Encuentros con la historia de la Fotografía II: El siglo XIX en España

Nace una nueva forma de expresión

Nace una nueva forma de expresión Nace una nueva forma de expresión

Eugene Atget
Fête du Trône
 
Copia de 1926
© Colecciones Fundación MAPFRE

Bajo el propósito general que anima estos Encuentros –presentar las renovadoras interpretaciones que en los últimos años ha experimentado la historia de la fotografía-, esta segunda cita –que tuvo lugar entre el 23 y el 25 de abril de 2013- se adentra en la aparición y desarrollo inicial de la fotografía en España, entre la década de los cuarenta y el arranque del siglo XX.

Tras el nacimiento de la fotografía en 1839, se fundaron en España los primeros establecimientos donde se realizaban fotografías sobre base metálica, los daguerrotipos. Poco después, en la segunda mitad de los años cuarenta, llegarían a la Península los viajeros fotógrafos. Procedentes en su mayoría de Francia e Inglaterra, traían consigo cámaras de gran formato preparadas para impresionar negativos de papel: los calotipos. De la actividad de los calotipistas surgirán los papeles a la sal que hoy conocemos. En ellos, los fotógrafos viajeros nos legaron una imagen documental: la España mágica y ancestral. En su viaje, a la vez reconocimiento y proyección, entre la búsqueda, el descubrimiento y el asombro, registraron la mirada de Ulises.

Por su parte, las dos últimas décadas del siglo ilustran la voluntad de construir una identidad colectiva alejada de esos clichés exóticos que la mirada de los fotógrafos viajeros europeos había proyectado sobre nuestro país, de sincronizar la imagen de España con la de los países en los que la Revolución Industrial había iniciado los procesos de modernización económica y social. Y aunque la crisis final del sistema colonial y la inestabilidad política acaban tiñendo de pesimismo el tránsito a la prometida modernidad del siglo XX, los avances científicos y tecnológicos se transparentan en unas imágenes que a menudo pretenden oscurecer el atraso de nuestro país. Coexisten las representaciones costumbristas con el registro de los primeros signos de desarrollo y la popularización, gracias a las nuevas emulsiones, de las fotografías rompe el monopolio de los estudios fotográficos y comienza a mostrar un paisaje social más cercano a la realidad.

Las imágenes fotográficas generadas en España a lo largo del siglo XIX representan una parte esencial de nuestra memoria histórica. De las vicisitudes de su formación y las principales características de los fondos que se conservan en instituciones públicas se ocupa, finalmente, la tercera sesión de este ciclo que, como los Encuentros en su conjunto, fue dirigido por Carlos Gollonet, Conservador jefe de Fotografía de Fundación MAPFRE.