Acné, pseudofoliculitis, quiste epidérmico y su influencia al volante

Acné, pseudofoliculitis, quiste epidérmico y su influencia al volante. Acné, pseudofoliculitis, quiste epidérmico y su influencia al volante.

La piel es el órgano de contacto del conductor con los mandos de su vehículo. Cualquier proceso que afecte o lesione la piel puede producir incomodidad al conductor o interferir con su capacidad de maniobrar con seguridad.

Acné

La enfermedad de acné superficial requiere tratamiento tópico y limpieza. Los casos de acné profundo necesitan tratamiento enérgico con antibióticos, como tetraciclina, minociclina o eritromicina.

En los casos muy graves o que fracasan los antibióticos, se indican retinoides como la isotretinoína. Éste es un medicamento con múltiples efectos secundarios que debe conocer el paciente, pues muchos pueden interferir con la conducción.

La isotretinoína se ha asociado a alteraciones de la conducta, cefalea, crisis comiciales, depresión, síntomas psicóticos y en algún caso suicidio.

Las reacciones adversas más frecuentes a este medicamento son sequedad de labios, epistaxis, ronquera, conjuntivitis, queratitis, opacidades de la córnea reversibles e intolerancia a las lentes de contacto, que puede obligar a utilizar gafas durante el periodo de tratamiento.

En casos aislados, se produce fotofobia, disminución de la visión nocturna y catarata lenticular.

Es posible que aparezcan alteraciones óseas con dolor muscular, articular y tendinitis.

También puede haber náuseas, hepatitis medicamentosa, leucopenia (cantidad anormalmente baja de glóbulos blancos), anemia, pancreatitis, broncoespasmo, hematuria y proteinuria.

Aunque la enfermedad de acné es de distribución universal, la forma clínica desfigurante e incluso la leve preocupa a los jóvenes, que pueden retraerse y evitar las adaptaciones personales difíciles.

Es frecuente ver a jóvenes tapándose con maquillaje las lesiones antiestéticas mientras conducen. El espejo del conductor o el retrovisor se utilizan para este fin.

Suelen aprovechar el tiempo entre semáforo y semáforo, pero como se les queda corto, se maquillan mientras conducen. Tienen las manos ocupadas, manchadas, resbaladizas y la atención lejos del vehículo y la vía pública.

Fácilmente se les cae el tapón o el envase al suelo con riesgo de interponerse en el recorrido de los pedales y provocar un accidente.

En vez de parar, conducen, y a la vez se agachan buscando el necesitado producto, realizando posturas forzadas y perdiendo el control del campo visual y de los mandos del vehículo, con peligro de accidente.

Los médicos normalmente indican a estos pacientes que no toquen las lesiones inflamatorias con las manos salvo para la limpieza y aplicación de los productos indicados, y siempre con lavado previo de las manos.

Consejos

  • Se recomienda no tocar las lesiones en cualquier momento a lo largo del día, como por ejemplo conduciendo o cuando se esté nervioso. Este hábito empeora el acné y disminuye la capacidad de atención al volante, porque se centra en la lesión cutánea en cuestión.
  • Hay que acostumbrarse a conducir con las dos manos en el volante, así se reprime la necesidad de llevarse las manos a las zonas con acné, evitando empeorar la enfermedad y el peligro de accidente por distracción.
  • Los conductores en tratamiento con isotretinoína deben conocer los efectos secundarios del medicamento para extremar la precaución cuando conducen.
  • Si la isotretinoína produce alguna reacción adversa, tal efecto debe comentarse con el médico para su correcta valoración, ajuste del tratamiento y posible riesgo en la conducción.

Pseudofoliculitis de la barba

Más conocido como pelos encarnados que se curvan provocando pequeñas pústulas, son más una reacción a cuerpo extraño que una infección.

El tratamiento tópico es útil, pero la mejor solución es que el paciente se deje crecer la barba.

Los varones obsesionados con sus pelos clavados en la piel utilizan cualquier momento para intentar sacarlos.

Conduciendo se les ve soltar una mano del volante para buscar el pelo y tirar de él. Cuando no lo consiguen, mientras conducen se miran en el espejo perdiendo la visión y el control completo del vehículo durante espacios de tiempo que no son cortos.

Es posible, que hasta utilicen las dos manos soltando el volante para tal fin. La atención en este momento sólo está en conseguir sacar el pelo y la distracción es completa, con peligro de accidente.

En relación con la barba y la falta de atención en la conducción, es cada vez más frecuente observar por las mañanas a conductores que camino del trabajo se afeitan cuando conducen.

Utilizan máquinas con pilas recargables y a la vez que conducen con una sola mano, que suele ser la izquierda, con la derecha se afeitan.

El cambio de marchas lo hacen girando el cuerpo y cambiando con la izquierda, a la vez que sueltan el volante. Este hecho, junto con las prisas de llegar a la hora al trabajo, hace muy peligroso a este conductor.

Consejos

  • Por la seguridad de todos se debería llamar de alguna forma la atención de estos conductores para evitar los riesgos de estas actuaciones descritas anteriormente.

Quiste sebáceo o epidérmico

La frecuente localización de los quistes sebáceos en la cara, orejas y cuello puede producir distracción del conductor y control del volante con una sola mano, por la mala costumbre de tocar permanentemente el abultamiento quístico, con el fin de vaciarlo o como simple entretenimiento.

Si se infectan pueden provocar flemones o abscesos en la piel con dolor e incluso fiebre, dependiendo de la localización y el tamaño.

En estos casos se necesita tratamiento antibiótico y en ocasiones cirugía con extirpación de la fístula cutánea abscesificada.

Consejos

  • Mientras el absceso persista y su localización dificulte la conducción, por ejemplo en un párpado, la espalda en el apoyo del asiento, el cuello impidiendo el giro del mismo, etc., se recomienda tratamiento, reposo de la zona, y se desaconseja la conducción hasta que el proceso esté solucionado.
  • Los médicos deben recomendar la cirugía definitiva de los quistes sebáceos, para impedir complicaciones y evitar la mala costumbre de tocarlos mientras se conduce, perdiendo una mano del volante y la atención en la conducción.