículo.
  • El médico es quien conoce las razones por las que se debe tomar el medicamento, y quien valora los efectos concretos a la dosis recomendada.
  • En principio, los medicamentos prescritos mejoran la situación clínica del paciente optimizando su capacidad al volante, pero en algunos casos los efectos secundarios provocan deterioro del rendimiento psicomotor.
  • Si es posible, se utilizará la vía tópica del medicamento mejor que la oral, que evita muchas reacciones adversas generales, como es el caso de los antihistamínicos.
  • Los médicos deben preguntar siempre por los medicamentos que el paciente está tomando y valorar la posible interferencia con la medicación que le prescriba, el rendimiento psicomotor y la capacidad para conducir.
  • La interacción del alcohol con múltiples fármacos aumenta el riesgo de deterioro de las funciones psicomotoras y cognitivas e incrementa el riesgo de accidente.

Selección de fármacos para pacientes conductores que afectan menos a la capacidad de conducción

  • Antihistamínicos: azelastina, astemizol, loratadina, terfenadina, ebastina.
  • Antidepresivos: fluoxetina, fluvoxamina, moclobemida, paroxetina.
  • Hipnóticos: zopiclona, zolpidem, temazepam, lormetazepam.
  • Tranquilizantes: buspirona.
  • Anticonvulsivantes: larmotrigina, vigabatrin.
  • Antihipertensivos: antagonistas del calcio, inhibidores de la enzima de conversión.

Los médicos tienen la responsabilidad de la correcta prescripción y pauta de tratamiento, y de dar al paciente conductor la ajustada información preventiva para la seguridad en la conducción.

El mejor agente de salud es el médico. Los consejos que se den al paciente y a sus familiares en relación con la medicación que se prescribe serán fundamentales para la prevención de los accidentes de tráfico.