Rinitis, sinusitis y su interferencia en la conducción

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Alergia rinosinusal

Algunos estudios han demostrado que, en los últimos años, se ha doblado el número de pacientes que acuden al médico para el tratamiento del asma y la alergia.

Se estima que el 15% de la población sufre alergia a alguna sustancia exterior, y de hecho el 80% de las alteraciones vasomotoras de la mucosa rinosinusal son de origen alérgico.

Síntomas

La nariz y los ojos son las partes del cuerpo más frecuentemente afectadas por la alergia, manifestándose con descarga acuosa copiosa de la nariz, bloqueo nasal y a menudo con dolor en la cara y cefalea por congestión sinusal. 

El picor o cosquilleo en la nariz produce salvas de estornudos, más de 5 por minuto.

Un incómodo estornudo a 90 km/h impide durante unos segundos controlar adecuadamente el coche; en ese tiempo, el automóvil recorre 25 metros. Si se repite esta situación por una serie de estornudos, algo habitual entre los alérgicos, el peligro en la conducción se multiplica.

En una sucesión de veinte estornudos, un coche a 120 km/h de velocidad puede recorrer en torno a 660 metros sin que el alérgico tenga ni los ojos abiertos ni pleno dominio del coche.

Puede haber picor también en el paladar blando, prurito faríngeo y palatino y del conducto auditivo externo, posibilidad de tos y sibilancias por broncoespasmo y asma.

La conjuntivitis alérgica produce picor en la superficie del ojo, que conduce al frotamiento persistente con mayor enrojecimiento y tumefacción, quemosis, sensación de cuerpo extraño, fotofobia y lagrimeo.

Se puede manifestar urticaria, eczema y prurito, así como síntomas digestivos como diarrea y dolor abdominal.

La mayoría de los 6 millones de españoles que padecen la enfermedad reconocen que ésta les impide desarrollar con normalidad sus actividades laborales (62%), conducir (32%), hacer ejercicio físico (45%) y les perjudica en sus momentos de ocio (56%). Al 40% se les acentúan los síntomas del estrés.

Tratamiento

Tan sólo un 25% de los afectados es tratado por médicos, el resto recurre a las recomendaciones de los amigos o a la automedicación.

El tratamiento habitual de las alergias son los antihistamínicos que presentan, por lo general, serias contraindicaciones para conducir como somnolencia, depresión, disminución del estado de alerta y retraso en el tiempo de reacción, efectos desconocidos por el afectado que se automedica. Si se suma la fatiga que produce el cuadro clínico y la falta de descanso nocturno, la conducción puede ser peligrosa.

Desde hace años existen los “nuevos antihistamínicos” que conservan su poder antialérgico con efectos sedantes mínimos. Sin embargo, presentan un grave riesgo al mezclarse con alcohol, porque provocan somnolencia y aumento del tiempo de reacción, incluso en pequeñas dosis.

Consejos

  • Al viajar en coche en la época de alérgenos, se recomienda mantener las ventanillas cerradas e incluso usar filtros en las tomas de aire, que los coches modernos los llevan de origen.
  • Se recomienda utilizar gafas de sol, a ser posible con piezas laterales de protección.
  • Sería conveniente conocer con antelación las previsiones polínicas, y en cualquier caso, evitar salir a última hora de la tarde cuando las partículas de polen descienden al enfriarse el aire.
  • Si el enfermo es asmático, no se debe fumar en su presencia, ni usar sprays o perfumes.
  • Los médicos deben advertir a sus pacientes que algunos medicamentos antialérgicos tienen efectos secundarios que les pueden limitar la conducción, para que extremen la prudencia al volante, o sencillamente no conduzcan.
  • Con sueño no se puede conducir.

Rinitis

La rinitis aguda de origen viral se caracteriza por secreción nasal (rinorrea), estornudos, obstrucción nasal e irritación ocular. En general, son frecuentes los escalofríos, la cefalea y el cansancio.

La rinitis crónica purulenta simple debuta con rinorrea mucosa y obstrucción nasal, que en el tiempo puede evolucionar a rinitis crónica hipertrófica, sobre todo si se suma el efecto irritante del tabaco. Hay factores predisponentes, como la gota, algunos reumatismos y la alergia.

La rinitis vasomotora se caracteriza por hiperreactividad de la mucosa nasal debida a disfunción neurovegetativa, con gran componente psicógeno.

Suelen asociarse hormigueos en los dedos, calambres musculares, dolor en la boca del estómago (epigastralgia), palpitaciones y mioclonías palpebrales.

Se desencadena por el frío, el calor, la polución, los olores fuertes, las situaciones de estrés, etc.

Consejos

  • En el caso de padecer rinitis vasomotora, se recomienda adquirir un vehículo con climatizador para evitar los cambios bruscos de temperatura y no utilizar ambientadores.
  • El tratamiento con vasoconstrictores y antihistamínicos puede producir somnolencia añadida, con el consiguiente riesgo en la conducción.
  • Los conductores que fuman en el vehículo con las ventanas cerradas favorecen la evolución y complicación del cuadro clínico rinosinusal, por lo que se recomienda no fumar, porque además favorece la distracción.

Etmoiditis

Se trata de la inflamación de las pequeñas cavidades llenas de aire que se encuentran detrás de la nariz y entre los ojos. Es consecuente a algunos procesos catarrales nasales y se caracteriza por dolor frontoorbitario, que se incrementa con la movilidad del ojo, y edema palpebral.

Consejos

  • No se puede conducir por disminución de la capacidad visual.

Sinusitis

Se caracteriza en general por dolor periorbitario o frontal, sensación de tensión en la cara, obstrucción nasal y rinorrea. Puede acompañarse de síntomas generales, como cansancio y fiebre.

Las complicaciones rinosinusales más frecuentes son:

  • La dacriocistitis, que se manifiesta por lagrimeo e inflamación en el ángulo interno del ojo que está rojo y tumefacto. Si el proceso se establece, requiere cirugía.
  • La inflamación de los párpados con edema, que si se acentúa en la profundidad de la órbita, se acompaña de exoftalmos (proyección o salida hacia fuera del globo ocular, ojos saltones), diplopía (visión doble) y quemosis (la hinchazón de la membrana que cubre la porción externa del ojo o conjuntiva).
  • El flemón de la órbita que es muy grave y requiere cirugía si el ojo está inmóvil, con dilatación de la pupila y córnea insensible.
  • La afectación de los nervios intraorbitarios que puede producir parálisis, pérdida de sensibilidad de la córnea y alteraciones de la acomodación ocular. Pero las lesiones más importantes se presentan a nivel del nervio óptico, si se produce papilitis con disminución unilateral de la agudeza visual, o neuritis retrobulbar sin papilitis, con disminución de la agudeza visual unilateral con papila normal.
  • La infección de las venas de la órbita puede originar tromboflebitis del seno cavernoso, que cursa con dolor intenso orbitario y occipital, y signos de flemón orbitario, con diplopía, disminución de la agudeza visual y gran afectación general.

Otras complicaciones raras y todas graves son la osteomielitis de la bóveda craneana, la meningitis y la encefalitis.

Consejos

  • En todos los casos de sinusitis, independientemente de la gravedad del cuadro clínico, la conducción es dificultosa y con riesgo, pues con frecuencia se afecta la visión y la audición.
  • El médico desaconsejará la conducción en todas las complicaciones de las de las rinosinusitis, hasta la resolución de la enfermedad sin síntomas y sin secuelas.