Alcohol, otras drogas y Seguridad Vial

Al volante di siempre NO al alcohol y otras drogas

Al volante di siempre no al alcohol y otras drogas Al volante di siempre no al alcohol y otras drogas

Con el consumo de alcohol y otras drogas, las capacidades del conductor se alteran, los reflejos se resienten y la visión puede ser borrosa. Sencillamente, su consumo es muy peligroso. Sin embargo, los estudios demuestran que en más de la mitad de los casos de siniestro, el conductor ha consumido drogas.

No basta con saberlo. Debemos concienciarnos del peligro que supone para nosotros y para los demás conducir en esas circunstancias. Todos somos vulnerables.

Quizás los datos nos ayuden a desmitificar algunas ideas erróneas colectivas. Por ejemplo, que los efectos de drogas y alcohol se pasan pronto. No es así. El proceso de desintoxicación es mucho más largo que el de intoxicación. Ahí va un dato: un varón sano de 70 kilogramos de peso que haya rebasado el límite de 0,5 g/l de alcohol en sangre, necesitará cerca de 5 horas para eliminarlo en su totalidad. Si hubiera consumido 1,2 g/l, le llevaría unas 8 horas eliminarlo totalmente.

También es erróneo pensar que si no se bebe mucho, no hay consecuencias. Lo corroboran estos efectos reales de la concentración de alcohol en la sangre, según la cantidad ingerida:


Objetivo Cero: alcohol al volante

Excitabilidad emocional, disminución de la agudeza mental y de la capacidad de juicio. Relajación y sensación de abandono, deterioro de los movimientos oculares, distorsión de las distancias o “efecto túnel”, y debilidad en la percepción de luces móviles.

Objetivo Cero: alcohol al volante

Reacción general lenta y comienzo de la perturbación motriz, con pérdida de la capacidad de concentración e intuición y falta de coordinación. Trastornos en la visión y alteraciones del equilibrio. Mala percepción de la luz roja. Exceso de la confianza en uno mismo con desprecio de las señales. Comienzo de la impulsividad y agresividad al volante.

Objetivo Cero: alcohol al volante

Estado de embriaguez importante, reflejos muy perturbados y lentitud de las respuestas. Pérdida del control preciso de los movimientos y problemas serios de coordinación. Torpeza expresiva y motora. Disminución del rendimiento intelectual, con dificultad en las actividades mentales, como memoria y capacidad de juicio. Aparición de estados emocionales de agresividad ante contrariedades. Conducción temeraria.

Objetivo Cero: alcohol al volante

Embriaguez neta con posibles efectos narcóticos y confusión. Cambios conductuales imprevisibles y notable confusión mental. Visión muy borrosa, actitud titubeante y falta de coordinación de movimientos.

Objetivo Cero: alcohol al volante

Embriaguez profunda, estupor con analgesia y progresiva inconsciencia. Abolición de los reflejos, parálisis e hipotermia. Puede desembocar en coma. Imposibilidad de conducir.


Y del resto de drogas, ¿sabes realmente cómo afectan a tu capacidad de conducción?

  • Cannabis: Provoca una sensación de relajación que puede producir somnolencia al volante, altera la percepción del espacio que impide calcular bien las distancias, disminuye enormemente la capacidad de reacción del conductor, la capacidad de concentración y los reflejos
  • Cocaína: Te vuelve impulsivo, competitivo, e incluso agresivo con los demás conductores, produce una falsa sensación de control, altera la percepción del entorno de tráfico y disminuye la capacidad de concentración, por lo que es más fácil sufrir una distracción y aumenta el tiempo de reacción ante una situación de peligro.
  • Éxtasis (MDMA):  Produce ilusiones ópticas y aumenta la sensibilidad a la luz, por lo tanto, aumenta la posibilidad de sufrir deslumbramientos o episodios de visión borrosa, disminuye la atención y la capacidad de concentración en el tráfico, tras los efectos inmediatos del consumo se produce una sensación de agotamiento físico y mental y provoca la vivencia de flashbacks al volante.
  • LSD: Origina cambios de percepción de la realidad, llegando a provocar, incluso, alucinaciones o visiones imaginarias, causa alteraciones emocionales, que dependen mucho del estado de ánimo de la persona que las consume y puede ocasionar ansiedad e incluso pánico durante la conducción. 
  • Anfetamina: Provoca una sensación de euforia y excitación, origina reacciones violentas y/o inexplicables y, por lo tanto, incomprensible para los demás conductores y causa una sobrevaloración de las propias capacidades, por lo que se aumenta el nivel de riesgo en la forma de conducir.
  • También hay medicamentos que pueden provocar efectos como somnolencia, euforia, malestar repentino que tienen consecuencias nefastas en la capacidad de conducir. Si estás tomando algún medicamento, lee siempre el prospecto antes de ponerte a conducir. 

Si conoces estos datos, no hay excusas. Si consumes cualquier tipo de droga, no conduzcas. Y no vayas en ningún vehículo cuyo conductor haya consumido.

Ayúdanos a evitar más víctimas de las drogas en la carretera. Únete a OBJETIVO CERO.