Dermatitis seborreica, crónica, por estasis venoso, y su repercusión en la conducción

Dermatitis seborreica, crónica, por estasis venoso, y su repercusión en la conducción. Dermatitis seborreica, crónica, por estasis venoso, y su repercusión en la conducción.

Dermatitis seborreica

Es una enfermedad inflamatoria descamativa del cuero cabelludo, cara y en ocasiones de otras zonas del cuerpo.

Suele presentarse sólo como una descamación difusa seca o grasa del cuero cabelludo, comúnmente llamada caspa, y con prurito variable.

En casos avanzados aparecen pápulas descamativas detrás de las orejas, conductos auditivos externos, cejas, puente nasal, pliegues nasolabiales y sobre el esternón. Puede haber blefaritis marginal e irritación conjuntival.

El tratamiento tópico con corticoides de las zonas afectadas y el cuidado del cuero cabelludo controlan las lesiones y la caspa.

Es un padecimiento que incomoda al paciente por la repercusión en su aspecto externo.

Con frecuencia, el conductor afectado de dermatitis seborreica se rasca mirando en los espejos las zonas descamadas de la cara mientras conduce, y retira la caspa de la ropa, perdiendo durante esta actividad la visión y la atención en la conducción.

A menudo la dermatitis seborreica es un trastorno crónico de la piel, que provoca en el conductor un hábito continuo de limpieza de las descamaciones en piel y ropa.

La soledad de la conducción favorece este hábito, con claro incremento del riesgo de accidente por distracción con pérdida de control del vehículo y del entorno durante repetidos periodos de tiempo.

Consejos

  • El paciente debe ser constante en el tratamiento del problema, para evitar las lesiones descamativas que afectan a su imagen y poder conducir sin esta ocupación que le distrae.
  • Es conveniente no tocar las lesiones, ya que las puede infectar. Un buen consejo es que no mueva las manos del volante o de los mandos del vehículo, para evitar esta incorrecta costumbre.
  • Lo ideal es que la dermatitis seborreica se controle pronto para que desaparezca la incomodidad del conductor.

Dermatitis crónica de manos y pies

Las manos son asiento frecuente de erupciones inflamatorias por estar sometidas a traumatismos mecánicos y químicos, y también los pies debido a sus condiciones de calor y humedad en el calzado.

La erupción se hace crónica a menudo, y puede incapacitar la conducción.

Las dermatosis primarias más frecuentes que afectan a manos y pies son las dermatitis de contacto, el ponfólix, la psoriasis, las erupciones pustulosas recalcitrantes de palmas y plantas, y las infecciones micóticas.

Las lesiones son variadas, así las vesículas pruriginosas que se siguen de descamación, eritema y exudado son típicas del ponfólix, y las pápulas o placas descamativas gruesas corresponden a psoriasis.

Las infecciones micóticas son más frecuentes en los pies, pero se pueden acompañar de dermatitis inespecífica de las manos.

En los episodios agudos de estas erupciones crónicas, se requiere tratamiento tópico oclusivo con corticoides y en ocasiones también oral, asociado a antibióticos en las infecciones secundarias, y guardando reposo de manos y pies.

Consejos

  • Se desaconseja la conducción en los episodios agudos de las dermatitis crónicas, por la pérdida de seguridad en los pies al accionar los pedales y por la dificultad de controlar adecuadamente los mandos del vehículo con las manos.
  • Se recomienda no usar sandalias o chanclas, pues aumentaría exponencialmente la dificultad para conducir, ya que los pies untados con pomadas resbalan mucho en este tipo de calzado.
  • En los casos graves que se indiquen retinoides orales como la isotretinoína, el paciente debe conocer las reacciones adversas que se pueden producir y que interfieren con la conducción.

Dermatitis por estasis venoso

Es la dermatitis asociada a insuficiencia venosa y caracterizada por la inflamación persistente de la piel de las piernas con tendencia a la pigmentación pardusca. Suele haber edema y varices, aunque no es obligatorio.

La erupción con eritema, prurito, ligera descamación y trastornos de la sudoración suele limitarse a zonas puntiformes en el tercio inferior de la pierna y a ambos lados del pie, pero puede llegar a invadir dedos, dorso del pie y talón.

Las consecuencias son edema creciente, infección bacteriana secundaria y finalmente ulceración.

La indicación terapéutica se basa en reposo con los pies elevados, tratamiento tópico adecuado al momento evolutivo de la dermatitis, medias elásticas de compresión decreciente, fármacos venotónicos y tratamiento definitivo de las varices.

Los fármacos venotónicos con fracción flavónica conteniendo diosmina son los más utilizados porque inhiben la inflamación, reducen el edema y aumentan el tono venoso.

La diosmina y la troxerutina no interfieren en la capacidad de conducir, aunque se han descrito como reacciones adversas algunos trastornos gastrointestinales leves y cefalea.

Las úlceras varicosas cicatrizan lentamente y requieren cuidados especiales con apósitos específicos y vendajes, evitando golpes, roces y procurando el reposo de la extremidad en alto.

Consejos

  • La postura de la conducción empeora a los pacientes con estasis en piernas y pies. En viajes largos, se debe aumentar el número de paradas y procurar descansar las piernas en alto.
  • En viajes, ante un edema importante o trastornos de la sensibilidad, se recomienda dejar de conducir y que conduzca un acompañante capacitado.
  • Los conductores con dermatitis de estasis que se manifiesta con edema creciente, infección bacteriana secundaria y ulceración no pueden conducir.
  • Las úlceras en las piernas impiden conducir, porque tanto la úlcera como el vendaje aplicado en la zona dificultan los movimientos de los pies en los pedales y la precisión en la pisada de los mismos.
  • La evolución favorable de la pierna con cicatrización de la úlcera, desaparición del edema y mejoría de la insuficiencia venosa permitirá la conducción cuando el médico lo aconseje.