Frenada en curva

CASO

Circulaba con mi moto por una carretera convencional con un carril para cada sentido. Era una zona montañosa, por lo que había bastantes curvas. Cuando me acerqué a una de estas curvas y ya estaba entrando, me di cuenta de que iba demasiado deprisa, por lo que frené. Rápidamente perdí el control de la moto y me fui al suelo produciéndome algunas lesiones y fracturas. Por suerte, no venía ningún vehículo de frente y el guardarraíl de doble bionda me salvó de consecuencias aún peores.

Segunda oportunidad:

Cuando el motorista afronta una curva, debe tener en cuenta varios factores. En este caso, el motorista falló en varios de ellos, lo que produjo la pérdida del control de la moto y la caída.

En primer lugar, hay que adecuar la velocidad a las condiciones (asfalto, climatología, características de la moto...), sobre todo al ángulo de la curva. Como no sabemos exactamente el ángulo que tiene, es recomendable dejar un margen de seguridad para no correr riesgos innecesarios.

La causa de la caída ha sido la frenada. Mejor dicho, el momento de la frenada. Al llegar a una curva, debemos frenar antes de empezar a trazar. Si nos vemos obligados a frenar durante la curva, pueden pasar dos cosas: la moto tiende a ponerse recta y echarte hacia el exterior de la curva o, por el contrario, que la moto derrape y se vaya al suelo. Si aun así tenemos que frenar durante la curva, lo debemos hacer muy levemente.

La mirada es un factor clave aunque parezca mentira. En este caso, el motorista se quedó bloqueado y empezó a frenar. Sin embargo, se podría haber evitado seguramente si hubiera dirigido la mirada (y la cabeza) hacia el punto de salida de la curva. De esta forma, obligamos al cuerpo a que se incline hacia ese lado y a que la moto responda trazando la curva. Si a esto le añadimos ciertas buenas costumbres de técnica de posición encima de la moto (mover el tronco, sacar un poco la cadera), la curva la podremos hacer de manera mucho más segura.

Por último, hay que aprender a trazar. Siempre dentro de nuestro carril sin invadir el resto (y menos el contrario), hay que empezar el giro desde el exterior del carril, acercándonos al vértice de la curva y terminando de negociar la curva hacia el exterior.

Tomando en serio estos conceptos básicos, la caída se podría haber evitado y, en general, se mejora la conducción en términos de seguridad en todas las condiciones.